Mi bebé y yo

Cambia tus ritmos durante el embarazo

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Necesitas ir un poco más despacio: te lo pide tu cuerpo y el bebé que llevas dentro. Deja de mirar siempre el reloj y descubre la belleza de un embarazo “lento”.

Si, hace años, el embarazo se acogía con serenidad y tranquilidad, hoy en día, las mujeres embarazadas se dejan llevar por ritmos cada vez más frenéticos. En lugar de frenar un poco, parecen correr siempre más rápido, como si tuvieran miedo a quedarse atrás, o a quedarse fuera. 

Tiempos de trabajo “masculino”

Muchas veces, durante el embarazo, las mujeres corren más porque saben que pronto tendrán que parar. Paradójicamente, el embarazo se convierte en un esfuerzo final antes de que llegue el bebé. Hoy en día, las futuras mamás deben afrontar una realidad social y profesional muy masculina. El mundo del trabajo nos pide que tengamos claras nuestras prioridades: demostrar que estamos siempre ahí (incluso cuando esperamos un bebé) ofrece un mensaje muy claro sobre nuestra eficiencia y nuestra capacidad de organización. 

Una vida acelerada

Ocurre a menudo que, durante el embarazo, también la vida privada sigue los mismos ritmos de siempre, como si no hubiera cambiado nada. Decir que no a tu pareja, a tu mejor amiga o a tu compañera de trabajo podría parecer desagradable, como si fuera una derrota, una forma de admitir que, en el fondo, con esa barriga, las cosas han cambiado un poco.

Durante el embarazo, muchas mujeres se sienten todavía completa y únicamente responsables de muchas cosas: la casa, el marido, el trabajo, el bebé que llegará, etc. Se sienten muy fuertes y quieren demostrar a los demás que todavía pueden gestionar todo perfectamente.

¡Qué bonito no hacer nada!

¿Qué sentido tiene este frenesí, sobre todo durante el embarazo? ¿De verdad es tan difícil redescubrir el placer de los ritmos lentos y adecuados a las nuevas necesidades?

Probablemente, no es siempre cierto que tengamos que hacer tantas cosas, pero nuestra forma de hacerlas es demasiado frenética. Si nos damos cuenta de que podemos cambiarla, estaremos mejor. La mejor forma para vivir el embarazo con serenidad es disfrutarlo lo máximo posible y concederse pequeños momentos para no hacer nada: es este “no hacer nada” lo que nos ayudará a descubrir el valor de la experiencia que estamos viviendo.

La importancia de parar

Para disfrutar completamente del embarazo, sólo hace falta un poco de sentido común y, sobre todo, la capacidad de estar más atentas a nosotras mismas y a la nueva vida que se está formando. A veces, es el bebé que llevamos dentro quien necesita frenar un poco. Si la mamá usara toda su fuerza de voluntad, seguramente, podría hacer todo lo que hacía antes del embarazo, pero el bebé tiene otras exigencias, y hay que escucharlas para que pueda crecer y desarrollarse bien.

El cansancio físico que, a menudo, se experimenta durante el embarazo es una señal que debería hacernos reflexionar sobre la necesidad de ir un poco más despacio.

Pensar en el bebé

El embarazo, además, es un período de preparación: dentro de poco, la mujer tendrá otro papel. Para afrontar la nueva situación, las futuras mamás suelen documentarse, consultar textos y manuales de todo tipo.

Sin embargo, lo más importante es “pensar” en el bebé para crear un espacio físico y mental en el que acogerlo: tomarse un poco de tiempo para dedicarle un lugar especial es un entrenamiento fundamental para, después, hacerlo también cuando nazca. Será nuestra mirada, protectora y tranquilizadora, lo que hará que nuestro hijo se sienta sereno.

Palabra clave: moderación

Los controles ginecológicos, los cursos de preparación al parto, las compras necesarias para la llegada del bebé, etc. Todos los aspectos agradables del embarazo se pueden cumplir, siempre y cuando no se conviertan en una fuente de estrés. Para evitar que esto suceda, hay que seguir la regla del uno:

-  Una vez al mes, el control médico (a no ser que haya algún problema).

-  Una vez a la semana, curso de preparación al parto (o piscina o sesión de yoga).

- El fin de semana, un poco de compras para elegir la ropita del bebé o bricolaje con el papá para preparar la habitación.

- De vez en cuando, una cena o una película con las amigas, para no sentirse excluida.

Los consejos “slow” para quien espera un bebé:

-  Encuentra un poco de espacio para hablar con tu “barriga” y dialogar con tu bebé.

-  Sé amable contigo misma y con los demás. Es una enseñanza valiosa para tus hijos y un perfecto ejercicio para ralentizar los ritmos. Es suficiente con acordarse de saludar siempre, por ejemplo, al camarero cuando se entra o se sale de un bar.

- No llenes demasiado tus jornadas con citas, aunque sean agradables. Aprende a decir que no de vez en cuando y a tener unos momentos de “vacío”.

-  Evalúa bien los consejos de los demás. A lo mejor, el curso de yoga que te han sugerido es el mejor que hay en tu ciudad, pero, si está tan lejos, igual no merece la pena y es mejor buscar un sitio más cercano.

- Rebélate a las obligaciones sociales: no estás obligada a cumplir siempre con la rutina de los fines de semana fuera de la ciudad. Sobre todo durante el embarazo, los viajes frecuentes pueden resultar difíciles de aguantar. En lugar de quedarte atascada en el tráfico el viernes y el domingo, descubre tu ciudad.

- Regálate un poco de tiempo antes y después del trabajo. Por la mañana, despiértate diez minutos antes, dúchate, desayuna y, después, si puedes, ve andando al trabajo, sin prisa y con alegría. Por la noche, sobre todo si estás cansada, vuelve a casa y relájate en el sofá, incluso sin pasarte obligatoriamente por el supermercado.

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