Mi bebé y yo

La necesidad de cariño no tiene edad

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Según María Cicuendez Luna, periodista y maestra de Reiki, merecemos ser amados por el simple hecho de ser humanos, independientemente de la edad que tengamos.

Observando a los niños uno aprende a entender las necesidades emocionales del ser humano. Los niños piden cariño y atención de una manera natural y espontánea, mientras que los adultos, ya domesticados, creemos tener que merecer recibir ese mismo afecto a través de nuestros logros, nuestra belleza física o nuestra entrega a los demás, en busca de la anhelada auto-aceptación.

La necesidad de cariño no tiene edad. El amor es alimento para el alma a lo largo de todas las etapas de la vida: infancia, adolescencia, madurez y senectud. Aunque las exigencias y la vorágine de la rutina diaria nos hagan olvidar los reclamos del corazón.

El condicionamiento social de la cultura judeo-cristiana nos limita encerrándonos en el recordatorio constante del miedo y de la culpa que contradictoriamente vinieron a sustituir a un mensaje de amor, por el que toda criatura era digna de ser querida por el mero hecho de Ser. Agarrotados por pensamientos de tener que hacer lo apropiado, lo que se espera de nosotros, lo que supuestamente está bien, en lugar de lo que sentimos de verdad, muchas veces tendemos a un servilismo complaciente cargado de búsqueda de aprobación de terceros y por lo tanto de nosotros mismos. Nuestro juez interior, ese arquetipo que sólo acepta nuestra creencia de lo correcto, nos machaca muchas veces en ese reclamo de afecto, mal interpretado, al creer que sólo recibiremos amor si nos comportamos de la manera que nosotros aprobamos.

De pequeños aprendemos “la ley del premio y del castigo”, y de adultos seguimos aplicándola a nosotros mismos, muchas veces de una manera mecánica, rutinaria y absolutamente inconsciente. Esta es una invitación a pararnos a reflexionar si con frecuencia nos adaptamos a los demás en busca de merecer ser queridos y por tanto aceptados, con el consiguiente coste emocional y pérdida de “nuestro centro”, algo que habitualmente pasamos por alto “sin pena ni gloria”.

Es un clásico vital contemplar como no cumplir con las expectativas de los padres levanta las ampollas de los hijos hasta que todas las personas involucradas deciden aprender a sanarse emocionalmente juntas. ¡Cuántos cónyuges no renuncian a su verdadera personalidad para mimetizarse con la de su pareja ante el miedo de la soledad y de ser rechazado! Señalar bien los límites de las concesiones respetándose y orientando a nuestro cónyuge a preservar su personalidad y aspecto físico sería una garantía para mantener alta nuestra autoestima.

Esta pauta de concesiones a cambio de cariño se repite en nuestra vida social donde cedemos con mucha frecuencia a participar en actividades que “muchas veces ni nos van, ni nos vienen” por esa creencia enfermiza de “tener que quedar bien con los demás”, cuando quedamos muy mal con nosotros mismos al someternos a terceros previo pago del coste emocional reglamentario.

Inevitablemente, a veces, trasladamos esa necesidad de afecto al campo laboral, debido al alto porcentaje de tiempo que pasamos en el lugar de trabajo, donde solemos salir escaldados en la frenética lucha por “trepar a lo más alto”, donde los que llegan dicen que no hay nada…… y que merece más la pena “volar” a las alturas compartiendo el vuelo sin tener que pisar a nadie.

Tras esta reflexión, invito a recordar que nacimos mereciendo ser amados por el simple hecho de ser humanos. Desde esta creencia, sería interesante experimentar qué pasaría si nos atreviéramos a ser nosotros mismos en nuestras relaciones. Probablemente haríamos una criba muy saludable, descubriendo que las personas que nos quieren incondicionalmente respetarán nuestras decisiones sin forzarnos a adaptarnos a las suyas. Tal y como ocurre en las relaciones entre niños.


Maria Cicuendez Luna. Maestra de ReikiMARIA CICUENDEZ LUNA es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias).
Más información:
mariacicuendez.webs.com
mariacicuendezluna.blogspot.com

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