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A partir del quinto mes aumenta considerablemente el tamaño del feto y la barriga de la embarazada. Llega el momento de aparcar las acrobacias eróticas en las relaciones sexuales y aquellas posturas en las que el peso del hombre gravita por completo sobre la futura madre.
Además, algunas veces, el temor de aplastar al niño que crece en el abdomen pone un freno al sexo durante el segundo trimestre del embarazo. Sin embargo, en este periodo el sexo sigue siendo recomendable y no suele tener contraindicaciones.
Pero existen cuatro alternativas igualmente excitantes:
1. La mujer permanece tendida debajo de su pareja (una postura que sólo debe practicarse durante los primeros meses de embarazo). De esta manera, se consigue controlar perfectamente tanto la profundidad como el ritmo de la penetración.
2. Tendidos de costado. En esta posición, el hombre se coloca detrás de la mujer para que su peso no aplaste la barriga de su pareja.
3. Sentados, dándose la cara y estando el hombre debajo. En esta posición la mujer puede controlar tanto el ritmo como la intensidad de los movimientos.
4. La mujer a horcajadas sobre su pareja, dándole la espalda. En esta postura la penetración estimula el punto G, zona de la vagina que proporciona el placer más intenso.
Sexo y embarazo: los cambios en la mujer
El deseo sexual aumenta considerablemente en la mujer durante el segundo trimestre del embarazo. Éste es el período durante el cual se vence el temor a perder el bebé, que ya se halla perfectamente anidado en el útero.
Además, suelen desaparecer las náuseas y otras molestias, lo que aumenta el bienestar de la embarazada. La futura madre se siente satisfecha y dispuesta a hacer el amor.
En el segundo trimestre del embarazo, el abdomen comienza a redondearse y la afluencia de sangre a los vasos situados alrededor de la vagina crea una congestión de los genitales, que hace a la mujer mucho más receptiva a los impulsos sexuales.
El orgasmo se vuelve más intenso y puede repetirse varias veces durante una misma relación sexual, aunque también puede ser que se necesite más tiempo del acostumbrado para alcanzarlo. Las mucosas de los genitales se vuelven sensibles y delicadas, por lo que la mujer puede preferir los besos a las estimulaciones manuales y deseará una penetración más suave.
Sexo en el segundo trimestre: los miedos del papá
Hacia finales del segundo trimestre, el apetito sexual del futuro papá puede disminuir, debido al apuro que produce el cuerpo de la mujer embarazada. Las razones no son estéticas, por lo que la mujer no debe sentirse rechazada. Se trata de razones psicológicas, ya que el miedo a dañar al bebé, mucho más perceptible ahora que la barriga evidencia su presencia.
Incluso se puede dar que algunos hombres rechacen la idea de hacer el amor con una madre. En este caso puede tratarse de algún complejo o impedimento psicológico sin solucionar con el que vale la pena enfrentarse, posiblemente requiriendo la ayuda de un psicólogo de confianza.

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