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Mi hijo hará tres años en marzo. Aún no habla, tan sólo dice palabras sueltas, y se inventa algunas. Se enoja mucho cuando no le entendemos y se tira al suelo o empieza a gritar. Le hablamos en dos idiomas simultáneos (español y alemán).
Comprende todo en ambas lenguas, aunque dice pocas palabras en ambos idiomas (más en español). Lo que me sorprende es que una amiguita de él, con tan sólo dos años y medio, habla perfectamente como un adulto, con lógica y todo. Max es inteligente, según mi opinión, y hasta lo he visto dibujar caras humanas (círculos) con lógica, y cada cosa en su lugar, por lo que lo veo un niño despierto. ¿Puede influir el bilingüismo en este retraso?
Respuesta de la logopeda Mariana Vas:
Los niños bilingües no tienen por qué presentar “retraso”. Lo que ocurre es que manifiestan ciertas diferencias en la manera en la que atraviesan las diferentes etapas que suponen la adquisición de dos lenguas en relación con el monolingüe. En cuanto al hecho de que se enoje cuando intenta deciros algo y no le entendéis, actuad con paciencia y comprensión: puede ser una situación frustrante para él tener la idea, los deseos de comunicarse y no poder llegar a hacer efectiva esa comunicación. No os preocupéis en exceso, porque también esa pequeña “frustración” es una oportunidad de aprendizaje para él. Procurad que, sin saltarse los límites que vosotros creáis oportunos, os vea tranquilos, y con el tiempo y la disposición necesarios para querer entenderle. Todos sabemos que, por el contexto, no siempre es fácil saber qué quiere decir, ni aun conociendo muy bien al niño. Por eso es tan importante la actitud que vosotros adoptéis.
Tu hijo está en la etapa que denominamos “holofrase”, en la que una sola palabra expresa el contenido de toda una oración. Por ejemplo, cuando Max dice “agua”, está queriendo decir: “Tengo sed, mami, dame un vaso de agua”. Como tú muy bien has observado, podría presentar ya un lenguaje más complejo, dada su edad.
Puedes favorecer su lenguaje mediante diferentes técnicas. Una de ellas sería, por ejemplo, responderle con una “extensión”. Así, en el ejemplo anterior, en ningún caso le alcanzaríamos el vaso sin decir nada, sino que aprovecharíamos para responder: ¿Tienes sed cariño? Toma tu vaso preferido”. O bien le daríamos diferentes alternativas y le invitaríamos a escoger y responder: ¿Quieres el agua en el vasito azul o en la taza del elefante?
También influye la forma en la que lleváis a cabo el bilingüismo, es decir, si uno de vosotros le habla siempre en alemán y el otro en español, o bien los dos alternáis los dos idiomas. Tampoco haces referencia a la lengua de la escuela infantil, si es que el niño asiste a alguna. Todos estos datos son importantes para establecer las pautas comunicativas que favorezcan el desarrollo de su lenguaje.


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