Mi bebé y yo

Reposo absoluto en el embarazo

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Algunos embarazos de riesgo requieren permanecer en reposo durante las últimas semanas de gestación. Te ofrecemos muchos consejos para  vivir esta situación de la mejor manera posible.

Tendrás que pasar en la cama las últimas semanas antes del parto. La decisión ha sido tomada por el ginecólogo, con el fin de proteger la salud del niño, pero es natural que a ti te resulte difícil de aceptar, porque no habías soñado ni imaginado tu embarazo así.

• En situaciones de este tipo, la aprensión que se vive se centra, sobre todo, en el niño, pero también puede estar relacionada con las dificultades objetivas que el reposo en la cama comporta para la mujer. Por ejemplo, en el caso de tener un trabajo precario, es importante hacer algo para contener, reducir o cambiar esta preocupación, con el fin de afrontar el último período de gestación de la forma más serena posible.


• En primer lugar, es preciso eliminar una de las principales causas de ansiedad, que es la falta de información, porque lo que no se conoce o no se comprende del todo puede provocar miedo y hacer que la mujer se sienta indefensa. A menudo, la preocupación nace de lo que desconocemos. Cuando conocemos mejor el problema, le tenemos menos miedo.

El anuncio de una situación problemática lo suele realizar un especialista, y es posible que el médico dé muchas cosas por sabidas, que tenga prisa o que utilice un lenguaje demasiado técnico.


• También es cierto que, en el momento en que la mujer descubre que su embarazo es de riesgo, el ginecólogo podría no ser la persona más adecuada para profundizar en el tema desde el punto de vista emocional. Además, cuando la futura mamá vuelve a casa, puede darse cuenta de que tiene muchas dudas e incertidumbres. Lo que le parecía claro durante el encuentro con el médico, de repente, podría dejar de serlo, y esto le hará sentir la necesidad de hablar con alguien que entienda más que ella, que conozca la terminología y que sepa interpretar los resultados de sus pruebas.


Por lo tanto, el primer consejo es el siguiente: al término de la visita con el especialista, hay que preguntarle a quién hay que dirigirse en caso de duda. Si la futura mamá puede contactar con el médico durante las siguientes semanas para consultarle cualquier duda, estará más tranquila. Asimismo, puede buscar consejos en libros especializados o en Internet. Ser consciente de esta necesidad, la de estar informada, es el primer paso para vivir la situación de la mejor manera posible.


• Para afrontar las visitas médicas o las diferentes pruebas, es conveniente que la mamá esté acompañada de una persona de confianza. Lo mejor es que vaya con una amiga, si la madre o la pareja pueden poner más nerviosa a la futura mamá.

 

Respetar la prescripción


Una vez afrontadas las dudas y la incertidumbre de los primeros días, ¿cómo se lleva el día a día?
• Estar informada, además de reducir la preocupación, permite entender mejor las razones de ciertas prescripciones, como, por ejemplo, la indicación de permanecer en la cama. El hecho de saber que es algo necesario para la salud del niño y que, por lo tanto, hay que hacerlo no es suficiente. Puede funcionar el primer día, pero, al cabo de dos o tres semanas, ya no basta. La futura mamá empieza a sentirse cansada, su nerviosismo aumenta y comienza a temer que no va a ser capaz de lograrlo, que no va a resistir hasta el día del parto.

• Por ejemplo, si sólo se indica a la futura mamá que tiene que permanecer tumbada, en determinados momentos, podría ceder al deseo de levantarse. En cambio, si sabe que su bolsa amniótica tiene un pequeño orificio y que, a cada movimiento suyo, sale un poco de líquido, fundamental para el desarrollo del feto, le resultará más fácil aceptar que tiene que permanecer en la cama. Cuando tenga ganas de levantarse, pensará que puede conformarse con cambiar de posición, para evitar que el niño pierda otro poco del líquido amniótico en el que está sumergido. De esta manera, respetar las indicaciones del médico será más sencillo y natural, pues la futura mamá tiene presente el objetivo fundamental, que, en este momento, es la salud del niño.

• Si, a pesar de la ayuda de las personas que están a su lado y de la información recopilada, la futura mamá continúa nerviosa y asustada, puede pedir ayuda psicológica, dirigiéndose a un profesional especializado en las fases agudas, para, así, controlar la situación de inmediato.

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