Mi bebé y yo

Aprender a amarse, para amar a los demás

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Si nos queremos a nosotras mismas, podremos proyectar este amor en los demás. María Cicuendez Luna, periodista y maestra de Reiki, nos explica por qué algunas personas huyen de sí mismas y cómo el amor hacia nuestra persona puede transformarnos. 

La adicción al trabajo es una de las maneras de evitarse a sí mismos que emplean con frecuencia los hombres, tal como amar demasiado es una de las principales vías de escape utilizadas por las mujeres,“según explica la psicóloga Robin Norwood en su best seller “Mujeres que Aman Demasiado”.

La reconocida autora norteamericana profundiza en las pautas de conducta adictivas de un alto índice de la población mundial. Señala enfermedades del alma muy comunes, como la búsqueda de afecto y de reconocimiento ajenos, en lugar de auto-valorarnos y vivir una relación sana con nosotros mismos, sin someternos a las exigencias de otros para sentirnos seguros con su aprobación, renunciando así a nuestra propia visión de la vida.

“Personas que aman demasiado” son las que se niegan a si mismas, eligiendo relaciones conflictivas donde pueden repetir las pautas de conducta aprendidas en su infancia, recreando situaciones similares durante toda la vida, en un impulso de obtener el control sobre ellas. Según Robin Norwood, “crecemos y continuamos en los papeles que adoptamos en nuestra familia de origen”, hasta que tomamos conciencia de los roles que nos hacen infelices y, al cambiar nuestras creencias negativas, reconducir nuestras vidas por vías más saludables y amorosas.

Una pauta de conducta habitual fomentada por el cine y los medios de comunicación, es desesperarnos ante la ausencia del consuelo que parece prometer una relación con una pareja que nos haga sentir mejor, cuando nos sentimos fatal con nosotros mismos, como no podemos querernos, necesitamos que nuestra pareja nos haga sentir dignas de ser amadas. Amar de forma obsesiva implica estar llena de miedo, algo superable si estamos dispuestos a enfrentarnos a nuestra forma de vida sin auto-sabotearnos.

"Es muy común obsesionarse por una pareja y llamar a esa obsesión “amor”, permitiendo que esta controle nuestras emociones y gran parte de nuestra conducta y, a pesar de comprender que ejerce una influencia negativa sobre nuestra salud y nuestro bienestar, sentirse  incapaz de liberarse de ella,” explica Norwood.

Soltar una relación disfuncional para engancharse a la siguiente relación inmadura e insatisfactoria, a fin de bloquear nuestros sentimientos más profundos de la niñez, es una vía de escape muy común en la sociedad actual, con elevadísimos índices de divorcio.

Otro rol muy común hoy en día es prestar más atención al bienestar ajeno que al propio, algo a lo que las mujeres, en general, tienen más tendencia a hacer, representando el “papel de salvadora”. Intentando transformar a las personas en quienes queremos que sean, no quienes son realmente, en lugar de mirar hacia dentro y transformarnos a nosotros mismos.

Atraídas hacia los necesitados, nos identificamos con su dolor, y tratamos de aliviarlos para poder disminuir el nuestro, a fin de encontrar sentido a la vida siendo necesitadas.
Por su parte, la mayoría de los hombres que han sido dañados en la niñez no tienen tanta tendencia a desarrollar una adicción a las relaciones, sino que tienden a obsesionarse por el trabajo, donde buscan destacar y evadirse de su dolor interior.

Por tanto, colocar la fuente de la felicidad fuera de nosotros mismos, en las manos de otra persona, evitando nuestra capacidad y nuestra responsabilidad de modificar nuestra propia vida para bien, sólo nos hace añadir capas a nuestra alma que nos separan cada vez más de nosotros mismos.
Asumir la soledad, nacimos solos y morimos solos, comprender que siempre estaremos con nosotros mismos, lo que es un regalo, no una tortura. Aceptar que sentirse solo implica sentir el nuevo despertar del gran dolor del pasado combinado con el del presente. Aprender a admitir nuestro miedo, nuestro dolor y nuestras necesidades insatisfechas, en lugar de preocuparnos por las necesidades y exigencias de los demás, como señala el autor Erich Fromm en su libro “El Arte de Amar”, son las claves de la paz de Espíritu y de la auto-aceptación y el desarrollo de la autoestima.

Para amar a otros hay que empezar a aprender a amarse a uno mismo, reprogramando nuestras creencias y viviendo una vida sana, satisfactoria y serena sin depender de otra persona para ser feliz.
Intentar relacionarse con nuestras parejas de una manera sana, madura, honesta, no manipuladora y no explotadora, poniendo límites y permitiendo disfrutar de la verdadera intimidad con una persona, son pautas para dejar de amar demasiado… para aprender a amarse lo necesario, una labor de por vida para todos.


María CicuendezMARIA CICUENDEZ LUNA es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias).
Más información:
mariacicuendez.webs.com
mariacicuendezluna.blogspot.com

 

 

 

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