Mi bebé y yo

Tanto "eres", tanto vales...

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Una amiga japonesa me decía sabiamente que muchas personas querían tener una vida que los demás envidiaran… que muchas de las decisiones que tomaban en la vida iban dirigidas a conseguir tener “un estilo de vida perfecto desde el escaparate”, pero ¿A qué precio?...

Sin llegar a la exageración de las protagonistas de la serie de televisión norteamericana, “Mujeres desesperadas”, donde se muestra, con sarcasmo y frivolidad, ejemplos de estilos de vida de diferentes familias adineradas, a veces, normalmente de una manera inconsciente, todos caemos en las trampas de la sociedad de consumo, en la que una determinada marca parece colocarnos en un ranking de superioridad ante los demás.

Sin darnos cuenta, parece que la sociedad nos conduce a competir de una manera insana para conseguir “posicionarnos” por encima de los demás, siendo más ricos, más guapos, más inteligentes, más delgados, más fuertes… ¿Más humanos?...

 Sin que sea nuestra intención, muchas veces nos vemos atrapados en conversaciones en las que alguien nos somete al tercer grado para cuestionar si nuestra vida es lo suficientemente interesante, o no, si ganamos el suficiente dinero o no, si nuestro cuerpo debería ser más delgado o más gordo, si nuestras decisiones vitales son interesantes y prometedoras o van dirigidas al más rotundo fracaso… Y yo me pregunto, estas personas tan invasivas, ¿se pararán alguna vez a reflexionar con sinceridad sobre ellos mismos? Sobre su situación financiera, su salud, su condición física y un largo etcétera…

 Para la gente que sólo quiere “SER” y VIVIR cada día, con MAYÚSCULAS agradeciendo a la vida por todas las oportunidades, esta competición absurda y esta invasión a la intimidad desde el vacío de la vida de los agresores, carece totalmente de sentido y merece la más absoluta de la compasión. Hay que sentirse muy desconectado de uno mismo para vivir de una manera tan superficial y trivial en la que uno se somete voluntariamente al juicio ajeno, según su posición social y económica, entrando a formar parte de esa cadena enfermiza de “inquisidores” de la vida privada de los demás.

 La ley del “tanto tienes tanto vales”… no afecta a las personas sensatas que aspiran nada más y nada menos que a tener una vida que merezca la pena en lugar de una vida que sea envidiada. ¡Hay muchas opciones de vida! ¡Es posible salirse de la cadena de montaje para pararse a decidir en cada momento cómo queremos vivir!

Probablemente una de las tareas más duras y reconfortantes sea la de tomarse el tiempo para reflexionar sobre las diferencias entre “la vida que otros han elegido para nosotros”, personas de nuestro entorno más cercano, como nuestras familias, parejas y jefes, la vida que nosotros hemos proyectado que deberíamos tener, y la vida que realmente y desde el fondo del corazón, queremos vivir.

Conlleva mucha honestidad y determinación, pararse delante de un folio en blanco y empezar a diseñar nuestro plan de vida a nuestra manera. Encontraremos todas las excusas e inconvenientes, reales e imaginarios para conseguir hacerlo realidad, pero cada persona tiene la opción de elegir o no escuchar hacia dónde querría realmente que fuera su vida y qué acciones debería realizar para intentar reconducirla por ese camino elegido.

Siempre desde el respeto y sin enjuiciar a nadie, al pararse en algún lugar público a mirar a las personas e imaginar sus vidas, uno puede llegar a observar en sus ojos el grado de conexión que tienen consigo mismos. El hombre fue creado para ser feliz, para conseguir la máxima manifestación de sus capacidades a través del regalo de la inteligencia, de la conciencia. Por ello, cada persona es responsable, aunque muchas veces inconsciente ,de recoger el fruto de los dones recibidos. Cada criatura es especial en si misma y en lugar de ser juzgados o criticados por nuestra manera de vivir, sería hermoso si cada persona aprendiera a respetar su propia vida, y por tanto la de los demás, entendiendo que es sagrada y que ha nacido para aprovecharla y disfrutarla sin limitaciones.

 

Maria cicuendez

MARIA CICUENDEZ LUNA es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias).
Más información:
mariacicuendez.webs.com
mariacicuendezluna.blogspot.com




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