Mi bebé y yo

El yoga despierta tus chakras

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Cada centro de energía (denominado chakra) tiene su propia esfera de influencia en el organismo: descubre los ejercicios para activarlos durante este período tan especial que es el embarazo.

Yoga significa "unión" y la práctica de esta disciplina milenaria de la India te permitirá ser más consciente de cómo la mente y el cuerpo forman una unidad. La futura mamá se encontrará espontáneamente en un estado similar al que puede lograrse mediante la práctica de esta disciplina y esto se debe a que, gracias al bebé que lleva, está de forma natural inclinada a la introspección y a una mayor percepción de su cuerpo. Ninguna unión en el mundo es más intensa que la que existe entre una mujer embarazada y su bebé. Un momento de la vida tan especial como el embarazo genera una fuente de energía de los rincones más profundos capaz de liberar esa sensación única que es el amor de una madre.

7 posiciones para activar los centros de energía

De acuerdo con la filosofía del yoga, a lo largo de la columna vertebral, hay siete centros de energía llamados chakras, situados en correspondencia con las siete glándulas endocrinas: suprarrenales, gónadas, páncreas, timo, tiroides, pituitaria y la glándula pineal. Cada centro de energía, sin embargo, tiene su propia esfera de influencia, que se extiende por igual al cuerpo y a la mente. Todo esto cambia con una mujer embarazada. Descubre los siete centros de nuestra fuerza vital y actívalos con simples posiciones que proporcionan un beneficio inmediato y que puedes hacer en cualquier momento del embarazo.

1-LA MONTAÑA

El primer centro de energía, llamado el chakra de la raíz, se encuentra en el periné, el área entre el ano y los genitales. Se activa tanto en el momento de la concepción como en el momento del nacimiento, dando a la gestación y el nacimiento un sentido de la gravedad y vinculándolos a la Tierra. Su energía actúa a nivel físico sobre la salud de los órganos sexuales, la columna vertebral y el sistema nervioso central; mentalmente, influye en la fuerza interior de la futura mamá y en su capacidad para aceptar y adaptarse al cambio.

Útil para reactivar este chakra es la posición de la montaña, que revitaliza la zona del periné y fomenta el desarrollo de una gran fuerza interior que ayuda a no ceder en momentos de depresión e incertidumbre.

¿Cómo se hace?

Erguida, con los pies juntos y bien apoyados sobre el suelo, con la cabeza estirada hacia el cielo. Los brazos, extendidos, un poco lejos del cuerpo. Debes notar el centro de tu cuerpo y descargar tu peso sobre los dos pies. Comprueba que no hay tensión en los hombros, el cuello y la cara. Imagina tu columna recta y fuerte como una montaña, cuya cumbre es la cabeza. Imagina, entonces, que tus brazos se alargan con cada respiración hasta que tocas el suelo con los dedos. Durante el ejercicio, no sólo debes ejecutar la posición de la montaña, sino ser la misma montaña, con toda su estabilidad, potencia y fuerza que aumenta con cada nuevo respiro. Para ejecutar esta posición, no hay ninguna contraindicación.

2-LA GUIRNALDA

El segundo centro de energía se llama el chakra sacro y se encuentra en la región pélvica, donde está bien protegido nuestro bebé, que crece en el útero. A nivel físico, sus actividades influyen en la presión arterial, el equilibrio de líquidos y la sexualidad. Psicológicamente, la energía de este chakra determina nuestro sentido de dedicación, atención y confianza en los demás y en la vida.

Para fortalecer este centro de energía que acoge y da vida, debes realizar la posición de la guirnalda, también llamada posición de cuclillas.

¿Cómo se hace?

De pie con las piernas ligeramente separadas, inhala profundamente y exhala para agacharte hacia abajo y hacer un ovillo, con los brazos cruzados entre las rodillas. Mantén los pies bien apoyados en el suelo y aguanta en esta posición durante unas cuantas respiraciones; luego, lentamente, extiende las piernas y levanta la espalda.

Esta asana abre al máximo la pelvis, facilita la progresión del bebé durante el trabajo de parto y el período expulsivo. Es la posición en la que la mayoría de las mujeres de todo el mundo eligen dar a luz de forma natural. Agacharse regularmente durante el embarazo aumenta la movilidad de las articulaciones de la pelvis y empuja la pelvis a adoptar una posición postural correcta en relación con la columna vertebral. El suelo pélvico se relaja y aumenta el flujo de sangre en toda la región, tonificándola. Si te resulta un poco duro, no te desanimes: apoya las nalgas en un taburete e igualmente podrás disfrutar de todos los beneficios de esta valiosa posición

Contraindicaciones: Si tu bebé, después de la semana 34, viene de nalgas, deja de agacharte para evitar problemas con los glúteos y el canal de parto. Tampoco te pongas de cuclillas, si has tenido suturas cervicales o si sufres hemorroides, varices vulvares y si te duelen las varices.

3-EL MONO

El tercer centro de energía, el chakra del ombligo o plexo solar, se encuentra en correspondencia con el páncreas. Su actividad afecta, físicamente, a la digestión y, mentalmente, a la autoestima y la determinación. Considerado el centro de gravedad del cuerpo, el equilibrio nos permite dar expresión a nuestros deseos e inclinaciones; en el embarazo y la maternidad, nos recuerda nuestra personalidad, además del hecho de que las madres también son mujeres con necesidades que deben satisfacerse más allá de la relación con sus hijos. El asana que fortalece el tercer centro de energía es la posición del mono.

¿Cómo se hace?

Sentado sobre los talones como los japoneses, con el busto erguido y las manos en las rodillas, respira lenta y profundamente. Luego, levántate sobre tus rodillas inspirando y, cuando sueltes el aire, pon la pierna izquierda hacia adelante. El peso de tu cuerpo está ahora repartido entre tus piernas. Inspira y luego exhala llevando el peso del cuerpo hacia delante, flexionando un poco las piernas. El tronco debe estar recto, las manos cruzadas delante de tu pecho. Mantén esta posición durante unas cuantas respiraciones y, a continuación, siéntate sobre los talones. Escucha tu respiración y, cuando la sientas tranquila y regular, repite la posición con la pierna derecha.

Para esta posición no hay ninguna contraindicación.

4-EL ÁRBOL

A la altura del esternón, se encuentra el cuarto centro de energía, el chakra del corazón. Su energía regula la actividad del corazón y la circulación sanguínea. Psicológicamente, ejerce influencia sobre el altruismo, la calidez, la comprensión y el amor incondicional. Durante el embarazo y la maternidad, se fortalece solo.

La posición del árbol, símbolo de la fertilidad en muchas tradiciones, fortalece este chakra.

¿Cómo se hace?

De pie con los brazos extendidos junto al cuerpo, lleva las manos al corazón; levanta tu pie izquierdo y apóyalo en la pantorrilla de la pierna derecha. Todo el peso está en la pierna derecha. Permanece en esta posición, la respiración debe ser larga y profunda. Siente tu pie en el suelo, como si te crecieran raíces profundas. Eres un árbol. Luego, regresa a la posición inicial y repítela con el otro lado, con el pie derecho en la pantorrilla izquierda. Al final del embarazo, puedes hacerlo delante de una pared a la que puedes apoyarte con las manos.

Para esta posición no hay ninguna contraindicación.

5-LA LUNA Y EL SOL

El quinto centro de energía, llamado el chakra de la garganta, se encuentra en el centro del cuello, y su buen funcionamiento alivia y trata los trastornos del lenguaje y regula la tiroides. Psicológicamente, su estimulación evita la tendencia a la depresión, reduce el estrés y armoniza la unidad de pensamiento (la cabeza) y la sensibilidad (en el pecho). Para desbloquear este centro de energía, debes adoptar la postura de la luna y el sol.

¿Cómo se hace?

Asume una posición cómoda con la espalda recta y la columna bien estirada. Respira profundamente y, al espirar, deja caer la cabeza hacia adelante, sintiendo su pesadez sin mover el torso. Relaja todos los ligamentos del cuello. Al inspirar, gira la cabeza hacia la derecha hasta la parte posterior, y al exhalar gira la cabeza hacia la izquierda y luego hacia adelante para completar el giro. Repite el giro al revés y luego párate a escuchar la respiración, lenta y profunda. Siéntete al mismo tiempo luna y sol, y gira a placer la cabeza hasta que tus tensiones se disuelvan al ritmo de la respiración. Hazlo despacio para no marearte

6-EL REPOSO DEL BUDA

El sexto centro de energía es el chakra de la frente, también llamado el tercer ojo. Su actividad controla todas las glándulas hormonales y estimula nuestra capacidad de intuición: con ella, la mujer ve más allá de lo visible. La intuición es crucial para una madre, es la puerta al mundo del niño que a menudo va más allá de la razón. Donde nadie nos puede decir qué hacer y cómo hacerlo, es la preciosa energía del tercer ojo, la intuición, la que nos guía. La posición del reposo del Buda fortalece el tercer ojo.

¿Cómo se hace?

Acuéstese sobre su lado izquierdo, el brazo en el suelo y el antebrazo flexionado, con la muñeca en la sien y la mano abierta para apoyar la cabeza. Tu cuerpo forma una línea recta. Relájate y céntrate en la respiración que fluye a través de la fosa nasal derecha, que en yoga se relaciona con la energía solar. Quédate así durante unas respiraciones y luego repite la posición con los mismos tiempos que en el lado derecho, prestando atención a la respiración que fluye en la fosa nasal izquierda, debido a la energía de la luna. Para esta posición no hay ninguna contraindicación.

7- LA MEDITACIÓN

El séptimo centro de energía es el chakra de la corona, que se encuentra en el centro de la coronilla. Su energía afecta el bienestar de todo el cuerpo y nos hace sentir parte de un panorama más amplio y universal. Es aquí, en nuestros pensamientos y deseos más profundos, que nuestros hijos nacen, incluso antes de que se conciban.

La meditación activa este chakra. Prueba este sencillo ejercicio que puede poner en contacto el equilibrio y la armonía que hay en ti con el de toda la creación.

Siéntate en una posición cómoda, con la espalda recta y respira lentamente. Inhala y levanta lentamente los brazos hacia los lados para unirlos en la cabeza imaginando dibujar un círculo de luz alrededor de tu cuerpo. Exhala, dibuja el círculo hacia abajo. Inspirando, tus brazos llegan hasta el cielo, y, exhalando, regresan a la tierra.

Sentirás una gran tranquilidad, paz y un sentido de armonía con el todo.

La respiración de los colores

Te ofrecemos una guía de respiración a través de la cual se pueden ver los chakras con los colores correspondientes y así mejorar su actividad. Esta respiración se puede hacer en paralelo al trabajo realizado con las posiciones y cuando, por alguna razón, no puedas hacer los ejercicios.

- Siéntate en una posición cómoda, cierra los ojos y escucha tu respiración que pasa a través de ti como el viento por una caña de bambú hueca. Estás erguida, la columna vertebral se alarga hacia arriba, hacia el cielo, y al mismo tiempo desciende hacia la tierra.

- Inspira centrando tu atención sobre el primer chakra: imagina una luz roja brillante que a cada inhalación se expande alrededor del suelo pélvico. Siente el contacto con la Tierra.

- Después de tres respiraciones completas, concéntrate en el segundo chakra: ahora, imagina una luz naranja que ilumina tu vientre; la placenta, el líquido amniótico y tu hijo están rodeados por este hermoso haz de luz.

- Pasadas tres respiraciones, pasa al tercer chakra: imagina una luz amarilla, un pequeño sol en el centro de tu busto. Te da fuerza para vivir y disfrutar de tu embarazo. Haz tres respiraciones.

-Entonces, imagina tu corazón rebosante de amor hacia esta nueva vida que llevas en tu interior, rodeado de un verde esmeralda brillante que irradia a través de tu pecho. Tres respiraciones más.

-Ahora, concéntrate en la garganta, encendida de azul como el océano, se siente capaz de decir palabras de paz y acogida. Haz tres respiraciones.

-Céntrate en el tercer ojo, que aparece en el centro de las cejas, azules como un cielo estrellado, que te abre las puertas de lo invisible. Tres respiraciones más.

-Ahora, céntrate en la parte superior de tu cabeza, que cada respiración pinta de color violeta. Te sientes parte de algo grande y vital.

Por último, durante unas cuantas respiraciones, vuelve hacer mentalmente todo este itinerario a través de todos los chakras, expandiendo su color, hasta que tú y tu bebé estéis rodeados de un hermoso arco iris.

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