Mi bebé y yo

Maternidad, conciliación laboral y superpoderes

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¿Realmente existe la conciliación laboral y familiar? Esther Grau, mamá bloguera y comunicadora de profesión, nos cuenta su experiencia y nos da su opinión acerca de la maternidad y el trabajo.

Yo he sido de las afortunadas, de las que ha podido permitirse el lujo de decidir si quería o no quedarse en casa para criar a su hija o bien seguir con mi carrera profesional. Porque, señores, hay que elegir. Antes de tener a Elia pensaba que no, que lo de la maternidad te daba superpoderes, que, como digo en mi blog, Cada día es domingo y que la crianza era algo sencillo que sólo requería organización y una buena guardería. ¡Qué equivocada estaba y cuántas frases hechas me he comido con patatas!

Elia, mi hija, no ha ido a la guardería. Ha sido una decisión tomada sobre la marcha y de la que ahora estoy casi segura que ha sido la mejor. Cada día que ha pasado desde que nació he sido más consciente de la necesidad mutua de estar juntas, y casi puedo afirmar que soy militante en la idea de que los niños, en sus primeros años de vida, donde mejor están es con sus padres. Hoy en día sé que la mayoría no puede decidir, que la realidad es muy injusta y que muchos serían tan militantes como yo, pero no pueden.

Sin embargo, me he encontrado en muchos casos justificándome de por qué he dejado atrás la posibilidad de un buen sueldo, viajes de trabajo, reuniones y una carrera profesional socialmente aceptada. Pues por jugar al té con mi hija.

En algún medio de comunicación he leído que la mujer ha sufrido un retroceso respecto a los logros conseguidos en el siglo XIX, quedándose en casa a criar a sus hijos como sus abuelas, y que ser madre empobrece. Y esa afirmación, cuando no tengo un "día zen",  me molesta. Desde que soy madre, mi creatividad ha subido de forma exponencial y no hablo de hacer churros con plastelina… Escribo un blog, Cada día es domingo, he retomado aficiones como la fotografía, he descubierto el mundo de la ilustración y puedo afirmar que soy mucho más resolutiva que cuando llevaba traje de chaqueta. Aparte de reordenar mis prioridades, he aprendido a vivir con menos recursos económicos y ser mucho más feliz.

Empobrece tener un sueldo con el que no se llega a fin de mes, haciendo un trabajo rutinario. Empobrece tener condiciones laborales que no permiten estar con tus hijos. Empobrece salir de tu casa a las 6:00 de la mañana y volver a las 20:00 de la noche y no poder hacer una reducción de jornada. Empobrece que te bajen de categoría por tener un hijo. Empobrece no poder elegir… Pero dudo mucho que ser madre tenga algo que ver con empobrecerse…  Además, igual elijo ser como mi abuela; ella probablemente no pudo elegir y ahí es donde está la diferencia. Ahora podemos elegir o, por lo menos, pensar en esa posibilidad.

Esther y su hijaEsther Grau se define como mamá 100%, comunicadora de profesión y bloguera con incontinencia creativa que intenta convertir cada día de la semana en domingo.

Podéis seguirla en www.cadadiaesdomingo.com

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Comentarios (3)

Me gusta cuanta razon
Se le pasa por alto que hay madres que no pueden elegir, y que si no entra su sueldo en casa no se pueden cubrir otras necesidades basicas, aparte del afecto y el apego. Personalmente querría estar todo el dia con mi hija, pero no a costa de no poder comprarle pañales.
Que razón tienes. Yo también he decidido junto con mi marido que mis niñas son lo primero, aparcando mi carrera profesional. Pero para ojos de terceros parece que de desaprovechamos nuestros estudios. Yo soy muy feliz disfruto cada día con ellas, son mi alegría de cada día y no echo de menos nada. Lo siento por aquellas mamas que quisieran y no pueden. Me parece muy injusto para los niños tantas horas de guardería sin sus mamas, parece que ya los metemos en la jornada laboral desde bebes. ;)