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Toxoplasmosis: qué es y cómo identificarla

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Es una infección muy difundida. Por lo general, no nos damos cuenta de estar infectadas, pero, si se produce durante el embarazo, puede causar serios problemas al bebé. Aprende cómo evitarla.

La toxoplasmosis es una de las enfermedades más temidas durante el embarazo, debido a la amenaza que supone para el feto y porque no existe una vacuna para combatirla. Pero no todo el mundo sabe que la toxoplasmosis es, en realidad, una infección generalizada. Más de la mitad de la población la tiene y se extiende sin que seamos conscientes de ello, ya que es una enfermedad que en la mayoría de los casos no se manifiesta a través de síntomas. Pero ¿cómo puede ser que una infección normalmente tan inofensiva, que no suele mostrar signos de su presencia, pueda convertirse en una grave amenaza para el feto si se contrae durante el embarazo? Aquí está todo lo que necesitas saber sobre esta enfermedad de "dos caras".

Los síntomas, silenciosos y "traidores"

En la mayoría de los casos, la toxoplasmosis es una infección asintomática causada por el protozoo Toxoplasma gondii, un virus que no da indicaciones claras de su presencia.

Una persona que contrae la enfermedad no se da cuenta de lo que está sucediendo o, como mucho, puede tener unas décimas, un poco de cansancio y los ganglios linfáticos, que se encuentran en la base del cráneo, hinchados. Sin embargo, todo esto puede ser fácilmente confundido con “síntomas' de otras infecciones que luego desaparecen espontáneamente.

La infección de toxoplasmosis es muy común: afecta muchos grupos de la población española, debido a que el mecanismo de difusión es extremadamente simple. El parásito se establece en el intestino de los animales que afecta (especialmente gatos) y produce huevos, que luego se liberan en el medio ambiente a través de las heces de los animales. De esta manera, contaminan el suelo de los campos donde se cultivan verduras o pastan otros animales, que a su vez se infectan y, una vez puestos en el mercado, pueden infectar los consumidores.

Los peligros en el embarazo

Inofensivo para los adultos, la toxoplasmosis presenta su lado más agresivo si la infectada es una mujer que está esperando un bebé. El virus es capaz de atravesar la placenta e infectar al bebé con consecuencias graves, como daños neurológicos y ceguera.

La magnitud de los daños depende sobre todo del período de gestación: en el primer trimestre, hay un alto riesgo de aborto espontáneo, mientras que, en el segundo trimestre, es mucho más probable que el feto tenga trastornos cerebrales. En la última fase del embarazo, las consecuencias no son tan graves, porque el niño está más formado.

La prueba para determinar si tenemos riesgo...

Una de las primeras pruebas a las que la mujer tiene que someterse al principio del embarazo es la prueba de la toxoplasmosis.

Se trata de un simple análisis de sangre que muestra los anticuerpos anti-Toxoplasma, o inmunoglobulinas de tipo M y tipo G, de donde derivan las iniciales que las identifican: IgM e IgG.

La IgM es típica de la fase aguda de la enfermedad (por lo tanto, aparece en la sangre de alguien que acaba de contraer el virus), mientras que la IgG representa la "memoria" de la infección y se encuentra en el cuerpo de quien ha tenido la enfermedad y se ha recuperado.

Una vez realizada la prueba, la mujer puede tener uno de estos tres resultados:

  • IgG e IgM negativas: la enfermedad no está en curso y la mujer no la ha tenido en el pasado. En este caso, debe adoptar las pautas de conducta y alimentarias (véase más adelante) que la protejan del virus durante el embarazo.
  • IgG positiva e IgM negativa: significa que la enfermedad se ha contraído y pasado, y que ahora la mujer es inmune. En este caso, el anticuerpo IgG nunca desaparece del cuerpo de la mujer y la protege de la infección. El embarazo puede ser vivido con mayor tranquilidad, e incluso puede permitirse los alimentos normalmente 'prohibidos' a las madres que está en riesgo (carne cruda y embutidos).
  • IgG negativa e IgM positiva: indica que la enfermedad está en progreso. En este caso, tenemos que examinar la situación a través de dos pruebas más para saber cuándo se produjo la infección. Esto es debido a que, cuanto más reciente es la infección, mayor es el riesgo de complicaciones para el feto. Si la enfermedad se remonta a 6-8 meses antes, no hay que preocuparse.

... y para saber la fecha de la infección

Las pruebas que nos permiten datar la infección son dos:

  • Avidity test, que evalúa con cuánta afinidad y avidez los anticuerpos de la madre se unen al antígeno toxoplásmico. Cuanto más rápido se enganchen los primeros al segundo, más reciente será la infección.
  • La prueba de IgA analiza el tipo de inmunoglobulina A, producida de  manera más precoz que la IgM y ayuda a saber la fecha de infección.

Una vez sepamos si la infección es grave, debemos determinar si el bebé en el útero está infectado y, si es así, qué problemas ha causado.

El médico someterá a la mujer a una amniocentesis (sólo después de la semana 18) y, si la prueba es positiva, a una serie de ecografías morfológicas más precisas que las de un embarazo normal, para detectar cualquier defecto y evaluar la gravedad del daño que ha sufrido el feto.

El tratamiento para reducir al mínimo cualquier daño al bebé consiste en un tratamiento antibiótico basado en la espiramicina o pirimetamina y sulfonamidas, que la madre tendrá que tomar durante todo el embarazo.

Las 4 reglas de la prevención

Si la futura mamá no es inmune a la toxoplasmosis, es importante que siga durante todo el embarazo estas cuatro normas de higiene y hábitos:

  • No comer carne cruda, con "sangre" o embutidos (los únicos permitidos son el jamón y la mortadela, siempre que estén debidamente certificados).
  • Si hay un gato en la casa, usar guantes siempre que se manipule su caja de arena porque las heces del gato, si están infectadas, son uno de los principales vehículos de transmisión de la enfermedad. Cuando sea posible, es mejor delegar esta tarea en la pareja. Para evitar que tu gato se infecte, no le des de comer carne cruda: dale sólo pienso o comida para gatos. También evita que el gato vague por espacios abiertos o poco controlados.
  • Lava siempre con cuidado los vegetales crudos. Lo ideal es dejarlos en remojo unos minutos con agua y bicarbonato de sodio, el cual, gracias a sus propiedades antibacterianas, elimina los eventuales restos de tierra o sustancias nocivas de frutas y verduras.
  • Usa siempre guantes al hacer jardinería, aunque sea en el balcón de casa, ya que la tierra puede estar contaminada.

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