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Mi bebé y yo

Bertin Osborne: "Cada seis meses, llevo a mi hijo al médico que me dijo que iba a ser un vegetal"

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El presentador y cantante presenta la silla Maclaren Major Élite, para niños con necesidades especiales y nos habla de su fundación y de sus hijos.

La Fundación Bertín Osborne, creada por Bertín y Fabiola, tiene como objetivo primordial informar a los padres de niños con lesiones cerebrales que hay una opción, una esperanza.  "Nuestro objetivo es evitar que ningunos padres tengan que volver a escuchar lo que escuchamos mi mujer y yo en la UVI de un hospital", afirma Bertín.

El cantante nos habla de su familia y de sus pequeños en una emotiva entrevista.



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¿Cómo surgió la iniciativa de colaborar con MACLAREN?
Esto ha surgido como todas las cosas importantes en la vida, por casualidad. Fui a Valladolid a presentar mi fundación y allí estaba Philippe, de Maclaren. Se mostró muy interesado en colaborar de alguna manera con la fundación y al poco tiempo, me llamó.  Me dijo que iban a lanzar un nuevo modelo de silla y que querían colaborar con la fundación a través de su venta. Es una ayuda maravillosa porque todo lo que sea un granito de arena para ayudar a la fundación, es bueno. 

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¿Qué ventajas crees que tiene esta silla con respecto a otras?
Me pareció idóneo presentar esta silla porque creo que es una ventaja para los padres. Por desgracia, los papás que tienen hijos con el problema que tiene mi hijo, se ven en la necesidad de cargar a niños que pesan mucho. Es muy difícil encontrar una silla que aguante a un niño de 10 y 12 años de 50 kilos, ésta aguanta.
Estas sillas se pueden comprar en www.bayon.es

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¿Cuál es el objetivo de la Fundación Bertín Osborne?
En España hay 400.000 lesionados cerebrales. De estos 400.000, un tanto por ciento muy elevado ni siquiera saben  que existe curación. No se lo ha dicho ningún profesional, ningún hospital... nadie les ha dicho que hay esperanza y no hay nada peor que la desesperanza. Cuando tienes en tu casa a un niño como el  nuestro lo peor es la desesperanza. Aún peor, es la falta de información. No saber que hay una opción es terrible.
El objetivo fundamental de nuestra fundación es que esas 400.000 personas que hay en España que no saben que hay una opción, lo sepan. Eso es lo primero que queremos hacer y que vamos a hacer. Darles la información que necesitan y luego, que elijan qué es lo que quieren hacer.
El segundo objetivo de la fundación es ayudar. Una parte de los beneficios que se recaudan con la venta de todos los productos de alimentación que estamos creando bajo la marca Bertín Osborne, va a la fundación.              

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Lo que es fundamental para nosotros es que no quede ni un sólo padre y madre en este país que no sepa que hay una opción. Queremos que nunca tengan que escuchar lo que que escuchamos nosotros, mi mujer y yo, en una sala de la UVI de un hospital. Nos dijeron, con estas mismas palabras, que nos olvidáramos, que no teníamos esperanza, que nuestro hijo no tenía solución,  que iba a ser un vegetal, que iba a ser ciego, que no se iba a oir, que no se iba a mover, que seguramente moriría antes de los dos años y que si tuviera una crisis, lo dejáramos ir, que no nos hiciéramos los héroes porque, probablemente, le haríamos más daño… Os estoy diciendo palabras textuales que no me olvidaré mientras viva. Pues, es mentira.
Mi hijo va a cumplir cuatro años dentro de dos meses. Entiende absolutamente todo, se ríe, ve el fútbol conmigo, ha empezado a hablar y tiene un sentido del humor maravilloso. Todavía no gatea, pero gateará. Es un niño espectacular. Todas las mañanas me levanto y le doy gracias a Dios por tenerlo. 
Nos ha costado mucho esfuerzo y mucho trabajo, pero sobre todo, información. Hace diez horas de terapia, pero no hay derecho que en un país del primer mundo,  los 400.000 afectados con daños cerebrales no sepan que esto tiene solución. No nos prometen nada, no te dicen que tu hijo va a ir a la Universidad, ni que tu hijo va a tener una novia y una familia normal,  pero mi hijo ve, eso para mi es una maravilla. Oye perfectamente, nunca se pone malo, tiene sentido del humor y  me contesta cuando le digo algo… eso, jamás me dijeron que iba a ocurrir, y ocurre. Cuesta diez horas al día de terapia, siete días por semana, pero cualquier adelanto, cualquier avance que haga, como la cosa más simple, mover la mano derecha, moverla, no digo que agarre nada, que la mueva, que la abra, que me dé una caricia... eso merece las diez horas al día que tengamos que dedicarle.
Cada seis meses llevo a mi hijo al médico que me dijo que sería un vegetal y le demuestro los avances que hace. El médico no se lo explica.
Ése es el objetivo primordial de la fundación, no queremos que ninguna familia española esté en la ignorancia de que esto no puede ocurrir.     

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¿A cuántas familias estáis ayudando en la fundación?
Ahora mismo tenemos en el programa más de 150 familias españolas. Todas ellas, están haciendo el programa de Philadelphia.

¿En qué consiste este programa?

Los Institutos de Philadelphia son los únicos institutos del mundo que recuperan a niños con lesión cerebral, llevan 55 años, haciéndolo. Recuperan a todos, al 100%. No todos los niños se recuperan igual y no todos los niños van a la Universidad, pero cualquier mejora en la calidad de vida es absolutamente maravillosa y ellos lo consiguen en el 100% de los casos.
Nosotros llevamos a Kike a Philadelphia dos veces al año. Ahora, gracias a la fundación, por primera vez en la historia, los americanos vienen a España para dar sus cursos.
El programa de Philadelphia consiste en dar información a los padres para que ellos mismos sean los médicos de sus hijos y realicen la terapia diaria. 
Nos dan cursos cada seis meses de muchos días, muchísimas horas, en las que nos explican el funcionamiento y el mal funcionamiento del cerebro. Pura neurología. Nos explican cómo solucionar los problemas del mal funcionamiento. Nos lo explican a nosotros y nosotros lo ponemos en práctica en casa, con un esfuerzo brutal, pero los resultados se ven en quince días. Al final de un curso, vuelves a casa y sabes, perfectamente, qué es lo que tienes que hacer con tu hijo.
Estos niños necesitan muchas horas al día de terapia para avanzar y la Sanidad Pública no tiene ni el tiempo, ni las infraestructuras ni la solvencia necesaria como para dedicar tantas horas a un sólo paciente. Como mucho, le podrá dedicar dos horas a la semana y con dos horas a la semana, no se consigue nada.  Por eso,
en Philadelphia tienen la idea acertada de que los mejores médicos son los padres y a los cursos, sólo van los padres. Hasta ahora, los padres tenían que trasladarse a América, con los gastos que esto supone. La fundación ha conseguido que vengan a Madrid la última semana de Enero, del 27 de enero al 4 de febrero.
Os pido que transmitáis a todos los padres que conozcáis que tengan un hijo con el problema que tiene mi hijo, que tienen una oportunidad espectacular y única de poder hacer los cursos en España. Que nos llamen a la fundación y les informaremos.     

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Este programa, ¿está científicamente probado?
No, no está científicamente probado. Pero el hecho de que no esté científicamente comprobado, no quiere decir que no funcione. Miles de personas, entre ellas, yo, lo han experimentado con sus hijos.
Conocemos una familia que estaba en la UVI con nosotros cuando nació Kike. Su pequeña tenía el mismo problema que Kike. No han hecho el programa. Nos los hemos encontrado en una revisión y la diferencia es abismal. El mismo tiempo y la misma enfermedad y las diferencias asustan.
Entonces,  me preguntas si está comprobado científicamente, pues no. Los médicos no lo aprueban, no sé por qué, hay todo tipo de intereses creados, porque nosotros quitamos la medicación a los niños. ¿Por qué se la quitamos? Porque la medicación, en términos casi absolutos, lo que hace es atacar y mejorar el síntoma de la enfermedad, pero no el problema en sí. Por ejemplo, si tienes un dolor de cabeza, te tomas una pastilla para aliviar el dolor pero los médicos no buscan el por qué del dolor. A los niños, les pasa lo mismo, les dan pastillas para que no tengan convulsiones, pero no analizan por qué las tienen. Todos estos niños son estrábicos, casi siempre tienen un ojo con estrabismo. Los médicos les operan el ojo y a los cuatro meses, el ojo vuelve a ser estrábico. ¿Por qué? Porque el ojo está sano, sólo hay que explicarle al cerebro que el ojo tiene que mirar hacia delante.
Los Institutos de Philadelphia analizan por qué tienen convulsiones e intentan solucionar el problema de raíz. Si solucionan el problema de raíz, que normalmente lo consiguen, el síntoma desaparece, no hará falta tenerlos medicados y dopados, porque los medicamentos no son otra cosa que drogas.
Otra cosa básica y fundamental  en estos niños es la alimentación. Le cambias la alimentación como te aconsejan ellos y en tres días, el niño cambia totalmente. Nadie te explica en ningún hospital que hay alimentos que perjudican al cerebro, como el azúcar, el exceso de agua, los lácteos, la leche de la vaca… Todo lo vas aprendiendo y en tres días, tu hijo es otro niño.

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Te enseñan por qué tu hijo tiene ese mal funcionamiento en el cerebro, te enseñan en qué sitio del cerebro tiene el problema. Las consecuencias de tener el problema en ese sitio y no en otro… por qué tiene los síntomas que tiene… Entonces,  llega un momento en que a ti se te hace muy fácil saber lo que tienes que hacer. 

¿Cómo está Kike? ¿Cómo ha aceptado a su hermanito?
Kike está fenomenal. Guapísimo, simpático, siempre riéndose, con un sentido del humor impresionante… Entiende absolutamente todo lo que le digas, en español y en inglés. En español,  lee a nivel de un niño de doce años y en inglés, comprende ya lo que lee. Habla, dice algunas palabras, todas con sentido. La primera que dijo en su día fue "papi" y casi me desmayo.
Adora a su hermano. Antes tenía muchos celos, ahora menos. Hemos encontrado muchas veces  a Carlitos, el pequeño, intentando levantar a su hermano del suelo, como diciendo: ¿qué haces ahí?, ponte de pie... Se pone de pie, de hecho, es uno de los ejercicios. Todavía no ha dado un paso, sabe darlos, pero no se sostiene. Tiene que gatear primero. El proceso es arrastrarse, gatear y andar.

¿Qué has aprendido de Kike?
Su constancia y su afán de superación. Hace diez horas al día de terapia y el día que no lo hace está de mala uva. Te doy un ejemplo. Ahora le estamos poniendo obstáculos en el suelo. Va arrastrándose, tiene que subir y bajar un obstáculo. Nuestro objetivo es que se ponga a cuatro patas. Empezamos poniéndole uno o dos, porque nos parecían obstáculos grandes, ahora hace 20. Sinceramente, es un fenómeno.              

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