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Prurito en el embarazo: todo lo que debes saber

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Se trata de una molestia de intensidad variable que afecta a muchas embarazadas, especialmente, por la noche. Te explicamos cuáles son sus síntomas y los tratamientos más efectivos.

Sentir algo de picor en el abdomen es natural, especialmente, durante los últimos meses de embarazo: la causa es la tensión que se genera bajo la piel a medida que el vientre crece. La situación es diferente si el picor no se limita a la barriga y es tan intenso que llega veces a hacerse insoportable. En este caso, debe consultarse con el ginecólogo.

Problemas de hígado

El malestar puede ser signo de una actividad insuficiente del hígado, que ya no es capaz de eliminar por completo las sustancias de la bilis. Se trata, sobre todo, de sales o ácidos biliares, que, cuando están presentes en la sangre en concentraciones más altas de lo normal, crean esta sensación de picor.

Este estado, muy poco frecuente, es denominado colestasis del embarazo o ictericia colestática del embarazo recurrente benigna y se produce en el último trimestre, a partir de la semana 32 en adelante, debido a los cambios hormonales propios de este período y, más concretamente, al aumento de estrógenos y progesterona. Probablemente, también desempeña un papel importante una cierta predisposición genética.

¿Qué lo caracteriza?

Es una picazón intensa, que afecta, principalmente, a tronco, manos y pies, pero que también puede ser generalizada, y que se manifiesta, principalmente, durante la noche.

¿Genera también sarpullido o puntos rojos?

Por lo general, no, pero, si el picor es muy intenso, puede ser que, por el instinto de rascarse, se provoquen pequeñas lesiones en la piel.

¿Cambia el color de la piel o de la orina?

Sucede sólo en las formas más graves, cuando la insuficiencia hepática también implica un considerable aumento de bilirrubina. Las modificaciones pueden ocurrir en forma de ictericia: el color de la orina puede ser un poco más intenso y el de la piel tender al amarillo. En la mayoría de los casos, sin embargo, esto no sucede.

Colestasis: detectarla y tratarla

Detectar la colestasis no es difícil. Además del típico síntoma, la enfermedad puede ser diagnosticada a través de un simple análisis de sangre. En particular, debe controlarse el valor de las transaminasas y de ácidos biliares, que puede verse incrementado en diversos grados.

La terapia de base hoy en día está representada por un fármaco (cuyo principio activo es el ácido ursodesoxicólico) que se utiliza, incluso fuera del embarazo, para los cálculos biliares, y que ayuda al hígado a reanudar sus actividades normales. El médico valora la dosis dependiendo del nivel de la enfermedad, la respuesta del paciente, así como de la variación de los valores bioquímicos.

Por lo general, para aliviar el picor, también se administran antihistamínicos y, si los síntomas se hacen insoportables, también cortisona.

¿También se prescriben tratamientos para la piel?

Puede ser útil el uso de cremas o polvos de talco mentolados, en caso de necesidad, durante el día y, especialmente, por la noche antes de ir a la cama. No es necesario, sin embargo, cambiar la dieta. Es mejor evitar los alimentos procesados, que dan más trabajo al hígado, aunque esto es algo que la embarazada probablemente ya sabrá.

¿Cuáles son los riesgos para la madre y el bebé?

Además del malestar causado por la picazón, para las mujeres no existen otros problemas particulares. Tras el embarazo, por lo general, la situación vuelve a la normalidad al cabo de unas pocas semanas. Lo importante es saber que la enfermedad puede reaparecer en embarazos posteriores, incluso manifestándose de maneras diferentes. Y ¿qué pasa con el bebé? En las formas más agudas, las últimas investigaciones médicas muestran un ligero aumento de riesgo fetal (menos del 1%), debido al hecho de que los ácidos biliares son capaces de atravesar la placenta. Por este motivo, siempre hay que adoptar una actitud particularmente cautelosa controlando a estas futuras madres.

No hay un protocolo general, por lo que la frecuencia de los controles puede variar de un hospital a otro. En principio, se recomienda al menos un chequeo semanal a la madre (en particular, de la función hepática y el nivel de ácidos biliares), así como para el bienestar del niño (mediante ecografía y/o monitorización cardiotocográfica). En las formas más graves, la paciente debe ser ingresada para someterse a estos controles con más frecuencia y, si la situación lo exige, se puede inducir el parto, por lo general, a partir de la semana 35. En la mayoría de los casos, sin embargo, se da a luz de manera espontánea alrededor de la semana 37 ó 38.

Tras el parto, cuidado con la píldora

Después de dar a luz, la mujer que ha sufrido colestasis debe tener un poco más de cuidado con los anticonceptivos orales. Por tratarse de un trastorno relacionado con las hormonas, la píldora puede hacer que el problema se manifieste de nuevo. Esto no es una prohibición absoluta, pero sí una contraindicación relativa, dado que las píldoras de última generación contienen una dosis hormonal muy baja. En cualquier caso, la situación debe ser evaluada por el ginecólogo.

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