El
bazo desempeña cuatro funciones. La primera es la destrucción de los glóbulos rojos viejos, la segunda es la fabricación de los linfocitos de la
sangre, la tercera es la defensa del organismo frente a la presencia de elementos extraños y perjudiciales y generar anticuerpos, y la última función le permite acumular el hierro que liberan los glóbulos rojos antes de morir para cederlo a los nuevos glóbulos rojos. Con la
lactancia materna usted proporcionará al niño todos los anticuerpos que circulan por su sangre y los fabricados por otras estructuras que no sean el bazo que han tenido que extirparle.