Mi bebé y yo

¿Por qué me siento triste?

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Es normal que la mamá, después de dar a luz, se sienta alicaída y con ganas de llorar. Veamos, de la mano de una matrona, a qué se debe este estado de ánimo y qué hacer para sentirse mejor. 

La maternity blues, también conocida como tristeza puerperal, se caracteriza por un estado de ánimo más bajo de lo normal, lo que supone, en general, una vivencia desagradable tanto para la mujer como para su círculo más allegado. Cuando nos encontramos ante un caso de tristeza puerperal, la recién estrenada madre no siente bienestar e, incluso, puede autoetiquetarse de inepta e incapaz para ejercer las funciones de madre. Muchas veces, aparecen ganas de llorar sin que haya un motivo concreto. Paradójicamente, cuanto más se intenta reprimir este estado de ánimo, más difícil resulta de controlar, hecho que suele conducir a sentimientos de frustración mucho más profundos, irritabilidad e, incluso, desinterés generalizado.

La "culpa" es de las hormonas
El origen de todo este desbarajuste anímico se debe a los altibajos hormonales que la mujer sufre tras el parto. Los niveles de aquellas hormonas que aumentan durante el embarazo sufren un descenso brusco y, a su vez, aquéllas que vieron disminuidos sus valores irán aumentando progresivamente hasta alcanzar sus niveles normales. Todo esto ocurre con relativa celeridad al finalizar la gestación, ya que el objetivo del organismo tras el parto es recuperar la normalidad de la forma más fisiológica y rápida posible.

Este baile hormonal se produce en los primeros días después del parto, más concretamente, entre el tercer y el quinto día, lo que coincide con el alta hospitalaria y con el hecho de enfrentarse a la vuelta a casa, y no suele prolongarse más allá de dos semanas. Esta conjunción de factores dificulta el proceso de adaptación que toda nueva mamá tiene que llevar a cabo, una adaptación que no sólo se refiere a las esferas más físicas o psíquicas, sino también al ámbito conyugal, familiar, social, etc., y que es necesaria para desarrollar el nuevo rol de madre de manera eficaz.

El malestar anímico unido a un estado físico en pleno proceso de recuperación suelen cargar a la mujer de una sensación de culpa y de baja autoestima. Se trata de sentimientos que hay que dejar pasar, sin centrar demasiado la atención en ellos. Se debe buscar apoyo en las personas más cercanas y dejar fluir las emociones: llorar, hablar de ello si apetece, pedir ayuda si se considera oportuno…Hay que ser conscientes de que se trata de una situación puntual y pasajera, que, generalmente, no tiene ninguna consecuencia negativa más allá de ese desánimo durante los primeros días o las primeras semanas.

¿Cuándo es necesario pedir ayuda? 
Si esta situación se prolonga o el estado anímico va decayendo en vez de mejorar, se debería valorar la necesidad de consultar con un profesional, ya que, entonces, podría tratarse de un cuadro que entraña cierta gravedad y que es la llamada "depresión posparto". En este caso, tu matrona de referencia o tu médico de atención primaria serán los profesionales más adecuados para informarte, valorar la situación y orientarte al respecto. 

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Yolanda Sánchez. Matrona. Hospital Universitario La Paz (Madrid). 

 

 

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Comentarios (1)

Yo creo que la estoy teniéndola tres meses y medio después. Tengo mellizas, carezco de ayuda a diario y paso muchas horas sola con las dos. Son muy lloronas, no puedo con ellas llorando a la vez, eran mi sueño y son lo que más quiero y sin embargo no hago más que llorar y pensar que no tenía que haberlas tenido porque no puedo, me duele todo el cuerpo, no descanso, pues no coinciden de día durmiendo, es más, una ni duerme, no puedo salir del barrio porque moverse en transporte público con el carro doble es casi imposible, no entra, nadie viene a casa a echar una mano , sólo mi padre y cada 15 días un día y medio. No tengo más que ganas de llorar y me siento muy agobiada con las dos llorando todo el día. ¿Será posible que sea depresión postparto tan tarde?