Justo al nacer mi primer hijo, estando todavía en la mesa de partos, comencé a sentir mareos y ahogos. Había perdido bastante de sangre y el niño nació por medio de forceps. Cuando me recuperé, no supieron darme una explicación. Comentaron que fue debido a la anestesia epidural (recibí varias tomas porque no me hacía efecto) y otros, o tal vez por un ataque de ansiedad. Cuando estuve ya en casa, sí que tuve una crisis de ansiedad y me estuve medicando. ¿Podría indicarme cuál es su opinión? ¿Me volverá a pasar en el segundo parto? Muchas Gracias.

Respuesta de Dr. Enrique Ripoll Espiau

Debo decirle que es muy difícil darle una respuesta, según los datos que usted me aporta. Parte de mi respuesta podría ser especulativa. Obviamente, quien mejor podría darle una respuesta sería el anestesista que controlaba el acto médico. Una pérdida de sangre en el parto, cuando se produce de forma brusca, puede dar una bajada de tensión arterial con sensación de ahogo y mareo. La anestesia epidural, que se prolonga en el tiempo en repetidas dosis, también puede dar una sintomatología similar. Dadas las circunstancias que usted refiere, creo que en aquel momento lo que le ocurrió no se debía a un presunto ataque de ansiedad. Debemos pensar que había nacido su hijo y para usted el problema inmediato del parto estaba solucionado, no era el momento más idóneo para desarrollar una crisis de ansiedad. Sí que con posterioridad al parto, en plena recuperación y estando débil, era más fácil desarrollar ansiedad e incluso cierta angustia. Si lo ha superado, lógicamente en un próximo parto no debería desarrollar ninguno de estos problemas. Además, su médico los tendrá en cuenta, aunque no le diera muchas explicaciones.

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