Mi bebé y yo

Dossier. Vuelta al trabajo, ¿y el bebé?

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¿Abuelos, niñera o guardería? Consejos y trucos para elegir la opción más apropiada para tu hijo y su familia.

¿A quién dejar tu bebé cuando vas a trabajar? He aquí una pregunta "crucial", un pensamiento que a menudo ocupa la mente de la madre ya en los primeros nueve meses. Sobre todo si el retorno a la oficina está previsto durante el primer año de vida del niño, es necesario organizarse. En general, tienes tres opciones: confiar el bebé a una niñera, inscribirlo en una guardería y para aquellas que tengan esta posibilidad, dejarlo en compañía de los abuelos. Pero ¿cómo elegir? Es digno señalar que no existe una solución o mejor que otra. Sin duda, la opción preferible es la que tranquiliza a los padres.

Una elección a tomar conjuntamente:

El primer paso para elegir bien es empezar a evaluar la situación con mucha antelación y con la pareja, ya que nadie ha dicho que los dos penséis lo mismo.

Juntos, mamá y papá podrán analizar todas las posibles soluciones y evaluar las ventajas y desventajas.

¿Uno o más abuelos están disponibles? De hecho, es mejor no asumir que los abuelos estarán dispuestos a hacerse cargo del bebé a tiempo completo.

¿Las relaciones entre padres y abuelos permiten esta solución?

Una niñera, ¿qué requisitos debe tener?

Por último, si se opta por una guardería, ¿qué tipo de centro queréis para vuestro hijo?

¿Es una solución muy viable? ¿En vuestra zona hay plazas disponibilidad o las listas de espera son largas?

Una vez que hayamos examinado todos estos aspectos prácticos, los futuros padres tendremos que preguntarnos sobre nuestras preferencias, preguntándonos cuál es la solución que nos hace sentirnos más tranquilos. Es la tranquilidad de mamá y papá la que marca la diferencia sobre el bienestar del niño: si los padres tienen confianza en las personas que cuidan de su hijo, el bebé lo nota y también confía, creando un vínculo significativo con quien lo cuida mientras mamá no está.

Con la niñera una relación exclusiva

Dejar el bebé a una niñera tiene la ventaja de asegurar que el niño tiene un punto de referencia constante y una relación exclusiva, especialmente en el primer año de vida, es importante para responder a sus necesidades y estructurar la primera representación de él mismo, de los otros y de la realidad que les rodea.

Además, si el acuerdo establece que la niñera cuida del bebé en la casa de la familia, el niño tiene la oportunidad de permanecer en su medio ambiente y mantener sus hábitos.

A nivel organizativo, esta solución también tiene ventajas prácticas: la madre no necesita preparar al bebé y llevarlo todas las mañanas antes del trabajo. Y, sobre todo en caso de enfermedad, no se plantea el problema de encontrar un cuidador hasta que pueda regresar a la guardería.

Sin embargo, es evidente que en este caso hay que dedicar tiempo a elegir una buena niñera, competente y fiable. Durante las entrevistas los padres pueden evaluar, además de las referencias y los requisitos profesionales de las candidatas, su relación con el niño. Antes de confiar el bebé a la niñera, es necesario un período de "co-presencia", para que el bebé se acostumbre poco a poco a la nueva figura que se hará cargo de él.

La guardería, una garantía de profesionalidad

Experimentar, manipular, utilizar diferentes materiales e interactuar con otros niños: la guardería ofrece al niño la oportunidad de hacer muchas experiencias estimulantes, que fomentan el desarrollo de habilidades cognitivas y relacionales. Inscribir el niño a una guardería da a los padres importantes garantías de profesionalidad: los maestros han recibido formación y el espacio está concebido y estructurado para los niños.

También es cierto, sin embargo, que si el bebé tiene menos de un año, la guardería no es la mejor solución ya que no le proporciona una relación exclusiva con una figura de referencia. Con respecto a la relación con los otros niños, antes de 18 a 24 meses, el bebé interactúa con sus compañeros, pero aún no socializa.

Dicho esto, es importante tener en cuenta que hoy en día hay guarderías que crean contextos especialmente adecuados para niños muy pequeños y que la relación numérica entre los maestros y los niños es tal que garantiza una respuesta adecuada no solo a las necesidades prácticas, sino también a las emocionales.

Al crecer, el niño tiene la oportunidad de enfrentarse las muchas actividades que fomenten el desarrollo de las capacidades intelectuales y la creatividad y, con dos años, puede beneficiarse de la posibilidad de establecer relaciones más articuladas: el niño aprende a socializar con sus compañeros y a crear las primeras amistades

Para los padres que prefieren esta solución, ¿cómo elegir la mejor guardería?

Es bueno visitar diversas instalaciones y solicitar una reunión con los maestros. Hay que "desconfiar" de los nidos que se promocionan centrando toda la atención en las actividades propuestas: talleres, lenguas y música, aunque útil e interesante, no debería ser el tema principal. La atención debe enfocarse en el niño y en las medidas y estrategias a desarrollar con la familia para que el bebé pueda vivir con serenidad su entrada a la guardería.

El ambiente tendrá que ser luminoso, tranquilo, limpio y con espacios adecuados que permitan que el bebé se mueva libremente y explore el entorno con el cuerpo, mientras que las actividades propuestas siempre deben ser adecuadas a los intereses y necesidades del niño.

Abuelos, un vínculo especial

Poder contar con la disponibilidad de uno o más abuelos para el cuidado de tu hijo es sin duda un recurso para los nuevos padres, que están seguros de dejar al bebé en buenas manos y no tener que enfrentarlos costes de una guardería o una niñera

Para que esta solución funcione mejor, sin embargo, son necesarias ciertas condiciones esenciales: la relación entre la madre y los abuelos debe ser tranquila y basada en el diálogo y la confianza mutua y los abuelos deben estar "convencido" de poder cuidar el nieto, especialmente si se trata de un compromiso a tiempo completo.

Pero ¿cómo manejar las diferencias educativas, cuando se "depende" de los abuelos y no se tiene el coraje de criticar su trabajo? Es necesaria cierta flexibilidad. No podemos esperar que siempre hagan lo que lo haríamos nosotras. Los niños aprenden pronto que hay diferentes maneras en las que los adultos de referencia se refieren a ellos y la diversidad no es mala.

Por otro lado, es esencial seguir una coherencia familiar, evitando confundir al niño y para que no se desgasten las relaciones entre los padres y abuelos. Son los nuevos padres quienes deberán identificar las normas y comportamientos que son prioritarios y comunicarlos con tiempo a los abuelos.

Finalmente, si se produce algún problema, es importante que los padres no duden en enfrentarse a los abuelos, expresando cualquier duda o preocupación. Encontrar una mediación es fundamental para el bien del niño y por la paz familiar.

Palabra clave: gradualidad

Se deje el niño con los abuelos, con una niñera o en la guardería, hay una condición indispensable para asegurar su bienestar: actuar con gradualidad. Si una niñera estará a cargo de su hijo, la presentación debe tener lugar antes de que la madre regrese al trabajo, para que el bebé tenga la oportunidad y el tiempo de acostumbrarse a esta nueva figura. Un período de "co-presencia" también es útil con los abuelos, tanto para el pequeño como para los adultos: así podrán ponerse de acuerdo sobre la forma de cuidar del niño.

Si la solución elegida es la guardería, la inserción debe tener presente las necesidades del niño y no las de los adultos. Hay que preferir las soluciones que garanticen el respeto por los tiempos del pequeño, y no confiar en un mismo diagrama o tabla, que establece a priori la duración de las actividades, igual para todos los niños.

Después del trabajo, "llenarlo" de mimos

A veces, la conciencia de tener que volver al trabajo puede empujar a la nueva madre a cambiar ciertos comportamientos de anticipación, con la intención de que sea menos difícil el momento de la separación. Por ejemplo en la lactancia materna u otros hábitos, como mecer al bebé y dejarlo dormir en los brazos. En realidad no es ni necesario ni útil privarse y privarle de estos momentos: en realidad son estos rituales, darle el pecho, las caricias, los abrazos, los que - después de incorporarse al trabajo- ayudarán a la madre y al niño a "encontrarse a sí mismo" y recuperar el tiempo que pasaron separados.

¿Y si cuando llega mamá a casa o viene a recogerlo a la guardería, no muestra ningún interés por ella o incluso no quieren interrumpir las actividades que está haciendo? Es una reacción normal, una especie de protesta con la que el pequeño manifiesta el deseo de pasar más tiempo con sus padres.

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