El
trastorno de
déficit de atención necesita de un diagnóstico multidisciplinar, esto es, neurólogo y psicólogo. No es un trastorno homogéneo, existen casos muy diferentes que varían en función de los síntomas que presenta el
niño. Si debe medicarse o no, es criterio del experto que lo evalúa y hay que seguirlo. Aunque si no estamos de acuerdo podemos pedir una segunda opinión a otro profesional.
Igual que con el diagnóstico el tratamiento ha de ser multidisciplinar, la medicación ayudará al
niño a mejorar su capacidad de atención y la terapia le facilitará el desarrollo de capacidades necesarias para manejar sus carencias, cómo la dificultad para centrarse en la tarea, resolver dificultades etc..
El pronóstico en los casos en que se dan ambas intervenciones es bueno, ya que un gran porcentaje de los casos tiende a remitir durante la adolescencia.