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Si mamá y papá sufren trastornos visuales, como miopía, hipermetropía, astigmatismo o estrabismo, los bebés tienen muchas probabilidades de sufrir estas anomalías. Mejor dicho, con los mismos factores externos, es más probable que los problemas visuales afecten a los hijos y a los nietos de los afectados.
Por lo que respecta a las enfermedades propiamente dichas, es preciso distinguir entre enfermedades monogénicas y poligénicas:
• Las enfermedades monogénicas, como la anemia mediterránea o la fibrosis quística, están causadas por un solo gen que, si se transmite, comporta también la aparición de la enfermedad.
• Las enfermedades poligénicas, como la obesidad y la hipertensión, reciben la influencia de muchos genes alterados y aparecen cuando, al error genético de base, se une un estilo de vida inadecuado.
En este caso, si se eliminan todos los factores externos que favorecen la aparición de una determinada enfermedad a la que se está genéticamente expuesto, se puede reducir significativamente el riesgo de verse afectado.
Para saber cuáles son las enfermedades poligénicas a las que tu hijo podría estar predispuesto, elabora un árbol genealógico de la salud, anotando todas las enfermedades significativas que han afectado a tu familia. Recuerda que los principales problemas de salud que reciben la influencia de la transmisión de genes alterados son: la arterioesclerosis, la hipertensión, el infarto, el asma y la obesidad. 
Herencia genética: ¿cómo influye en el bebé?
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