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El calcio regula las contracciones de los músculos, incluido el corazón, participa en la transmisión de los impulsos nerviosos, juega un importante papel en la coagulación de la sangre y es vital para la formación y la buena salud de los dientes y los huesos.
¡Y es que el 90% de nuestro esqueleto está compuesto por calcio!
Su carencia puede dar lugar a enfermedades importantes, como raquitismo, osteoporosis, descalcificación y retrasos de crecimiento.
Por ello, es fundamental seguir una alimentación apropiada, rica en calcio, que proteja nuestro patrimonio óseo.
Las propiedades del calcio lo hacen un mineral imprescindible para nuestro organismo.
La necesidad de calcio varía según las distintas etapas de la vida, pero es durante el embarazo y la lactancia cuando su ingesta se hace imprescindible.
La fuente más abundante de calcio son los productos lácteos, como la leche, el yogur y el queso. Pero, aparte de estos alimentos, existen otros muchos que aportan una cantidad importante de este mineral, como algunas verduras (como las alcachofas o las espinacas) o determinados pescados (como las sardinas).
Te explicamos cuándo es más necesario este mineral, en qué alimentos podemos encontrarlo y cómo potenciar su absorción.


Las propiedades del calcio
Los alimentos que aportan calcio
Mejora el aporte de calcio
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