Buenos días, estoy en la semana 9 y, sin saber que estaba embarazada, he hecho dos viajes al extranjero (un total de 8 trayectos en avión). Después de la primera visita, el ginecólogo me dijo que se desaconsejaba ir en avión por la presión de la cabina. Es algo que nunca había oido, excepto en el caso de las avionetas que permanecen por debajo de los 3.000 m. No tengo otros problemas, los resultados de los análisis son correctos y pienso seguir viajando sea por mi trabajo o para ver a mi familia. Me temo que el ginecólogo que me examinó no es un experto en viajes; también es verdad que aquí la mamás viajeras son muy pocas. ¿Me podría informar por favor sobre este tema de la presión de la cabina? Me permitirá ser más convincente en la próxima visita.

Respuesta de Dr. Claudio Ivan Brambilla

Apreciada Señora, viajar en avión durante el embarazo no expone a más riesgos, en relación con la presión, que cuando una se encuentra en montaña a 900 metros por encima del nivel del mar. El único riesgo al que se exponen los viajeros en avión es la insuficiencia venosa en las extremidades inferiores. Es un trastorno de la circulación sanguínea periférica que se fomenta principalmente por una posición sentada prolongada. En esta posición, los músculos de las piernas no pueden ejercer suficiente presión sobre las venas para ayudar a la sangre a subir hacia arriba. La presión atmosférica de la cabina empeora la situación, ya que provoca una ligera dilatación de los vasos sanguíneos, lo que ralentiza la circulación. La insuficiencia venosa en las extremidades inferiores se manifiesta por la inflamación de los tobillos y una sensación de pesadez en las piernas. En el peor de los casos, hasta puede llegar a una trombosis (coagulación de la sangre en los vasos sanguíneos) especialmente en las mujeres con antecedentes familiares. Se puede prevenir siguiendo unas medidas simples, que se pueden aplicar también durante los viajes largos en coche. En primer lugar, es bueno usar, durante todo el viaje, las medias de compresión graduada; son útiles porque impiden la dilatación de las venas y porque facilitan el retorno de la sangre al corazón. También puede ser una buena idea aplicar en las piernas una crema descongestionante y vasoconstrictora (disponible en farmacia, sin receta). Es también importante levantarse cada media hora y caminar unos minutos. Mientras usted esté sentada, mejor no cruzar las piernas, y, si se puede, extenderlas o al menos mantenerlas elevadas del suelo. Como alternativa, se puede flexionar el pie hacia adelante y hacia atrás y también realizar algunas rotaciones del tobillo. Saludos cordiales.

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