Mi bebé y yo

La Diosa que hay dentro de cada mujer

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María Cicuéndez, periodista y maestra de Reiki, nos habla de lo difícil que a veces resulta ser una misma siendo mujer. ¡No te pierdas este interesante artículo!

Las tardes de verano se prestan a enfrascarse en la lectura que transporta a otros lugares y dimensiones, donde parecen estar ocurriendo acontecimientos mágicos, especiales, diferentes que nos evadan del calor y, muchas veces del bullicio que se genera en lugares como las piscinas, donde si uno apartara la lectura por un instante y se pusiera simplemente a contemplar la vida, podría descubrir otras historias no escritas y reales como la vida misma.
 
Al leer en la piscina el libro de Carlos Goñi Zubieta “Alma Femenina – La Mujer en la Mitología”, es posible reconocer a las diferentes protagonistas del libro en distintos lugares del recinto, en donde el tiempo, Cronos, se ha parado para dar un salto cuántico y enlazar a las mujeres de la mitología con las del siglo XXI, representadas en todas y en cada una de las mujeres presentes en la piscina.
 
El autor navarro, hace una comparativa a lo largo del libro entre protagonistas de la mitología y su manifestación en la era actual. Para ello  toma como modelos a las diosas Hera, primera dama del Olimpo, esposa de Zeus, Atenea, la diosa de la sabiduría, y Afrodita, la diosa del Amor, damas invitadas al primer concurso de belleza, donde elegir a la diosa más hermosa. El jurado era un solo hombre, Alejandro, que vivía como un pastor a pesar de ser un príncipe. Aunque cada diosa intentara persuadirle a su manera para ganar el concurso, lo consiguió Afrodita a cambio del amor de una cuarta mujer, Helena de Esparta, la más hermosa de la tierra.

A pesar de que cada diosa en si misma podría representar una parte de la esencia del alma femenina, siendo Afrodita, la belleza física y la seduccíón sexual, Atenea la indepencia y la virginidad y Hera la fidelidad y la maternidad, es una cuarta mujer: Helena, la que apunta hacia un modelo de feminidad que muchas mujeres han anhelado alcanzar siempre a través de la historia. En este caso, Helena representaría a la mujer fuera de los estereotipos que no se somete a cumplir con las expectativas que otros tienen sobre su vida sino que se atreve a construirla por ella misma.

En este contexto “la Helena de nuestros días”, aquella que reconoce que tanto los hombres como las mujeres tienen el derecho de ser dueños de su destino individual, quiebra todos los esquemas, tanto naturales, como sociales, como culturales. Esta nueva Helena no tiene referentes y por tanto no puede seguirlos, tan solo la voz de su propia alma que desde dentro le invita a creer en si misma y alcanzar sus sueños.
 
Helena no es un símbolo del feminismo, no es una amazona que mata al varón una vez que le ha utilizado para garantizar su descendencia. Helena respeta al varón, pero espera que él también le respete a ella pero como dice el autor Carlos Goñi en Zubieta “Alma Femenina – La Mujer en la Mitología”, “El Hombre teme a Helena, a la mujer que quiere ser ella misma, a la que no se resigna a ser “el sexo débil” y se niega a permanecer más tiempo a la sombra del varón”. Como consecuencia de este temor surge el maltratador, que ve derrumbarse el rol de macho que le enseñaron a representar y utiliza la fuerza, la violencia doméstica, cuando le asalta un sentimiento de inferioridad al que no sabe hacer frente de una manera racional.
 
No obstante, paulatinamente, cada vez son más los varones que se atreven a adentrarse en los entresijos del alma femenina que habita dentro de ellos mismos, ya que en cada persona hay una esencia masculina y otra femenina que armonizar, por lo que estos hombre valientes y respetuosos con ellos mismos y por tanto con las mujeres no pretenden acallar las voces femeninas reivindicativas, llenándolas de falsos honores, sino que la contemplan con respeto y afecto, tal y como se merece.


Hombres maravillosos que acompañan a sus parejas, a sus familias nutriéndolas con su amor, mientras yo hago este viaje a través de la mitología, mientras Cronos se divierte parando el tiempo en una piscina de Madrid, donde las afroditas presentes muestran su cuerpo sin pudor, con orgullo, madurez y libertad, las Ateneas, más recatadas, observan con su mirada inteligente, sin parpadear, a la sombra de un árbol, las Heras, ejemplo de la madurez de “la madre coraje” que consigue conciliar la vida laboral y personal armónicamente, cuidando amorosamente de sus revoltosos hijos y las Helenas que laten en el corazón de todas y cada una de ellas, intentan vivir cada día de una manera más consecuente y sincera con ellas mismas, dejando a un lado el espíritu vengativo que prevaleció en el mundo de los dioses y que no merece la pena imitar en el mundo de los humanos.

MARIA CICUENDEZ LUNA es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias).
Más información:
 http://www.mariacicuendezluna.com/
mariacicuendez.webs.com

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