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Hola tengo una hija de 5 años, y tiene tendencia a llorar por todo, sobretodo cuando las cosas no se hacen como ella quiere. Cuando se pone a llorar (rabietas), la dejamos y no le hacemos caso, se puede pasar media hora pataleando, y gritando, hasta que se cansa.
Por encima como se da cuenta de que me enfado con ella se pone a llorar más. No se que hacer para que deje de tener esa actitud. A pesar de que no le hago caso y hasta que para no voy a su lado y hablo con ella. He intentado hablar con ella y hacerle entender que esa actitud es mala. Pero es algo que creo que ella misma no es capaz de controlar. Como puedo solucionar esto. Respuesta de la especialista en Inteligencia Emocional:
Gracias por contarnos cómo se comporta tu hija y detectar que quizá ella no sepa comportarse de otra manera por el momento. Es aquí donde los padres pueden ayudarles a tener pequeñas herramientas que le ayuden a mejorar.
Te felicito por resistir a sus rabietas (no olvidemos que significa que utilizan el enfado para conseguir lo que desean, igual que los mayores a veces utilizamos el silencio). Compruebo que estás haciendo que tenga un “tiempo fuera”, sin prestarle atención hasta que se calma, y esto aunque puede resultarte muy duro les puede ayudar a superar este tema, ya que si no queremos que esto les siga sucediendo habrá que romper esa asociación (rabieta-consigo lo que quiero) y empezar a darles nuevas alternativas. Nunca se le dará nada si tiene una rabieta, porque entonces aprenderán que esa técnica FUNCIONA.
Cuando haga las cosas bien se le puede premiar mucho (verbal y corporalmente) para reforzar todos los logros que seguro que ya hace. Se puede también aprovechar a contarle que tú también te enfadas y que no te pones así, que cuentas lo que te pasa y que tratas de estar más tranquila. Incluso te recomiendo que juguéis al SEMÁFORO, que consiste en una técnica de auto-regulación emocional. Esta metáfora del semáforo ayudará a hacerlo todo más fácil: EL ROJO simboliza PARAR. Y cuando uno note que empieza a enfadarse deberá pararse para no explotar. Luego el AMARILLO que simboliza PIENSA, para que empiece a pensar qué puede hacer para solucionar lo que pasa. Y por último el VERDE que es para ACTUAR y hacer lo que resulte mejor en cada momento, sin gritar, ni chillar.
La gran propuesta: Que habilitéis un espacio en vuestra casa donde toda la familia tenga ese semáforo dibujado (en cartulina) para que cada vez que uno esté enfadado, en lugar de chillar o gritar vaya allí a pensar, para luego poder contar las cosas de una manera más efectiva. GRACIAS y ¡hasta pronto!


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