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Este mes, la logopeda

MARIANA VAS

Es psicopedagoga y máster en Logopedia y Educación Infantil. Es logopeda experta en lactancia. Ha impartido clases de Logopedia en la Facultad de Ciencias de la Educación de Lleida. Es autora del libro “Mi niño no habla bien - Guía para conocer y solucionar los problemas del lenguaje infantil” (Ed. La Esfera de los libros). Trabaja en el Departamento de Educación, como logopeda y psicopedagoga, en el Centro Médico C.M.S. de Lleida, así como en el Instituto de Logopedia y Orientación Psicopedagógica, en Barcelona (930007634). Además, realiza conferencias y charlas en toda España para asociaciones, colegios, etc.

Más información: www.marianavasa.com

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Problema del frenillo de la lengua

Experto del mes - El habla
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Hola Mariana, soy una madre de dos niñas, una de 5 años y otra de 2 años recién cumplidos. Con la primera niña no tuve ningún problema de habla, ya que empezó a hablar desde muy temprano, pero sin embargo con la segunda (Erika), le está costando más, solo dice unas cuantas palabras y cuando quiere, pero sin embargo no dice una sola frase.

No sé si por esto no debo quitarle el pañal todavía. Me han dicho que puede que tenga un problema de frenillo, pero no lo creo, creo que es floja para hablar, ya que aunque se le digan las palabras ella lo repite una vez y se acabó (y eso si lo repite bien). ¿Qué debo hacer?

 
Respuesta de Mariana Vas:

Logopeda. Consultas a la experta en logopediaHola, como seguro llevas observando desde el nacimiento, o incluso ya durante el embarazo, ¡qué distintos son los hijos! Yo también tengo dos (chicos, en mi caso) y también es fantástico ver lo diferentes que son, tanto físicamente como en otros rasgos.
 
Vayamos por partes, ya que son varias dudas las que me comentas en el caso de Erika y de su hermanita:
En primer lugar, el frenillo es, en teoría, "fácilmente observable" (aunque a lo largo de los años me he encontrado con múltiples casos que han pasado desapercibidos por padres y pediatras). En este segundo caso parece más extraordinario y alarmante ya que están formados para detectarlos, pero suponemos que el escaso tiempo de observación del que disponen en las consultas no facilita una exploración muy exhaustiva.
 
Hay muchos tipos de frenillo. En muchos casos, ocasiona dificultades ya para mamar en los primeros días de vida y de esta forma se detecta. También puede ocurrir que haya pasado desapercibido por el entorno y al presentarse dificultades de habla se piense en esa posibilidad como la causante.  Al año y medio la lengua mide aproximadamente 16 milímetros, si el frenillo impide el movimiento de la punta, el niño no puede pronunciar algunos sonidos. Por ejemplo, sí podrá decir la "c" de casa, porque para ello no necesita para nada el ápice de la lengua, pero podría no poder llegar a decir: "d",  "r" o "l", ya que para su articulación se necesita que la extensión de la punta de la lengua sea la adecuada y no esté limitada por el frenillo. Si vosotros no podeis ver si se trata de un frenillo o no, consulta con su pediatra y/o un logopeda para que pueda hacer ese diagnóstico.
 
En relación al pañal debes tomar la decisión con naturalidad, en el momento que os parezca más oportuno. Si tu crees que tu hija está madura y vosotros vais a poder llevar el proceso tranquilamente, házlo. Ahora bien, si hubiera que realizarle la pequeña intervención de frenillo ( que seguramente no será el caso), sería mejor dejarlo para más adelante.
 
En cuanto a lo de "floja para hablar", más bien nos conviene pensar que, en Erika, están confluyendo otros factores. Todos tenemos nuestros puntos fuertes y flojos. Ella tiene sus rasgos de personalidad y recordemos que no todos los niños tienen la misma necesidad de hablar. A estas edades, unos no callan en todo el día y otros son capaces de jugar rato y rato ensimismados sin decir palabra. Hay que respetar su carácter estando cerca, dándole a entender que tenemos mucho por compartir, explicándole nosotros también cosas. Más que hacer repetir una palabra, te propongo compartir juegos, cuentos, charlas mientras paseamos o vamos al supermercado, mientras hacemos las tareas de casa o la bañamos. En todas esas situaciones, ella irá experimentando que las cosas tienen un nombre y que el diálogo es la base de la comunicación.

 

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