La música contribuye al aprendizaje del lenguaje del bebé, ayudan a desarrollar las capacidades cognitivas y constituyen una excelente medicina para aliviar trastornos como el autismo o la dislexia.
Ya durante el embarazo, la música tiene numerosos beneficios para el desarrollo del niño y el bienestar de la madre.
La música estimula la frecuencia cardíaca en el feto y la producción de endorfinas en la madre. La música es el lenguaje de los recién nacidos. Canturrear y hacer escuchar música a los niños, aunque sean muy pequeños, les permite estimular sus ganas de expresarse y de hacerse entender. Según algunos estudiosos, los métodos utilizados por el cerebro de los niños para aprender a hablar, se basan en un examen estadístico del lenguaje y de su ritmo. La comprensión de las palabras por parte de los pequeños se produce gracias a la repetitividad de los sonidos y se basa en su frecuencia, es decir, de acuerdo con las características propias de la música. A través de las vocalizaciones que imitan a los sonidos musicales, los bebés expresan el lenguaje de forma intuitiva y espontánea, creando una forma de comunicación que parece facilitar el aprendizaje y mejorar el vocabulario. De esta hipótesis, nace la teoría del aprendizaje del investigador norteamericano Edwin E. Gordon, que está dedicada a la primera infancia (de 0 a 36 meses). Es más, algunos estudios afirman que la música de Mozart tiene cierta influencia en el comportamiento de los bebés, fomentando su desarrollo intelectual y creativo. Es lo que se conoce como el efecto Mozart.
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