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Síndrome de piernas inquietas: qué puedes hacer

Una necesidad imparable de mover las piernas, particularmente pronunciada por la tarde y por la noche cuando se descansa. El embarazo puede ser un factor desencadenante. Conozcamos más de cerca el síndrome de las piernas inquietas.

El síndrome de las piernas inquietas, también llamado SPI o RLS (por su nombre inglés “Restless Legs Syndrome”), es un trastorno del movimiento y del sueño de origen neurológico. Tiene una incidencia bastante elevada, ya que afecta al 5% de la población, y prevalentemente a las mujeres (la proporción entre hombres y mujeres es de 1-2). Normalmente, aparece después de los 40 años, pero puede llegar a cualquier edad.

Cuáles son sus síntomas

- La molestia afecta a las piernas, sobre todo a los tobillos y a las rodillas, y los pacientes lo definen como un “tormento”, “hormigueo” o “inquietud motora”.

-  Empieza o se intensifica, sobre todo, cuando se está en reposo, cuando nos tumbamos o nos sentamos.

-  Se manifiesta, especialmente, por la tarde o por la noche, independientemente del reposo, y es un motivo de insomnio en el 80% de pacientes.

- Se reduce o desaparece totalmente con el movimiento, que es la principal estrategia para combatirlo.

Causas del síndrome de piernas inquietas

- Se pueden distinguir dos formas de SPI: una forma crónica, seguramente de origen genético. En este caso, se evidencia una tendencia hereditaria, por lo que, si uno de los padres tiene el síndrome, es posible que su hijo también lo tenga.

- También hay una forma secundaria, donde la molestia se debe a otras condiciones, como una carencia de hierro.

Durante el embarazo, la molestia afecta hasta al 25-30% de mujeres, sobre todo en el tercer trimestre, y desaparece poco antes del parto. ¿Por qué esta “predilección” por las mujeres embarazadas?

- Hay muchas hipótesis, pero ninguna certeza. La primera y más acreditada hipótesis es que entren en juego las alteraciones hormonales del embarazo, sobre todo el aumento de los valores de estrógenos: estas hormonas pueden reducir la producción de dopamina, una sustancia cuya carencia se asocia a la aparición de este síndrome.

- La segunda hipótesis afirma que se debe a un déficit de hierro muy común durante los nueve meses; a éste propósito, hay que subrayar que la principal pérdida de este mineral ocurre durante el parto, cuando además la mamá tarda un poco más en recuperarlo, mientras que el síndrome de las piernas inquietas suele desaparecer algunos días antes del parto.

- Finalmente, existe la hipótesis del trastorno mecánico: con el crecimiento del feto, tendrían lugar cambios morfológicos de la pelvis que podrían comportar un estiramiento de las raíces lumbosacras y originar las molestias; esta hipótesis es la menos aceptada.

Tratamiento del síndrome de piernas inquietas

- Como tiende a desaparecer de forma espontánea durante el parto, el SPI durante el embarazo se considera un trastorno benigno, que no necesita tratamientos farmacológicos. El tratamiento principal es tranquilizar a la mujer, explicarle que este problema, aunque molesto, no interfiere en absoluto con el buen avance del embarazo.

- Por otro lado, hay que averiguar enseguida una posible carencia de hierro, que puede compensarse adecuadamente con complementos, incluso durante el embarazo. Y cuando la molestia aparece, es aconsejable tener paciencia y mover las piernas para que se pase.

- Si la molestia es muy intensa e impide descansar, el especialista puede considerar oportuno prescribir algún medicamento, en las dosis mínimas, en una época lo más avanzada posible del embarazo y con los fármacos más inocuos. Durante la espera, el uso de medicamentos que actúan en la dopamina está desaconsejado, porque se trata de sustancias no testadas durante el embarazo y que podrían dañar al feto. Además, pueden inhibir la prolactina, la hormona que estimula la producción de leche materna. Será el especialista quien deberá decidir, según el caso, los medicamentos más adecuados.

Diagnóstico del síndrome de piernas inquietas

La SPI no se fácil de diagnosticar porque, sobre todo durante el embarazo, se puede confundir con otros trastornos, como problemas de circulación, calambres, neuropatías periféricas (la típica ciática que puede aparecer en los últimos meses de embarazo), aunque, a diferencia que éstos, el síndrome de las piernas inquieta no comporta ni dolores ni hinchazón en las extremidades inferiores.

Para evitar preocuparse demasiado o pasar de un médico a otro sin obtener respuestas precisas, si sospechas tener este síndrome lo ideal es que acudas a un Centro de medicina del sueño, donde te harán un control y, quizás, unos exámenes instrumentales para diagnosticar el síndrome con seguridad.

Puedes encontrar la lista de centros acreditados CEAMS (Comité Español de Acreditación Medicina del Sueño)en la web del la Sociedad Española del Sueño ( http://www.ses.org.es/acre_centros_acreditados.html).

Para más información sobre este síndrome, consulta el sitio web de la AESPI (Asociación Española de Síndrome de Piernas Inquietas) ( http://www.aespi.net/sindrome-piernas-inquietas/actionServlet?accio=home&lang=esp).




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