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Embarazo: ¿podemos ir un día a un spa?

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Durante el embarazo, ¿podemos concedernos unas horas en un spa o en un balneario? Depende. Algunos centros ofrecen paquetes específicos para futuras mamás.

Cada vez son más las mujeres que combinan el deseo de ser madres con el de sentirse guapas y en forma, y que quieren hacer frente al embarazo de la manera más tranquila y relajante posible. ¿Qué mejor manera de dedicarse a los cuidados personales que disfrutar de un día en un spa? Pero ¿podemos hacerlo o hay alguna contraindicación?

Hay muchos balnearios y centros de spa que tienen ofertas dirigidas a mujeres embarazadas, partiendo de la premisa que las terapias termales y la gimnasia acuática permiten hacer ejercicio de manera suave y relajante. Los tratamientos que podemos encontrar en balnearios y spas son muy útiles. El agua termal hidrata y relaja los músculos, lo que ayuda a prepararse para el parto. Sólo hay que tomar pequeñas precauciones: mejor posponer hidromasajes y saunas, así como ejercicios demasiado extenuantes. No todos los tratamientos de belleza están indicados durante el embarazo. Deben evitarse las saunas y los baños turcos, porque causan alteraciones de la presión arterial, así como las camas y las cabinas de bronceado, porque, durante el embarazo, es probable que haya acumulaciones de melanina en la piel, que pueden causar manchas oscuras (el cloasma gestacional).

Resumiendo, durante el embarazo, sería mejor disfrutar de los cuidados de un spamasajes para el cuerpo, aceites nutritivos, masajes en la espalda o hacer un poco de gimnasia suave en la piscina disfrutando del poder del agua.

El mismo masaje natural del agua ayuda a reducir las varices, tener un mayor control sobre la frecuencia cardíaca de la madre y del bebé y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la capacidad respiratoria y el tono muscular. Sin exagerar, podemos someternos a un tratamiento de belleza a partir del tercer mes de embarazo, siempre que el centro tenga un certificado médico. Pero también podríamos, simplemente, disfrutar de una agradable atmósfera, creada gracias a una tenue iluminación, aromas y música, y relajarnos con un pequeño grupo de madres como nosotras o con la pareja, dejándonos mimar por el agua y sintiéndonos más ligeras a pesar de tener la barriga.

E incluso durante la fase de posparto, cuando el niño absorbe cada momento del día, nos falta energía y parece imposible volverse a poner en forma, el spa se convierte en un verdadero objeto de deseo para las nuevas madres, estresadas y aún con sobrepeso.

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