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Mi bebé y yo

Susanna Griso vuelve a su infancia de la mano de Mi bebé y yo

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Nuestra colaboradora, la presentadora Belinda Washington, entrevista a Susanna Griso. La presentadora de Espejo público vuelve a su infancia y nos habla de la niña que todavía lleva dentro.

Me estreno con una mujer inquieta, viajera incansable, independiente, elegante... Una llamada proponiéndole esta entrevista y recibí  sin titubeos un gran "sí". Y es que ella siempre ha sido una ferviente seguidora de Mi bebé y yo. Aunque con una agenda apretadita, buscamos un hueco para hilvanar su infancia con olores, sabores y  momentos. Quiso ser actriz o psicóloga, por lo bien que decían que escuchaba, y, hoy en día, sigue practicando su deporte preferido, ESCUCHAR, haciendo de la avidez por la información su trabajo.
Recondujo, a base de esfuerzo, una acusada timidez e inmunizó su cuerpo tras largos meses de reposo contra casi todos los virus. Concilia su vida laboral y familiar como una más, utilizando ambos géneros, "que conciliar es cosa de dos". Estira las horas para también poder cuidarse y, así, mimar más a los que quiere.
En cada pregunta, sus  grandes ojos parecen respirar la respuesta evocando esos momentos que quedaron archivados en su memoria. Nos ayudan a imaginar esa infancia protegida, llena de amor y armonía, en la que tuvo la suerte de crecer.

Texto: Belinda Washington
Reportaje fotográfico: Luis Malibrán

 



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B- ¿Qué recuerdas de tu infancia, Susanna, rodeada de buenas cepas en tu Cataluña natal? ¿Qué es lo primero que te viene a la cabeza?
S- ¡Uy! Mucha gente en casa. Soy la pequeña de siete hermanos. En mi casa, siempre había mucho movimiento. Era una especie de club social. No necesitaba buscar entretenimiento fuera, porque la casa ya era un circo de cuatro pistas. Además de los hermanos, tenía siete u ocho sobrinos. Iba a caballo de dos generaciones: era la pequeña por parte de la generación de los hijos y la mayor por parte de la de los nietos.
B- ¿Qué olor te viene cuando piensas en tu infancia?
S- El del árbol que teníamos delante de casa, en la puerta, en Barcelona. Era un eucalipto. En casa, se hacían infusiones cuando alguien estaba enfermo y también se dejaba un poco de eucalipto en la habitación. También recuerdo el olor a hierba mojada.

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B- ¿Qué sabor recuerdas?
S- El de los arroces. Recuerdo que los fines de semana me levantaba a las nueve o a las diez de la mañana y veía a mi padre que, ya a esas horas, estaba preparando un arroz negro, una fideuá, un fumet... Era el cocinillas de la familia.
B- Siguiendo con los sentidos, ¿qué música recuerdas?
S- Al ser de una generación puente, la música que sonaba en mi casa era la que escuchaban mis hermanos: Cat Stevens, Beatles, Rolling Stones... Música muy hippy. Cuando me pongo nostálgica, es el tipo de música a la que recurro.

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B- ¿Y cuál ha sido tu juego y tu juguete favorito?
S- Disfrutaba mucho con los juegos simbólicos e imaginarios. Por ejemplo, jugaba a la escuela, yo era la profesora y ponía a los muñecos castigados en el sofá. En cuanto al juguete, me encantaban los Cliks de Playmobil.
B- Ahora, sé que abres el periódico por las páginas de economía, pero, entonces, ¿leías muchos tebeos?
S- Sí, me encantaban Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Rompetechos....Tuve tantas enfermedades infecciosas que me aficioné a ellos. Cuando cogí la escarlatina, tuve que estar en cama durante un mes y me encerraron en casa porque la enfermedad era muy contagiosa. Recuerdo que me pinchaban cada día... ¡Todavía le tengo pánico a las agujas! Mi familia me dejaba un montón de tebeos en la entrada de la habitación y me pasé un mes leyendo. Cada día, mi hermana me leía un capítulo de Orzowei. Ella era la única que entraba en mi habitación.
B- Espejito, espejito, al mirarte en él, ¿qué queda de esa niña en ti?
S-Mucho, mucho. La base está. Soy de las que creo que somos un lienzo en blanco y que lo vas pintando; tú puedes elegir con qué tipo de pintura te quedas. Yo, de pequeña, era hipertímida, temblaba al salir a la pizarra. En casa, en cambio, me sentía muy resguardada, muy a gusto, al tener mucha gente alrededor. Cuando empecé el colegio, que fue tarde, a los cuatro años (teníamos canguro en casa), estuve mala casi año y medio, tuve el sarampión, la varicela, la rubéola...Cogí todos los virus. No me relacionaba con los demás niños y a mi madre empezaron a decirle que yo era muy poco sociable. Es curioso que, siendo una tímida patológica, me haya dedicado a lo que me dedico, y pueda enfrentarme a hablar en televisión y en radio. Todavía hoy me sigue imponiendo ponerme delante de tantísimas personas. De pequeña, curiosamente, también me gustaba mucho el teatro y quería ser actriz o psicóloga. Decían que se me daba muy bien escuchar. Disfruto mucho escuchando y aquí, en televisión, cada día haces un poco eso.

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B- ¿Y las ilusiones de esa niña se han cumplido?
S- Yo soy muy positiva. Y eso también lo he trabajado mucho. Al final, los límites nos los ponemos nosotros mismos. Cuando te ves capaz de superar las barreras, las superas casi todas. En mi caso, además, los sueños se han visto incrementados. Yo tenía pensado para mí un proyecto de vida muy sencillito. Y la vida me ha llevado por unos derroteros completamente distintos a  los que podía imaginar.
B- Y, en el cole, ¿qué tal?
S- No guardo buenos recuerdos del colegio, sobre todo de los primeros años, pues siempre estaba enferma. Más adelante, en el instituto, cuando tenía 16 años, pasé momentos muy divertidos. Entraba y salía sin parar. Después, estuve un año entero en Estados Unidos. De esa época, todavía mantengo buenas amistades. Es curioso, desde que cumplimos los 40, a todo el mundo le da por hacer reencuentros. Yo, al estar en Madrid, veo menos a mis amigos de entonces, pero me van informando. Las redes sociales ayudan a mantener el contacto.

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B- ¿Cómo es la relación con tus padres?
S- Muy buena. Somos un clan y nos apoyamos mucho. A mi madre la tengo en un pedestal, es un espejo en el que mirarme. El máximo piropo que alguien me puede decir es que me parezco mínimamente a ella. Mi padre, que  murió ya hace unos años, era muy emotivo, muy cariñoso, muy aglutinador. Siempre tenía a todos sus hijos a su alrededor y, con frecuencia, decía a nuestros amigos que vinieran el sábado a casa. A mi madre, a veces, esto no le gustaba, pero siempre acababa cediendo y pronunciando su famosa frase "esto se arregla con una taza más de arroz".
B- ¿Qué valores te han inculcado y pones en práctica con tus hijos? ¿Qué es lo mejor que tus padres te han enseñado?
S- El modelo recibido puedes cambiarlo, aunque, en gran medida, somos lo que mamamos. Mi madre siempre nos dio mucha libertad. Con mis hijos, he intentado, e intento, fomentar la autonomía desde pequeños, me gusta que sean independientes. Les mando a campamentos igual que hacía mi madre con nosotros, cuando teníamos cinco o seis años. Con 12 años, ya me fui sola a Suiza. Cuando quise marcharme a EE.UU., no pusieron problemas, las puertas estaban abiertas. De hecho, toda mi familia es muy viajera. Mis sobrinos se van dos meses a Yemen sólo con la mochila y en condiciones difíciles. Nuestro país de referencia es la India. Todos hemos pasado por allí. Ha sido un viaje iniciático para todos. Y yo fomento esa independencia y esa autonomía con mis hijos. Cuando se van fuera, vuelven más maduros, con cinco y siete años parece que hayan crecido... Y, si quieren pasar un fin de semana en casa de unos amigos, les dejo que disfruten. Además, vivo en una urbanización que facilita esta independencia. Sólo necesito saber con quién están y les digo a qué hora deben volver. Es un poco como en un pueblo; se sienten libres.
B- ¿Qué es lo más importante que quieres que aprendan?
S- Además de la independencia y de la autonomía, quiero darles armas, instrumentos. Educarles en la tolerancia, el respeto a otras formas de pensar, de vivir, a otras culturas... Los viajes son una gran escuela para eso. Quiero que sean buena gente, honestos, respetuosos con su entorno. Si pueden echar una mano a un amigo, que lo hagan. Los hijos te hacen ser mejor persona, pues te obligan a predicar con el ejemplo.
B- Todas las mañanas te vemos en Antena 3 presentando Espejo Público. ¿Cómo es un día cualquiera en tu vida? ¿A qué hora te miras en tu espejo privado?
S- Me levanto todos los días a las 05:00 o a las 05:30 de la mañana y, a esas horas, no me miro mucho al espejo, ¡casi mejor! Con el pelo mojado, llego a la redacción, donde preparo el programa y leo la prensa del día. A las 14:00 o a las 15:00 termino de trabajar e intento ver en casa las noticias del mediodía, que es nuestro indicador para ponernos en marcha, pensando en el programa del día siguiente. Por la tarde, voy a buscar a mis hijos al colegio y estoy con ellos. Después, deberes y cenas. Me acuesto a la misma hora que ellos. Muchas veces, sobre todo en verano, cierro las persianas para que no entre la luz.
B-Con ese horario ¿cómo consigues conciliar tu vida familiar y laboral? Eso de poder desayunar juntos, ponerles un vaso de leche por las mañanas…
S- Mira, el otro día mi hija me preguntó: "Mamá, ¿y nunca nos vas a acompañar al cole por las mañanas?". "No”, contesté. “Por mi trabajo, no puedo, pero, muchas veces, te voy a recoger por la tarde. Muchos padres no pueden hacer eso tampoco". Yo sé que el horario es difícil, por lo que implica de cansancio, pero tengo la suerte de poder conciliar por las tardes. Es un inmenso privilegio. Conciliar es algo de dos, pero no todos pueden hacerlo. Yo tengo muchas amigas que llegan a casa a las 21:00, dan un beso a sus hijos y les cuentan un cuento rápidamente, porque es el único momento del día que tienen para estar con ellos, y, a veces, ni eso.

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B- Y hablando de cuentos y de leer, ¿cuando estabas embarazada y, luego, al ser madre, leías revistas especializadas?
S- Sí. Cada mes, esperaba que Mi bebé y yo saliera al quiosco. La leía como un tebeo, con la misma ilusión. ¡La leía muchísimo! Soy de las que, si hago un viaje, me lo leo todo sobre el lugar y, con la maternidad, me pasó lo mismo. Estaba muy informada. Bueno, de hecho, la información es mi trabajo, y lo aplico en todo lo que hago. Además, me parece bueno verse refrendado por expertos.
B- Y a esos padres novatos, ¿qué consejos les darías?
S- Les recomendaría paciencia, mucha paciencia, y que sepan ser estrictos y poner límites a sus hijos. También es importante seguir tu propio criterio, seguir tu intuición, tu propio equilibrio.

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