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Ojos y embarazo: veamos las cosas claras

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¿Qué hay de cierto sobre algunos de los tópicos relacionados con la visión durante el embarazo? Nuestros expertos aclaran las dudas más frecuentes sobre este tema.

Algunos de los tópicos más comunes sobre el embarazo están relacionado con la vista: por ejemplo, se dice que dar el pecho al bebé conlleva un empeoramiento de los trastornos de la visión, como la miopía, o que, durante los nueve meses, es necesario dejar de ponerse lentillas. Veamos si estas afirmaciones son ciertas.

¿El embarazo comporta un aumento de la miopía?

Para nada. Se ha demostrado que esta creencia, muy difundida en los años 50, no tiene ningún fundamento: la miopía no empeora durante el embarazo. La miopía es un defecto congénito que se debe, sobre todo, a una predisposición familiar. El trastorno puede tener tres gradaciones: medio-baja, elevada y grave. Normalmente, las formas leves se solucionan a los 20 años, mientras que las formas más graves pueden incluso empeorar a esta edad.

¿Y durante la lactancia?

Durante la lactancia, vale el mismo discurso: no existe ningún motivo para pensar que dar el pecho a un bebé pueda causar un empeoramiento de la miopía. En el pasado, las mujeres se casaban y tenían hijos muy jóvenes, así que embarazo y lactancia coincidían con la fase de aumento natural de la miopía. Hoy en día, en cambio, la mayoría de las mujeres tiene hijos después de los 30, es decir, cuando la edad crítica de empeoramiento de la molestia ya se ha superado.

¿Puede ocurrir que la mujer tenga la vista nublada?

Sí, puede ocurrir como consecuencia de una carencia de hierro o de transferrina: ambas cosas contribuyen a hacer que no haya suficiente oxígeno en la sangre, necesario para que la retina funcione bien. En este caso, hay que mantener estos valores bajo control y hablar con el ginecólogo sobre la posibilidad de tomar complementos, útil también para garantizar una alimentación y una oxigenación suficientes al bebé. Además, en este problema, también pueden influir los cambios hormonales del embarazo, sobre todo, el aumento de la progesterona, que puede provocar mayor imbibición y engrosamiento de la córnea, modificando momentáneamente el grado de miopía.

¿Y se puede sufrir de sequedad en los ojos?

En efecto. A causa de los cambios hormonales, la película lagrimal disminuye ligeramente, pero puede aumentar el componente lipídico, facilitando la falta de hidratación de la superficie de la córnea. La sensación de ojos secos puede aumentar si se trabaja con el ordenador durante muchas horas.

¿Qué podemos hacer, entonces? En primer lugar, deberíamos acordarnos de pestañear más a menudo, porque ayuda a humidificar el ojo. Si no fuera suficiente, se pueden usar lágrimas artificiales. Durante el embarazo, es mejor elegir productos sin conservantes, monodosis o dotados de un tipo de envoltorio que, al abrirse, no exponga el producto al aire, anulando el riesgo de contaminación.

¿El parto natural puede ser peligroso si tienes problemas de visión?

Sólo sucede en casos muy especiales. En las personas que sufren de miopía, el globo ocular se alarga en la parte posterior, haciendo que también la retina se estire más. Este estiramiento, que depende del grado de miopía, podría comportar microlaceraciones periféricas que, si no se tienen bajo control, pueden provocar la ruptura o incluso el desprendimiento de la retina durante el parto. Esto ocurre porque, durante los empujes, se crea un aumento de presión del microcírculo vascular retiniano. Pero, cuidado: se trata de un problema que puede afectar sólo a las mujeres con miopías muy elevadas (con 10 -15 dioptrías), o, en rarísimos casos, a las que tienen defectos estructurales de la retina. Para salir de dudas, es aconsejable hablar con el oftalmólogo, que, en casos muy específicos, y de acuerdo con el ginecólogo, puede recomendar una cesárea.

¿Se pueden usar lentes de contacto?

Durante el embarazo, además de una ligera alteración en la composición de la película lagrimal, hay una mayor imbibición de la estructura córnea, que tiende a modificar sus normales curvaturas. Se trata de cambios de entidad variable, algunas mujeres podrían incluso no darse cuenta, pero, en algunos casos, pueden hacer que las lentillas sean menos soportables. Sobre todo, las hidrófilas (las blandas), que se hidratan gracias a la película lagrimal, podrían “engancharse” más fácilmente a la superficie córnea, tanto porque está más deshidratada como porque la córnea ha modificado sus parámetros de curvatura. Por eso, podría ser más difícil quitárselas por la noche. En cuanto a las lentes de contacto permeables al gas y las rígidas, podría ocurrir que “flotaran” en una película lagrimal reducida cada vez que se cierren los ojos, provocando una sensación de molestia. En estos casos, lo ideal es consultar al oftalmólogo, que podrá evaluar si es necesario suspender el uso de las lentes de contacto hasta el nacimiento del bebé: de hecho, estos cambios son temporales, y un par de meses después del parto, todo vuelve a la normalidad. Por otro lado, la teoría según la cual las lentes pueden frenar el avance de la miopía es absolutamente falsa.

¿Se pueden tomar suplementos para la vista?

Durante el embarazo, es mejor tomar los menos suplementos posibles, a no ser que se trate de productos específicos. Además, los “amigos de la vista” pueden encontrarse en cantidades abundantes en algunos alimentos, sobre todo, en frutas y verduras coloradas, ricas en sustancias antioxidantes, como el betacaroteno. También es oportuno garantizar la cantidad correcta de hierro con el consumo de carnes, rojas y blancas, y vegetales, como legumbres, brócoli  y espinacas.

¿Qué significa ver “chispazos” delante de los ojos?

Ver luces repentinas podría ser una señal de que la retina se está estresando, y es oportuno que la controle un oftalmólogo (sobre todo, si los episodios se repiten con frecuencia). También la carencia de hierro podría causar vasoespasmos,  que pueden dar la misma sensación. Además, existe la posibilidad de que se trate de pequeños altibajos de presión, muy frecuentes durante el embarazo. Si a este fenómeno se asocia un aumento general de la presión (sobre todo, de los valores mínimos), podría ser una señal de preeclampsia, una patología bastante seria que puede presentarse en los últimos meses de embarazo y que, entre sus síntomas típicos, tiene la subida de presión (además de la presencia de albumina en la orina). En este caso, hay que consultar cuanto antes al ginecólogo para que realice los controles oportunos.

Durante el embarazo, ¿es recomendable hacerse un control oftalmológico?

Realizar un control oftalmológico es aconsejable siempre, sobre todo, para quienes sufren de miopía o llevan mucho tiempo sin hacerse un control. El oftalmólogo evaluará la agudeza visual y el estado de salud del ojo, sobre todo, de la retina. El control es obligatorio en caso de diabetes (tanto gestacional como preexistente) y también en el caso de toxoplasmosis durante el embarazo, porque se trata de patologías que pueden comportar problemas en la retina.

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