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Resfriado y gripe en el embarazo: ¿qué tomar?

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Los fármacos para combatir el resfriado y la gripe son muy utilizados. Sin embargo, durante el embarazo y la lactancia, hay que ser prudente. ¿Qué puedes tomar?

Fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, dolor de garganta y nariz tapada son los síntomas típicos de las infecciones de las vías respiratorias, que hacen su aparición en invierno, desde el simple resfriado a la gripe. En la mayoría de casos, se trata de infecciones de origen vírico. Contra ellos, los antibióticos no sirven de nada. La única medida que hay que tomar es el control de la temperatura y aliviar los síntomas más molestos, en espera de que la enfermedad haga su curso. Veamos cómo actuar dependiendo del tipo de medicamento.

Paracetamol
El fármaco adecuado para tratar las infecciones con fiebre y el malestar durante el embarazo y la lactancia es el paracetamol. Se trata de un medicamento muy experimentado, y los especialistas no tienen ninguna duda sobre su inocuidad, tanto para la futura mamá como para el feto. Es un antipirético, es decir, baja la temperatura corporal y ayuda a controlar la fiebre. Es mejor evitar tomar fármacos combinados que contienen paracetamol asociado con otros principios activos. Normalmente, se trata de productos con un poder analgésico superior al del simple paracetamol, o bien están indicados para el tratamiento de un síntoma específico, como la tos, que es mejor evitar. El médico valorará los pros y los contras a la hora de prescribir estos fármacos. 

La aspirina
El ácido acetilsalicílico, es decir, la aspirina, está contraindicado en el embarazo y en el período de lactancia. Algunos estudios indican que, si se toma en las primeras semanas de gestación, aumenta ligeramente el riesgo de aborto espontáneo. Al término del embarazo, a partir de la semana 34, puede determinar el cierre del conducto de Botallo, un vaso arterioso fetal importante para la circulación sanguínea del futuro bebé. Por último, está contraindicado durante la lactancia porque, al pasar a través de la leche materna, puede originar una enfermedad rara, pero muy peligrosa y potencialmente letal: el síndrome de Reye. El resto de fármacos que pertenecen a la familia de la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos están contraindicados en el embarazo. Es el caso, por ejemplo, del ibuprofeno, de cuya peligrosidad durante el embarazo se sospechaba desde hace tiempo, y que ha sido confirmada por recientes estudios. En cambio, el ibuprofeno es seguro durante la lactancia.

Jarabes para la tos y la nariz tapada
Los jarabes contra la tos, en la mayoría de los casos, son productos de escasa eficacia, que van poco más allá del efecto placebo. A este aspecto, se añade el hecho de que no disponemos de suficientes datos sobre su seguridad durante el embarazo, por lo que su empleo está desaconsejado. El único que presenta una garantía de seguridad aceptable durante la gestación es el dextrometrofano, que, en cualquier caso, sólo debe tomarse después de consultar al médico. Los aerosoles descongestionantes de la nariz contienen un principio activo vasoconstrictor que, consumido en grandes cantidades, actúa sobre los vasos sanguíneos de la placenta, provocando hipertensión a la futura mamá y poniendo en peligro el bienestar fetal. Por esta razón, deben usarse con extrema prudencia y durante períodos de tiempo muy breves.

Tratamiento del asma
Las futuras mamás que sufren asma crónica no deben interrumpir el tratamiento durante el embarazo. Si no se trata adecuadamente, el asma puede tener efectos negativos en el desarrollo del feto, como retraso en el crecimiento y bajo peso al nacer. Casi todos los fármacos para el tratamiento del asma que se comercializan en la actualidad son seguros durante el embarazo. En cualquier caso, las mujeres que sufren esta patología y tienen la intención de quedar embarazadas, o bien descubren que lo están, deben dirigirse a su médico.



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Asma controlada durante los nueve meses
Las futuras mamás que sufren asma crónica no deben interrumpir el tratamiento durante el embarazo. Si no se trata adecuadamente, el asma puede tener efectos negativos en el desarrollo del feto, como retraso en el crecimiento y bajo peso al nacer. Casi todos los fármacos para el tratamiento del asma que se comercializan en la actualidad son seguros durante el embarazo. En cualquier caso, las mujeres que sufren esta patología y tienen la intención de quedar embarazadas, o bien descubren que lo están, deben dirigirse a su médico, explicar su situación y pedir que el tratamiento en curso se modifique, si es el caso, para evitar posibles daños al feto, pero no interrumpir el tratamiento por iniciativa propia.
 

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Tos y nariz tapada
Los jarabes contra la tos están presentes en una gran variedad en las estanterías de las farmacias. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se trata de productos de escasa eficacia, que van poco más allá del efecto placebo. A este aspecto, se añade el hecho de que no disponemos de suficientes datos sobre su seguridad durante el embarazo, por lo que su empleo está desaconsejado. El único que presenta una garantía de seguridad aceptable durante la gestación es el dextrometrofano, que, en cualquier caso, sólo debe tomarse después de consultar la medico. Los aerosoles descongestionantes de la nariz contienen un principio activo vasoconstrictor que, consumido en grandes cantidades, actúa sobre los vasos sanguíneos de la placenta, provocando hipertensión a la futura mamá y poniendo en peligro el bienestar fetal. Por esta razón, deben usarse con extrema prudencia y durante períodos de tiempo muy breves. Los descongestionantes nasales son productos para uso local. Si se usan en pequeñas cantidades, la cantidad de principio activo que entra en circulación en el organismo es mínima. Sin embargo, por prudencia, sería preferible abstenerse de su empleo en el embarazo. Por su parte, vía libre a los lavados nasales y a los descongestionantes a base de solución fisiológica, que no contienen principios activos, pero cuya función es limpiar e hidratar las mucosas nasales.

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La aspirina y sus "hermanos"
El ácido acetilsalicílico, es decir, la aspirina, está contraindicado en el embarazo y en el período de lactancia. Algunos estudios indican que, si se toma en las primeras semanas de gestación, aumenta ligeramente el riesgo de aborto espontáneo. Al término del embarazo, a partir de la semana 34, puede determinar el cierre del conducto de Botallo, un vaso arterioso fetal importante para la circulación sanguínea del futuro bebé. Por último, está contraindicado durante la lactancia porque, al pasar a través de la leche materna, puede originar una enfermedad rara, pero muy peligrosa y potencialmente letal: el síndrome de Reye.
El resto de fármacos que pertenecen a la familia de la aspirina, los antiinflamatorios no esteroideos, los denominados FANE, están contraindicados en el embarazo. Es el caso, por ejemplo, del ibuprofeno, de cuya peligrosidad durante el embarazo se sospechaba desde hace tiempo, y que ha sido confirmada por recientes estudios. Del mismo modo que la aspirina, el ibuprofeno y el resto de FANE tomados en las primeras semanas de embarazo incrementan el riesgo de aborto espontáneo, aunque todavía no ha sido posible cuantificar con exactitud este aumento. En cambio, el ibuprofeno es seguro durante la lactancia, porque sólo pasa a la leche en una cantidad mínima.
 

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Paracetamol, el número uno
El más seguro, el fármaco de elección para tratar las infecciones con fiebre y el malestar durante el embarazo y la lactancia es el paracetamol. Se trata de un medicamento muy experimentado, y los especialistas no tienen ninguna duda sobre su inocuidad, tanto para la futura mamá como para el feto. Es un antipirético, es decir, baja la temperatura corporal y ayuda a controlar la fiebre, ya que, por una cuestión de prudencia, la temperatura de la futura mamá se debe mantener por debajo de 38 grados y medio.
Asimismo, es mejor evitar tomar fármacos combinados que contienen paracetamol asociado con otros principios activos. Normalmente, se trata de productos con un poder analgésico superior al del simple paracetamol, o bien están indicados para el tratamiento de un síntoma específico, como la tos. Es mejor evitarlos, dado que los principios activos asociados al paracetamol, que varían de fármaco a fármaco,  podrían tener efectos nocivos sobre el feto, potencialmente amplificados por la combinación de varias sustancias. El médico valorará los pros y los contras a la hora de prescribir estos fármacos en cada caso.
 

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