Mi bebé y yo

Los primeros movimientos del feto en el útero

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Pequeños golpes, pataditas y estiramientos son una señal de la vitalidad del bebé, pero también son una forma de ponerse en contacto contigo. Respondemos a tus dudas sobre los movimientos del feto en la barriga.

Tras los primeros meses de espera, por fin, la mamá puede sentir la presencia del pequeño que se mueve dentro de ella. Las volteretas del bebé son una señal de su bienestar, pero no hay que preocuparse si a veces parece estar más tranquilo que de costumbre: la percepción de sus movimientos está condicionada por muchos factores, como las actividades diarias y los ritmos de trabajo, a veces demasiado intensos, de la mamá. A veces, es suficiente con relajarse un momento para notar al pequeño.

¿En qué semana el feto empieza a “nadar” en la barriga?

Ya a partir del final del primer trimestre de embarazo, pero todavía es demasiado pequeño para que la mamá pueda notarlo. Sus movimientos son llamados “craneocaudales”,  porque implican todo el cuerpo, de una punta a otra, y se parecen a los de los peces.

Sólo a partir de la semana 15, los movimientos evolucionan y el bebé empieza a mover las extremidades de forma simétrica: es una especie de entrenamiento para la futura capacidad locomotora. Alrededor de la semana 16 ó 17 de embarazo, el pequeño aprende a succionar y empieza a llevarse las manos a la boca, y, en la semana 19, empieza a empujar los pies contra la pared uterina, como un buzo cuando toca el fondo de una piscina.

En la época siguiente, ya gira la cabeza y arquea la espalda, dos habilidades que le resultarán útiles durante la salida por el canal de parto.

¿Cuándo empieza la mamá a notar al bebé?

Normalmente, de la semana 16 a la 18 de embarazo, pero no existe una fecha precisa, igual para todas las futuras madres. Algunas mamás notan algo ya a partir de la semana 13, otras, mucho más tarde, incluso al final del quinto mes. En esta fase, la sensación más común es como la de un movimiento de alas, casi como si tuviéramos mariposas en el estómago.

¿Por qué algunas mujeres lo notan antes y otras después?

La percepción de los primeros movimientos está condicionada por el ritmo de vida de la mujer y por la posibilidad de tener tiempo para escucharse. Quienes tienen una vida muy activa, tienen menos tiempo para relajarse. A veces, además, el estrés comporta una contracción del músculo uterino, y esto hace que sea más difícil percibir al bebé. También ocurre que las mujeres que quieren hacerse una amniocentesis empiecen a sentir al bebé sólo después del examen: es un mecanismo natural de defensa psicológica de la futura mamá, que no quiere notar al bebé hasta estar segura de sus condiciones de salud.

Normalmente, las mujeres que están en su segundo embarazo notan antes los movimientos del bebé que las madres primerizas. El motivo es muy sencillo: saben qué les espera y no se confunden fácilmente.

¿Es importante que la mamá cuente las volteretas?

Los movimientos del feto son una señal de su estado de bienestar. En el pasado, eran el único indicio que la mamá tenía a su disposición para saber si el embarazo avanzaba bien. Hoy, existen las ecografías y otros controles más o menos invasivos. A veces, al final del embarazo, el médico pide a la mujer que cuente las volteretas que hace el feto durante un día o durante un período de tiempo más breve. Pero el control no debe convertirse en causa de ansiedad.

¿Cómo hay que actuar, entonces?

El control no debe interpretarse de forma rígida, porque no hay un número establecido de movimientos a esperar.

Lo que se sugiere a las futuras mamás es que estén tranquilas, observen sin preocupación la evolución del bebé y, basándose en la experiencia que han adquirido durante los meses, averigüen si el bebé se porta de forma normal o distinta. A veces, es la ansiedad de la mamá lo que bloquea la percepción, y es suficiente con relajarse y acariciar delicadamente la barriga para que el niño vuelva a hacerse notar.

Ya durante el embarazo, hay niños más inquietos y otros más tranquilos….

Es cierto, ya antes de nacer cada bebé tiene su carácter. A través de la percepción de sus movimientos, la mamá aprende a conocer el carácter de su hijo y a entrar en sintonía con él.

La extensión de los gestos cambia con el paso del tiempo. Al final del embarazo, hacia el mes 8 y 9, el feto dispone de menos espacio, sobre todo si se trata del primer embarazo, y no consigue dar vueltas como hacía antes. Se limita a estirar y a flexionar las extremidades, a arquear la espalda y a girar la cabeza.

Durante el último trimestre, la distribución de los movimientos durante el día cambia: el ritmo del sueño del bebé, que antes coincidía con el de la mamá, ahora se vuelve independiente. En otras palabras, puede ocurrir que el niño duerma cuando la mamá está despierta y viceversa. A veces, entonces, la mamá no nota al bebé durante horas sólo porque está dormido, y es posible que por la noche el pequeño la despierte porque está muy activo. La independencia del ritmo del sueño del niño de la secuencia día-noche continuará en los primeros meses de vida. Después, poco a poco, su organismo se adaptará, al alternarse la luz y la oscuridad, y en función de los estímulos ambientales y afectivos que reciba.

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