Mi bebé y yo

Los papás en 10 trucos

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Consejos, ideas y sugerencias para disfrutar más de las 40 semanas de espera, por los autores del libro publicado en Italia “101 cosas que hacer en el embarazo y antes de ser papás”.

Los resultados del test son positivos: ¡vais a ser papás! Incluso si vuestra historia de amor empezó mucho antes, esto es, a todos los efectos, un nuevo comienzo. El camino que os llevará a aumentar la familia durará alrededor de 280 días: Podría ser mejor (la zarigüeya hembra necesita 12 días), pero también peor (¡la elefanta india necesita 624!). Todo esto significa que tiempo para prepararse, no falta.

He aquí diez pasos para llegar preparados al primer llanto de la pequeña gran criatura que os pondrá a prueba en el trabajo más difícil y emocionante de todos: el de ser papás.  

1 - Elegir el momento adecuado para darle la noticia al mundo.

Elegir es una gran palabra. De hecho, el momento en el que anunciar la buena nueva se sitúa en una ventana temporal no demasiado amplia. Durante los primeros tres meses, es mejor mantener la boca cerrada. Ningún problema para el papá, que, a parte de algunas distracciones de más, parece estar como siempre. La situación es diferente para la futura mamá, que, justo en el momento en el que quiere mantener un perfil bajo, da señales inequívocas de la condición en la que se encuentra. Por ejemplo: vomitar en los zapatos del jefe o desmayarse delante de la suegra. Pero supongamos que conseguimos mantener el secreto en el periodo tabú. En este punto, ya es hora de dar la noticia. De lo contrario, la incipiente barriguita arruinará la sorpresa.   

Es importante respetar las jerarquías, avisando a los parientes en orden de proximidad, e informar a las dos familias en el mismo fin de semana. Es mejor dar la noticia en persona y en un evento familiar. ¡Tened cuidado de no olvidar a nadie! Y también, de no hacer promesas que no estéis seguros de querer mantener, como: “Papá, si es un niño, lo llamaremos como tú”.

2 - Para ella: No te dejes confundir con las opiniones de familiares y amigos

Al principio de cada embarazo, consultar con el propio equipo femenino líder en opinión es inevitable. Por desgracia, el embarazo a menudo suscita historias llenas de preocupaciones particulares, pero a ver quién puede decir que ha tenido un embarazo tan tranquilo como una balsa de aceite. ¡Por no hablar del parto! Rotura de aguas tipo cataratas. Matronas que saltan sobre la barriga para que nazcan los bebés que no quieren salir. Trabajos de días sin ninguna dilatación pese a las dosis masivas de oxitocina. Sin embargo, lo único que debes saber es que el parto es como un derbi, es decir, un partido triple: es imposible hacer una predicción. Entonces, ¿para qué preocuparse con nueve meses de antelación?

3 – Mantén la dignidad frente a la primera ecografía

¿Cuál es el momento más bonito de la visita de control periódica? Después de que el médico presione un botón se hace el silencio en la consulta, seguido por lo que parecería la banda sonora de un sábado por la tarde en una discoteca. Y, después de una pausa teatral, susurra “Esto es el corazón de vuestro bebé”. Es un truco que no falla nunca, piensa, complacido, el médico, observando cómo os dais la mano e intercambiáis frases tiernas e incomprensibles.

Llegados a este punto, el camino es cuesta abajo. El médico (o médica) señala y enumera partes anatómicas del bebé no nato. Utiliza diminutivos más que justificados por sus minúsculas medidas: “Aquí está la cabecita… los bracitos…” Vosotros dos conseguís ver sólo manchas nebulosas, pero os emocionáis igual. Sólo algunos días después tendréis el valor de confesaros que lo que visteis, más que a un bebé en miniatura, os recordó más a aquella vez que una tormenta estropeó la antena de la televisión. Y sólo entonces dejaréis de hablar como tontos y recuperaréis algo de dignidad.

4 -  Soportar frases inapropiadas y estúpidas que oiréis continuamente.

Apenas sepan que esperáis un bebé, todos se sentirán con derecho a dar su opinión. Los consejeros indeseados tienen unos aires de grandeza y experiencia a menudo directamente proporcionales a la estupidez que van a decir. Pensad, por ejemplo, en la enorme profundidad de una frase como: “Un hijo te cambia la vida” (¿en serio?), que viene inmediatamente corregida con algún golpe de optimismo, por si alguien dudaba de que este cambio fuera positivo. También hay frases que no se necesitan en absoluto, como: “No os dejará pegar ojo” (que debería responderse con un: “Pero, ¿por qué? ¡No todos los niños son tan molestos como los tuyos!”); o el vago, y todavía más inquietante: “Te vas a enterar…”.

Todo lo que se debe decir a propósito de estos personajes es: “No les deis crédito”. Por lo demás, si todos nos los hubiéramos tomado en serio, la especie humana se habría extinguido hace tiempo.

5 – Llegar a un acuerdo sobre el sexo durante el embarazo

Sobre este tema, cada uno tiene su opinión y su experiencia. Tanto entre los hombres como entre las mujeres, hay quien se declara en huelga durante 9 meses, turbado por la idea, y quien, en cambio, intensifica su actividad sexual, encontrando nuevos estímulos particulares en esta situación. Lo único que se le puede desear a una pareja es que ambas partes se sientan del mismo modo. La combinación entre alguien con unas ganas limitadas y alguien más activo es una garantía segura de agotamiento nervioso, en un momento en que no faltan ni tensiones ni ansiedad. Ciertamente, si la pareja se deja llevar bajo las sábanas, descubrirá, sobre todo en los últimos meses, un nuevo significado de la expresión “tercero en discordia”…

6 - Para él: considera si cambiar de coche sin sucumbir a la publicidad

Al no tener la excusa del crecimiento de la barriga para renovar el armario, los hombres se concentran en otro tipo de compras: el automóvil. ¿Vamos a tener un bebé? Será necesario un coche más grande, más moderno, con todas las comodidades posibles. Obviamente, todo esto son excusas. La realidad es que un hombre siempre quiere cambiar de coche y simplemente espera a tener una buena ocasión para pretender que este gesto irracional es en realidad una elección sabia y ponderada. Así, los largos y aburridos paseos en las calles comerciales detrás de la embarazada se animan al encontrar concesionarios o quioscos repletos de revistas dedicadas al motor.  

Las agencias de publicidad conocen esta debilidad y se aprovechan de ella. No es tanto una cuestión de capacidad del maletero o de los temas de seguridad en las puertas traseras: sobre todo, es una cuestión de mensaje publicitario. A juzgar por algunos anuncios, el hombre medio espera a su compañera a la salida de la clínica con el folleto de un monovolumen en la mano. Pero, al escuchar la publicidad, se puede ir más allá y tener la impresión de que en realidad no se cambia de coche porque se espera un bebé, sino que se espera un bebé porque se quiere cambiar de coche…

7 - Para ella: disfruta de la inesperada amabilidad y alegría con la que casi todos tratan a la barriguita.

Es inútil negarlo: la barriguita predispone positivamente al mundo hacia ti. Todos compiten para mostrarse amables, incluso sin segundas intenciones, y ésta es la novedad. Familiares, amigos, conocidos, transeúntes, desconocidos: todos sonrientes y serviciales.

Estar embarazada es la condición ideal para evitar limpiar la casa, tender la ropa, hacer la compra, subir escaleras y cargar paso. “Yo lo haría sin problemas, en serio –le dirás a tu compañero, doblado sobre la lavadora en una actividad sobre la que no tiene ni la más mínima idea-, pero no querría que afectara al bebé”. Y el pobrecito, cuya única contribución a la limpieza de la casa hasta ahora era mantener su propia higiene personal, cederá.

Además, todo el mundo te pregunta sobre ti y sobre el bebé, mientras que no se interesan por el compañero (incluso en el día de su cumpleaños). Todo es muy bonito, precioso. Pero estate tranquila: no durará. Una vez haya nacido el bebé, te volverás invisible a ojos de los demás. Será el recién nacido quien retenga todas las miradas y comentarios agradables.

8 - Trata de sobrevivir al curso de preparación del parto.

No pienses que se trata sólo de prevenir una cesárea. En el curso de preparación del parto no se habla sólo de empujar, sino también del cambio de pañal y las fisuras en los pechos de quien amamanta a su bebé. Aspectos no muy emocionantes, estamos de acuerdo, pero ciertamente útiles para todas. Por lo tanto, asistir está recomendado, y no sólo para la futura mamá. En un par de encuentros, incluso los hombres están invitados a participar. En uno de los dos, se intenta enseñar a los hombres a masajear el coxis de la futura mamá, con la esperanza de que esto alivie los dolores del parto. No sirve de mucho, pero, al menos, une a la pareja. En el segundo encuentro, se habla de los primeros días con el bebé, entre cordones umbilicales que tratar, caca que limpiar y noches que saltarse.  Quién sabe cuántos papás, en este punto, cambian de idea, sintiéndose incapaces de realizar la tarea que les espera… ¡Lástima que sea demasiado tarde!

9 – Piensa en el mensaje que le darás cuando haya nacido.

Has de saber que cualquier persona que no haya sido informada por WhatsApp o SMS sobre el evento durante la media hora posterior a cortar el cordón umbilical te retirará el saludo. Así como quien no reciba una foto al móvil del recién llegado en el transcurso de 24 horas o que en una semana no reciba un video o presentación de Power Point completada por divertidos cómics. Y vosotros, conscientes de todo esto, ¿querréis hacer vuestra presentación en sociedad con un mensaje estándar, igual para todo el mundo? Como mínimo será necesaria una canción de cuna, una rima, una broma, si no una animación, algo multimedia. En general, este tipo de tonterías con las que se bloquean las redes telefónicas en fin de año que todo el mundo borra inmediatamente pero que molestaría no recibir.

Por lo tanto, pensad en ello con tiempo, dad libertad a vuestra vena artística, si es necesario, contratad a un poeta, ¡pero que no os pille desprevenidos!

10 - En la sala de parto: que no cunda el pánico, ¿vale? ¡Nada de pánico!

¿Cómo saber que ha llegado el momento clave? La regla es que no hay reglas. No siempre las señales son evidentes, pero si la fecha del término se acerca y si notas un cierto “no sé qué”, es mejor correr al hospital. En la visita de control, todo depende de los centímetros de dilatación: 2 (“vuelva a casa”), 5 (“a la sala de parto, con calma”), 10 (“pero, ¿está loca? ¡En cualquier momento daba a luz en el taxi!”). El único consejo que se puede dar en este punto es el de mantener la calma y ahorrar energías. La cosa puede ir para largo, por lo que es mejor estar tranquila (sí, como si fuera fácil…). Que no falte agua fresca, comodidades, y que el compañero esté cerca. Cuando el “juego” se haga más serio y llegue “el momento de verdad” es mejor comprobar si realmente quiere quedarse en la sala de parto.  

Dar a luz a un bebé no suele ser un paseo (de ahí la expresión “ha sido un parto” para referirse a una operación larga, laboriosa y pesada). Pero el premio final justifica cualquier esfuerzo. Sois papás. ¡Mucha suerte!

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