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Mi bebé y yo

Pareja después del bebé: ¿tenéis tiempo para vosotros?

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Cuando llega un bebé a casa, el tiempo y la atención a la pareja disminuye. Ponte a prueba y descubre cómo os estáis adaptando a la nueva situación familiar.





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Un ritmo frenético
La llegada de un hijo no tiene por qué significar una ruptura en la familia, sino una modificación de la continuidad de la vida y de las actividades anteriores. Es importante que los papás se esfuercen por mantener, dentro de lo posible, las costumbres, las relaciones sociales y las amistades que tenían antes del parto. No deben olvidar que, además de ser papás, son dos individuos, con sus propias necesidades, que juntos forman una pareja, que también tiene sus necesidades.
En los seis primeros meses del bebé, el tiempo libre es muy escaso, por lo que es importante aprovecharlo al máximo. Aprovechad el sueño del pequeño para charlar y relajaros un poco. Con unos minutos al día, es suficiente. Un simple gesto puede servir para no perder las costumbres de la vida de pareja.
Sin embargo, a veces, la falta de tiempo sólo constituye una excusa para cubrir una necesidad de otra naturaleza: dificultades de comprensión, la disminución de la actividad sexual con el embarazo y el posparto, las tensiones y el malhumor fruto del cansancio y de los cambios en la organización familiar pueden hacer mella en la pareja. Resultará necesario descubrir dónde está el problema y encontrar la solución adecuada para cada caso.

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En observación
Para evaluar la situación, es conveniente que la pareja se realice unas preguntas clave. El objetivo es descubrir si, absorbidos por sus nuevas responsabilidades, han descuidado la importancia vital de la pareja, del “nosotros dos”.

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Gestos de cariño
No hace falta tener toda una noche libre para que la pareja se demuestre cariño y atención. Basta un abrazo y un beso por la mañana, una sonrisa y una caricia al vuelo, un piropo inesperado, en definitiva, un pequeño gesto que tenga un significado especial para ti y para tu pareja.
Son atenciones que no cuestan nada en términos de tiempo, pero que sirven para alimentar la relación.En los primeros meses del bebé, lo importante es dirigir el pensamiento a la pareja, mantener viva la conciencia de que la pareja existe y que sus necesidades no se han borrado, sino que sólo se han dejado a un lado temporalmente. Con el paso de los meses, las necesidades del niño se harán menos fatigantes y la familia encontrará un nuevo equilibro en la gestión de la rutina diaria. Además, los papás podrán recuperar, al menos en parte, sus propios tiempos y espacios.
En espera de que esto suceda, es preciso esforzarse por conservar los pequeños rituales diarios que forman parte de la vida de todas las parejas, y que indican continuidad: tomar un café juntos, comentar una noticia del periódico... Se trata de gestos que parecen banales y prescindibles, pero que, en realidad, son muy buenos para el bienestar de la relación.

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¿Hacéis el amor?
Algunas parejas se ven obligadas a renunciar a las relaciones sexuales durante el embarazo a causa de algunas complicaciones. Otras lo hacen por decisión propia. Además, tras el nacimiento del bebé, la mamá necesita un poco de tiempo para recuperarse del parto. Normalmente, se espera hasta el término de la cuarentena. Sin embargo, una vez transcurrido este período, la intimidad debería recuperarse. El cansancio, la falta de tiempo y el miedo a despertar al niño que duerme en la cuna junto a la cama de matrimonio o en la habitación de al lado son los motivos más comunes. Sin embargo, la mayoría de las veces se trata de excusas que sirven para ocultar otras dificultades: reparo a la hora de volver a tener relaciones después de tanto tiempo, el miedo de la mujer a no estar en forma, las posibles molestias derivadas de la cicatriz de la episiotomía o de la cesárea, o bien la falta de lubricación, e incluso el miedo del hombre a que ella no esté preparada físicamente.

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Sexo
La reanudación de la vida sexual ayuda a recuperar la dimensión de pareja de la relación, así como a reconocerse como pareja y no sólo como padres esforzados en el cuidado del bebé. De lo contrario, existe el riesgo de cargar en el hijo el significado completo de la relación e instaurar una relación mediada, y no directa.
Entre vosotros, ¿existe complicidad y ganas de compartir emociones? Antes de la llegada del bebé, ¿tu pareja y tú teníais gustos en común, teníais los mismos amigos y demostrabais interés hacia las ocupaciones y el trabajo del otro?
Ahora, vuestros papeles se han vuelto más rígidos: uno de los dos (normalmente, la mamá), se ocupa del bebé a tiempo completo, mientras que el otro continúa trabajando fuera de casa, encontrándose con sus amigos y conocidos. ¿Cómo vivís este cambio? ¿Seguís sintiendo interés por vuestros respectivos papeles, compartís vuestras emociones, frustraciones y deseos? En definitiva, ¿os apoyáis u os sentís aislados, cada uno en su rincón?

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Papá
En los primeros meses, la relación del bebé con la mamá es exclusiva y distinta a la que tiene con cualquier otra persona, incluido el papá. La mamá es la figura de referencia del pequeño. El proceso de apego a la madre es importante para el desarrollo y el bienestar del niño, y es bueno respetarlo y adaptarse a él, siempre y cuando esta necesidad no cree una fisura profunda entre los dos progenitores, y que no se instaure una relación cerrada entre la mamá y el pequeño, de tal manera que el papá se sienta excluido y alimente sentimientos de celos o de alejamiento del núcleo familiar.
Involucrar al papá en los cuidados diarios del niño desde sus primeros días de vida, hacerle partícipe, ayuda a la pareja a compartir emociones y esfuerzos, a comprenderse mejor recíprocamente y a apreciar el esfuerzo y el papel del otro. Asimismo, previene estados de ánimo negativos y recriminaciones que puede desembocar en la incomprensión y el aislamiento.

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Abuelos
Cuando los papás se siente preparados y el niño es un poco mayorcito, llega el momento de confiarlo a los abuelos o a un canguro, con el fin de reapropiarse de un poco de tiempo en exclusiva. La elección de la persona a la que se va a confiar el bebé debe realizarse con detenimiento. La persona elegida debe contar con la aprobación total de la mamá y del papá y, si es posible, tener una relación de familiaridad con el pequeño. A pesar de la cautela y las recomendaciones del último minuto, a menudo, las primeras salidas en pareja se ven condicionadas por la ansiedad. Es comprensible que los papás se sientan un poco culpables por haber dejado al bebé con otra persona, pero se trata de un sentimiento injustificado que debe ignorarse. Si la mamá y el papá se esfuerzan, durante los primeros meses, para garantizar la atención a las necesidades del pequeño, para favorecer su apego y transmitirle seguridad, ahora, pueden disfrutar de los resultados de su “inversión” y confiarle durante unas horas a otra persona, sin temer por su bienestar. Tienen derecho a concederse una pausa de libertad, por lo que es aconsejable apreciar estos momentos plenamente, para recuperar espacios y tiempos en exclusiva, tanto de forma individual como en pareja.

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Comentarios (2)

Invitado - invitado
Es cierto q se ptioriza la nueva situacion y el resto no menos rimportante queda en segundo plano
Invitado - invitado
uff a mi mi bebe ha cambiado mi pareja radicalmente no es todo el bebe si no que han cambiado muchas cosas...aparte que no siento lo mismo que antes...