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Estar embarazada: prepararse para la concepción

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¿Sientes que es el momento adecuado para ser madre? Si estás planeando un embarazo, hay algunos pasos simples que pueden ayudarte a sacar el máximo provecho de los nueve meses de espera.

SEIS MESES ANTES

El peso, mejor dentro de los límites

La planificación de un embarazo puede ser una buena oportunidad para mejorar, si es necesario, los hábitos de alimentación y la forma física.

Una dieta sana, equilibrada y variada durante la gestación favorece el bienestar psico-físico de la futura madre y del bebé. Con respecto a la forma física de la mujer, por supuesto, lo ideal es comenzar el embarazo dentro del "peso normal", es decir, sin esos kilos de más, pero tampoco con un peso bajo.

El peso y la talla de la madre deben tomarse desde el primer chequeo del embarazo, junto con el cálculo del IMC, el índice de masa corporal (parámetro que relaciona altura y masa corporal.

El IMC proporciona una estimación de la dimensión corporal más precisa que las tablas usadas anteriormente, basadas simplemente en estatura y el peso.

Según la Organización Mundial de la Salud el IMC (que se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros), se agrupa en 4 categorías:

- Bajo peso (IMC por debajo de 19)

- Medio (IMC entre 19 y 24)

- Sobrepeso (IMC entre 25 y 30)

- Obesidad (IMC superior a 30)

 

Las directrices para el embarazo fisiológico no especifican cuál debe ser el peso a su inicio (incluso si se define un peso normal con un IMC entre 18,5 y 24,9, pero de acuerdo a la clase antropométrica en la que se incluye inicialmente la futura madre se define un rango de aumento de peso dentro del cual no se han demostrado resultados adversos; en la práctica, permanecer dentro de este rango reduce el riesgo de posibles complicaciones.

A continuación se presenta el incremento de peso aceptable durante los nueve meses, dependiendo del el índice de masa corporal al inicio del embarazo.

Si el IMC al inicio del embarazo es:

- Bajo peso (<18,5 kg/m2) un aumento de peso aceptable está entre 12,5 y 18 kg;

- Peso normal ( IMC entre los 18,5 y los 24,9 kg /m2), el aumento oscila entre 11,5 y 16 kg;

- Sobrepeso (IMC de 25 a 29,9 kg /m 2), el aumento oscila entre los 7 y los 11,5 kg,

- Obesidad (≥ 30 kg /m 2), el aumento aceptable es de 5,9 kg.

Si no hay problemas relacionados con el peso, la salud de la madre o propios del embarazo, "no es necesario continuar con la medición del índice de masa corporal y del peso en cada chequeo. De hecho, las directrices del Antenatal Care indican que la medición rutinaria del índice de masa corporal durante el embarazo puede generar un estado de ansiedad en las mujeres, por lo que el beneficio de la práctica es incierto o poco definido.

Una medición repetida en cada cita debe limitarse a los casos en los que hay riesgo de resultados adversos para la salud. Es conveniente en cambio recomendar a la mamá una alimentación y un estilo de vida saludables y correctos una vez al mes y notificar al ginecólogo de cualquier variación notable que se sitúe fuera de los límites”.

TRES MESES ANTES

Adiós al tabaco

Cuando una pareja está buscando un hijo se sugiere abandonar el tabaco por lo menos tres meses antes de empezar a intentarlo. De esta manera, sobre todo si los futuros padres son fumadores "fuertes", habrá tiempo suficiente para reducir gradualmente el consumo de cigarrillos y llegar a la concepción libres de la adicción.

Es una medida útil para favorecer la concepción misma, ya que numerosos estudios han demostrado que entre fumadores disminuye en más de 30% la probabilidad de reproducción. La nicotina interfiere, de hecho, en el ciclo ovular y en el equilibrio hormonal reduciendo los niveles de progesterona, hormona que promueve el implante y el desarrollo temprano del embrión en el organismo femenino. En el caso del hombre, el tabaquismo es responsable de una reducción en el número y la movilidad de los espermatozoides.

Y una vez comienza el embarazo, hay que tener muy claro que si la futura madre fuma, su bebé también fuma. No solo las sustancias tóxicas contenidas en los cigarrillos llegan al pequeño, debido a que la nicotina causa vasoconstricción, disminuye el suministro de sangre al útero y la placenta, y por lo tanto se ve reducido el alimento y el oxígeno que recibe el feto.

El mal funcionamiento de la placenta interfiere en el crecimiento del bebé en el útero: estudios recientes han demostrado una reducción en el peso al nacer de hasta el 10% para los niños de madres fumadoras.

Además de interferir en el bienestar del bebé, el hábito de fumar durante el embarazo aumenta el riesgo de complicaciones: fumar se asocia con una mayor incidencia de placenta previa, placenta situada demasiado abajo, en el segmento inferior del útero, hemorragia e infección del líquido amniótico. También existe un mayor riesgo de desprendimiento de la placenta, ruptura prematura de membranas y, finalmente, de parto prematuro".

Pero no es sólo el tabaquismo materno lo que puede interferir con el crecimiento del pequeño, ser fumadora pasiva se asocia a una disminución significativa en el peso del bebé. Lo ideal es, por tanto, que la pareja abandone este hábito dañino. Dejarlo ahora significa además que el niño no se verá expuesto al humo ni al mal ejemplo mientras crezca.

¿Y si no se consigue?

Es importante reducir el consumo diario y la exposición al humo tanto como sea posible. Para ello, lo primero es pedir ayuda, acudir al médico para que nos indique qué campañas de ayuda a futuras madres para superar la adicción hay activas. De hecho, la mayoría de servicios de salud tienen programas para ello.

UN MES ANTES

Es la hora del ácido fólico

La primera recomendación es empezar a tomar un suplemento de ácido fólico ya un mes antes de la concepción.

El ácido fólico es un valioso aliado que reduce el riesgo de defectos congénitos en el feto, especialmente los relacionados con el tubo neural, como la espina bífida y otras malformaciones graves, como la anencefalia (es decir, la falta de desarrollo del cráneo, y por lo tanto del cerebro). A pesar de estar presente en diversos alimentos, las cantidades de ácido fólico de una dieta normal no son suficientes, visto el efecto protector que pueden tener en el desarrollo. Se recomienda por lo tanto tomar complementos.

La dosis recomendada es de 0,4 miligramos por día y su adquisición debe comenzar un mes antes de la concepción, ya que la formación del tubo neural se produce durante el primer mes de gestación y el organismo materno debe disponer tiempo suficiente para abastecerse.

Puesto que el ácido fólico es útil también en la prevención de otras enfermedades congénitas (como malformaciones cardíacas, labio leporino, paladar hendido y otros problemas relacionados con la formación y el crecimiento de las extremidades), se sugiere seguir tomando esta vitamina durante todo el primer trimestre del embarazo.

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