Mi bebé y yo

Gloria Juste: "Un trabajador que concilia trabaja más. Casarse con una mesa, una silla y un horario no es productivo"

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Gloria Juste es madre de cinco hijos, Licenciada en Derecho y presidenta de la Fundación Mujer, Familia y Trabajo. Nos habla de la conciliación, de los problemas a los que se enfrentan las madres actuales y de la necesidad de cambiar el modelo empresarial actual.





¿Cómo, cuándo y por qué nace la Fundación Mujer, Familia y Trabajo?

A nivel personal, trabajé en un centro escolar y pude conocer las preocupaciones de los estudiantes y de sus padres. Ambos luchaban por poder dedicarse todo el tiempo que se merecen. Así, que nos reunimos un grupo de personas para poner esta problemática actual sobre la mesa del debate social, político y empresarial. Por esta razón, en el año 2001, nació la Fundación Mujer, Familia y Trabajo, con el objetivo de ayudar a resolver los problemas a los que se enfrentan la mayoría de las familias españolas en su realidad cotidiana: equilibrar su trayectoria profesional con su vida familiar y personal.

¿En vuestra Asociación, os habéis encontrado con mujeres que se han visto en la imposibilidad de conciliar vida familiar y laboral, y han decidido dejar de trabajar o no tener hijos por este motivo?

Por supuesto que nos encontramos con mujeres, y cada vez con más hombres, que tienen que tomar estas decisiones tan drásticas. Ambas decisiones son el peor resultado de un sistema laboral inflexible que hay que erradicar, para permitir que existan familias que se puedan organizar de otra forma, poder tener hijos y estar con ellos el tiempo necesario.
Alegar motivos de responsabilidad familiar en una empresa suele ser un obstáculo, pero más ahora, en esta época de crisis. Es necesario reconocer que estamos en un momento donde la flexibilidad, el compromiso, la responsabilidad y la conciliación son valores imprescindibles que permiten mejorar la calidad de vida de los empleados y, sobre todo, mejorar la productividad y la rentabilidad de las empresas.

En temas de conciliación, España va muy por detrás de otros países europeos. ¿Cuál crees que es el motivo de esta situación?
Cada español trabajó en el año 2006 casi 1.800 horas, 200 horas por encima de todos nuestros vecinos europeos. Y, sin embargo, nuestra tasa de productividad es la tercera por la cola. España ha incrementado el número de mujeres que abandonan su profesión por razones familiares, pasando de un 3,3% a un 5,4%. Nuestro PIB dedica casi 6 puntos menos a la protección de la familia que la media europea... Sí, claramente, tenemos todavía mucho que aprender de otros países europeos, y ojalá seamos reconocidos internacionalmente por estos cambios tan necesarios para todos.
La realidad de España en materia de conciliación dista mucho de ser la que pretenden las leyes y los planes que, en poco tiempo, se han venido publicando. Y es que hace falta que cale la cultura de la conciliación para que las leyes se ejecuten, se sancionen los incumplimientos y se empiecen a exigir los derechos. En este sentido, estamos en un nivel medio/bajo en relación con el resto de Europa.

¿Qué medidas crees que se deberían tomar en España para colocarse a la altura de otros países europeos?
Necesitamos el compromiso de la Administración Pública, pues a ella le corresponde financiar este tipo de proyectos, impulsar servicios de apoyo e incentivar a las empresas. Asimismo, las propias empresas deben modificar la cultura empresarial actual, además de adecuar sus horarios. Pero no es sólo una responsabilidad de las empresas y de la Administración Pública. Estamos hablando de cambio de mentalidades y de actitudes y, por lo tanto, es fundamental implicar al sector de la Educación y de los medios de comunicación.
Eso sí, en último lugar, la decisión es sólo de la persona, que debe ser capaz de decidir. Y esta crisis nos da una oportunidad para ser mas imaginativos: crear e idear medidas que no supongan una gran inversión. Es el momento perfecto para invertir en flexibilidad y seguir apostando por las personas.

Según encuestas realizadas en nuestro portal, las españolas no tienen más hijos porque no pueden dedicarles el tiempo que merecen. El índice de natalidad de España se sitúa muy por debajo del de países como Francia, Alemania o Inglaterra, donde se llevan a cabo políticas de conciliación. ¿Crees que los políticos españoles no han tomado todavía conciencia de esta relación? ¿La creación del Ministerio de Igualdad ha sido útil en este sentido?

La falta de conciliación es sólo uno de los factores por los que la natalidad es tan baja en nuestro país. La cultura del egoísmo, del consumismo y la disgregación familiar son otros factores influyentes, desgraciadamente, que repercuten en la natalidad, pero también en otras cuestiones. Sin embargo, sí hay datos concretos que demuestran que la falta de conciliación es causa y consecuencia de otra serie de daños colaterales: baja natalidad, soledad de los mayores, niños “llavín”, problemas de salud, falta de productividad en las empresas, etc..
Durante mucho tiempo, sencillamente, no se ha hecho nada. Pero, cuando la falta de natalidad se ha convertido en un problema, y se ha identificado que uno de los mayores problemas de las familias occidentales es, precisamente, la conciliación, es cuando los poderes públicos han empezado a tomar medidas. Para el futuro, está claro que la promoción de la natalidad empieza facilitando la conciliación, pero también educando en la cultura de la entrega que supone constituir y mantener una familia; educando en la igualdad y en la familia.

Una de las medidas más eficientes para la conciliación es la flexibilidad de horarios o el trabajo por objetivos. En España, son pocas las empresas que han puesto en marcha esta medida. ¿Por qué crees que nuestro país es tan reticente a la flexibilidad?
El modelo empresarial español es arcaico y rígido, no da confianza ni libertad, es como casarte con una mesa y una silla y un horario hasta
la eternidad, y eso no funciona en un mundo globalizado. Existe mucha relación entre la libertad y la satisfacción. Si a un empleado no le
das libertad, no se compromete. Responsabilidad, compromiso, confianza, motivación: son valores muy necesarios hoy en día en todos los niveles.
Hoy, la conciliación es una estrategia de empleo que siguen cada vez más empresas. Los propios empresarios y directivos se han dado cuenta de que no se puede seguir trabajando con el mismo método rígido e inflexible de hace unos años. Los resultados lo demuestran. En España, se trabaja mucho, sin embargo, con una productividad muy baja. Es necesario suprimir ya esa cultura de la presencia en el puesto de trabajo. Esto no pasa en el resto de países europeos. Nos encontramos ante un escenario laboral que ha evolucionado, que nos obliga a diseñar ideas y herramientas diferentes: la concertación de guarderías, el control horario, la supresión de largas comidas de trabajo, las excedencias pagadas y ampliadas, los servicios de apoyo, el uso adecuado de las tecnologías, la formación, el trabajo por objetivos,  etc..
 
¿Crees que la conciliación favorece por partes iguales a la empresa y al trabajador?
Favorece, sin lugar a duda, a ambos: un trabajador que concilia es un trabajador motivado, porque está organizado y equilibrado. Ello, sin lugar a dudas, redunda en beneficio de su empresa. Estamos cansadas de escuchar testimonios de empresarios que así nos lo describen: “Descubrí que, cuando mis trabajadores concilian, trabajan mejor y me generan más beneficio”. Se trata de conocer esta realidad y aplicarla sin cicatería.

En tu caso, eres mujer, trabajadora y tienes cinco hijos. ¿Cuál es la clave?

No hay claves. La formula mágica para la conciliación no existe, pero no significa que no se pueda. E primer paso es creernos que, juntos, mi marido y yo, podemos sacar adelante a nuestra familia. Eso sí, como todo el mundo, con mucho esfuerzo, día a día, con trabajo y con grandes dosis de cariño y paciencia.
Y, en cualquier caso, en mi caso personal, tengo el privilegio de poder trabajar en un proyecto que me gusta, por una causa que me creo y dedicándole mucho tiempo y esfuerzo a algo que  merece la pena.

Por último, ¿qué dirías que nos queda por hacer en materia de conciliación y cuáles serían las líneas que se deberían seguir?
Lo primero es ser positivos, pues, en los siete años que lleva nuestra Asociación en funcionamiento, hemos visto un cambio muy grande. Los españoles hemos evolucionado en este campo. Eso es una realidad. Aunque, claramente, nos queda mucho camino por recorrer, tomando medidas integradas que afecten a todo el tejido empresarial de la pequeña y mediana empresa, y adoptando medidas que no sólo supongan un incentivo económico, sino que se integren en la cultura empresarial y social de todos los españoles.

El mayor reto es CONVENCER a todos de que la conciliación es un derecho y una necesidad. Debemos trabajar por conseguirlo, porque esta siendo causa colateral de muchos otros problemas.

La conciliación será buena para:
IGUALAR: las medidas de conciliación favorecen la tan deseada igualdad de oportunidades.
ESTRATEGIA DE EMPLEO: las empresas necesitan cambiar su cultura y adaptarse a nuevos modelos de organización, si quieren estar a la altura del mercado internacional.
APOYO A LA FAMILIA: esto es lo más importante. La familia necesita nuestro tiempo, el de los hombres y el de las mujeres. Nuestros niños y nuestros mayores nos lo piden.

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