Mi bebé y yo

Respirar de forma correcta durante el embarazo

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Inspirar, espirar… Lo hacemos sin pensar y, a menudo, de forma incorrecta. Aprende a respirar y a oxigenar bien tu organismo con los consejos que te ofrecemos a continuación.

Respirar es un acto automático y proporciona a las células del cuerpo todo el oxígeno necesario para realizar sus funciones vitales. Sin embargo, algunos factores, como el estrés, la ansiedad, y también los cambios del embarazo, pueden limitar el aprovisionamiento de esta fuente natural de energía y de bienestar. Veamos cómo educar a nuestro organismo a coger aire de la manera correcta.   

Más sano y relajante

Respirar correctamente permite una adecuada oxigenación de la sangre y, por lo tanto, de todos los tejidos del organismo; además, influye sobre algunos neurotransmisores, las catecolaminas, encargadas de regular los niveles de ansiedad, induciendo un estado de relajación general.

Por otro lado, el estrés a menudo lleva a efectuar una respiración corta y jadeante, debida a una menor expansión de la caja torácica, y caracterizada por un menor aporte de oxígeno.

Saber respirar bien es fundamental, sobre todo, en el embarazo. En los últimos meses, la barriga presiona al diafragma, impidiendo una adecuada dilatación y haciendo más difícil la respiración, problema que puede ser superado con facilidad: el diafragma es un músculo y, con un entrenamiento adecuado, puede garantizar un buen rendimiento incluso en condiciones no óptimas.

Incluso los estados de ansiedad comunes durante el embarazo (¿estará todo bien? ¿Seré una buena madre?) pueden ser aliviados gracias a la respiración, que proporciona una sensación de bienestar y de relajación no sólo a la mamá, sino también al bebé: de hecho, se ha demostrado que las catecolaminas atraviesan la placenta e influyen positivamente en el bebé.

Llegar al parto con el aliento justo

La respiración también ayuda muchísimo en el momento del parto, para afrontar mejor tanto las contracciones como el período expulsivo.

Garantizar la cantidad necesaria de oxígeno a los órganos nos permite afrontar el parto con una mayor eficiencia. No sólo eso: concentrarse en la respiración ayuda a relajar los músculos del suelo pélvico, favoreciendo la dilatación progresiva del canal vaginal y ayudando, de la forma más natural posible, durante los pujos.

Un consejo: sería importante que no sólo la mamá se preparara para la respiración correcta, sino también quien la acompañará en la sala de parto. De este modo, la persona escogida estaría preparada para apoyarla y “acompañarla” en este proceso. Si se trata del papá, es una manera de ser más partícipe en el nacimiento del bebé.

Prueba con el rebirthing

Las técnicas de respiración son diversas: cada una tiene sus características, pero todas ellas tienen un denominador común: reactivar una respiración más amplia y “consciente”, y contrastar la llamada respiración corta.

El yoga, por ejemplo, establece que, al término de la exhalación, se haga una pausa, esperando a que sea el cuerpo quien comunique cuándo es el momento de dar inicio a la inhalación sucesiva.

La técnica del rebirthing, en cambio, se basa en la respiración circular, es decir, utiliza el mismo canal (nariz-nariz o boca-boca) y no prevé interrupciones entre inspiración y espiración: esto, además de hacer que el proceso de la respiración sea más fluido, permite activar mejor los neurotransmisores.

Para ejercitarse, basta con abrir la boca como si se fuera a beber de una pajita (por lo tanto, sin abrirla mucho, ya que demasiado aire de golpe podría dar una sensación de ahogo) y empezar a inspirar y espirar, intentando que las respiraciones sean cada vez más profundas, llevando al diafragma hasta la garganta e, incluso, más arriba, hacia el cerebro. Poco a poco, se siente cómo el aire fluye dulcemente e inunda los pulmones hasta llegar a la cabeza, proporcionando una sensación de plenitud y bienestar.

Con el entrenamiento constante, el diafragma, como todos los músculos, se acostumbrará a trabajar de forma distinta y, de una respiración corta y veloz, pasará a una larga y profunda. Para darse cuenta, basta con poner una mano debajo del pecho: tras hacer un poco de ejercicio, notaremos que,durante la respiración, el diafragma se hincha mejor, señal de que consigue expandirse más.

Llenarse de oxígeno durante el parto

Durante el embarazo, este ejercicio se puede repetir 5 ó 6 veces al día durante un par de minutos. Lo ideal sería hacerlo en un rincón tranquilo de la casa, cerrando los ojos e intentando relajarse, tal vez, posando las manos sobre la barriga para entrar más en contacto con el bebé. Poco a poco, con la práctica, se podrá hacer el ejercicio en cualquier momento y en cualquier posición.

En el trabajo de parto, en cambio, la técnica puede ser utilizada de la siguiente manera: entre una contracción y la siguiente, se puede respirar con la nariz, mientras que, en la fase aguda del dolor, es útil hacerlo con la boca, cosa que permite “sacar” mejor la tensión. Sin embargo, si la mujer lo prefiere, puede respirar sólo con la nariz o sólo con la boca, siguiendo su instinto. Lo importante es evitar la técnica “del perrito”, es decir, respiraciones muy cortas y veloces que no permiten tomar la cantidad adecuada de aire ni relajarse. Realizada de esta forma, la respiración circular se puede practicar tranquilamente sola y sin contraindicaciones.

Un viaje dentro de sí mismas

El rebirthing es una técnica de respiración que favorece un estado de escucha interior, con el fin de ser capaz de “expulsar” emociones o traumas vividos en el pasado. En la base, se encuentra siempre el ejercicio de respiración circular, pero, realizado de forma prolongada (al menos, 30-40 minutos) y, sobre todo, con la guía de un rebirther profesional, que acompaña a la paciente en este “viaje” a su propio mundo interior.

Realizado de esta manera, el rebirthing tiene un valor terapéutico, porque, después de algunas sesiones, conduce a trabajar en las propias problemáticas y a liberarse de eventos negativos escondidos en la memoria inconsciente, referidos a la propia infancia o incluso a la vida fetal.

El rebirthing se puede practicar también durante el embarazo, siempre con la guía de un profesional, pero no como un tratamiento terapéutico (no es éste el momento de remover emociones fuertes), sino, simplemente, como un método de relajación y de comunicación profunda con el bebé. Será el rebirther, naturalmente, quien elija las técnicas más adecuadas a las condiciones de la mamá.

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