Mi bebé y yo

Emociones que sólo entiende el alma

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María Cicuendez Luna, periodista y maestra de Reiki, entre otras disciplinas, nos habla de las emociones y sentimientos negativos que hay en el interior de las personas, lo que llama "dolor del alma", y de cómo sentirse mejor, cambiando nuestra visión de las cosas.

Un dolor del alma para el que los médicos no encuentran pastilla que lo calme, en lugar de anularlo, es lidiar con la soledad. Aunque vivamos rodeados de gente, tengamos familia numerosa y muchos planes sociales, no siempre apetecibles, y muchas veces obligados, algo nos clama desde el corazón y, muchas veces, no sabemos identificarlo ni afrontarlo. ¿Qué es? ¿Cómo mirarlo de frente, sin idiotizarlo con pastillas, alcohol, juergas, a veces sin sentido, o un plan de vida poco motivador?
 
El largometraje “El pequeño Buda” explica cómo, según los budistas, el alma evoluciona a lo largo de diferentes vidas en busca de liberarse del apego mundano, para alcanzar la Iluminación. Es como si el alma encarnara una y otra vez eligiendo situaciones, familiares y lugares, para aprender todo aquello que el alma pretende conseguir en cada una de sus vidas. Una vez encarnados, tenemos la opción de elegir lo que el alma ha decidido para esa vida o negarse a seguir ese Camino, lo que implicaría tener que repetirlo con lecciones más severas en siguientes encarnaciones.
Cuando elegimos escuchar las peticiones del alma, la vida fluye mostrándonos un Camino cada vez más visible desde la confianza, la fe y la apertura de mente y corazón. Cuando ponemos resistencias, la Vida nos va probando con situaciones más complicadas cada vez, hasta que escuchamos o nos quedamos sordos del todo. Llegar a este extremo podría implicar llegar hasta la enfermedad física. Todas nuestras negativas a Ser empiezan a manifestarse en el aura humana, en los diferentes cuerpos energéticos, físico, etérico, emocional-mental y espiritual, hasta que llega un momento en que el cuerpo enferma y, muchas veces, aunque nos hagan muchas pruebas y tratamientos, no encontramos mejoría, porque es el alma quien necesita ser escuchada. Es el dolor el que hay que sacar, afrontar y sanar, y es el cariño propio y ajeno el que alivia cargas que uno no sabe cómo asumir, a veces.
 
Vivimos tiempos de cambio. El telediario habla de una crisis imparable, y parece que los medios de comunicación saben subir los niveles de audiencia a costa de desgracias y de peleas de los famosos. ¡Alegrarse porque a la gente le vaya peor que a uno es el alivio de los necios! ¡Comparable con la manera de atontar al pueblo con circos romanos en la época del Imperio de los Césares!
Los Mayas hablan de un inminente cambio a nivel planetario, debido a un cambio energético de la Tierra, algo visible, comprobable y medible ante la amenaza del cambio climático. Esto repercute en la búsqueda de respuestas del ser humano, que busca y encuentra, o no busca ni encuentra, o no le satisface lo que encuentra porque sueña con una especie de magia ilusoria de “virli-virluke”, que transmute en felicidad todo lo que toque, lo que finalmente acaba de aceptarse como espejismo por lo obvio de su ineficacia.
 
Es evidente que asumir el dolor de situaciones y vivencias pasadas y presentes implica pasar por una transformación dura, pero cuenta con la recompensa de la liberación del sufrimiento que implica tener una visión positiva de lo que nos está ocurriendo. El pasado es lo que fue, pero cambiar la visión de lo sucedido puede hacernos sentir mucho mejor al respecto.
Los grandes Maestros de la historia de la humanidad hablan de morir, figuradamente hablando, para volver a nacer. Cuando el Ser nos llama y nosotros respondemos, hay que dejar atrás viejas concepciones de la Vida para lanzarse a ser consecuente con uno mismo y descubrir una a una las etapas de ese viaje interior, narrado en la historia de la filosofía en el libro del noruego Jostein Gaarder “El Mundo de Sofía”.
Escuchar a nuestro Ser es una elección, una aventura personal, algo que nos afecta directamente a cada cual y que no admite competitividad con otros, ya que todo empieza y termina en nosotros mismos. El Ego nos pondrá muchas trampas para creernos más o menos que nadie, pero lo importante es mantener el rumbo del alma y no dejarse engañar por cantos de sirena… La recompensa es la Paz del Espíritu. ¿Te merece la pena intentarlo?

María CicuendezMARIA CICUENDEZ LUNA es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias).
Más información:
www.mariacicuendezluna.wordpress.com

 

 

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