Mi bebé y yo

5 formas de favorecer la vuelta a la rutina con la alimentación

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La vuelta a las aulas establece de nuevo las rutinas y es un momento ideal para afianzar unos hábitos alimentarios adecuados en los niños. Te proponemos cinco consejos para fomentarlos.

Los niños ya han empezado la guardería o han vuelto al cole. Durante las vacaciones, se producen muchos cambios en la rutina diaria y en los hábitos de vida. Hay modificaciones en los horarios de las comidas, aumentan las comidas fuera de casa y se producen cambios en el patrón dietético. Por eso, el inicio del curso es un buen momento para retomar hábitos saludables y volver al patrón de la dieta mediterránea. En este sentido, una adecuada planificación de la alimentación de los niños les puede ayudar a una mejor adaptación a la rutina escolar. Eurest, empresa que sirve menús en cientos de comedores escolares de España, propone estos cinco consejos.

1. Comenzar el día con un buen desayuno. Un desayuno inadecuado o insuficiente disminuye el rendimiento físico e intelectual de los escolares y su capacidad de concentración. El desayuno suele ser una de las comidas que más sufre el cambio de horarios ya que, con la vuelta al cole, vuelven los inevitables “madrugones”. Si lo que falta es tiempo y apetito para hacer un desayuno completo (lácteos, cereales y frutas) nada más levantarse, utilizar el almuerzo de media mañana para completarlo puede ser la solución.

2. Conocer el horario del recreo y planificar correctamente el almuerzo de media mañana es de gran utilidad. Es importante que los escolares realicen un pequeño almuerzo durante la mañana para mantener sus niveles de glucosa estables. Sin embargo, si este almuerzo es demasiado abundante o muy cercano a la hora de la comida, puede saciarlos en exceso y hacer que los niños lleguen sin apetito a la comida del mediodía. Para evitar esto, si el recreo está muy cercano a la hora de la comida, una pieza de fruta, un zumo, unas galletas o un pequeño bocadillo pueden ser suficientes.

3. Elegir la merienda en función de las actividades extraescolares de cada día. Las necesidades energéticas de los escolares varían en función de su nivel de actividad. Los días de actividades deportivas deberemos ofrecerles una merienda más consistente, como un bocadillo de embutido magro o queso y un zumo o lácteo. Los días sin actividad física, bastará con una pieza de fruta o un zumo. Una merienda bien planificada puede evitar conflictos por falta de apetito durante la cena.

4. Cenas tempranas, ligeras, cocinadas de forma sencilla y a base de alimentos de fácil digestión (evitando las comidas grasas o especiadas) favorecerán una mejor conciliación del sueño y un buen descanso, que les ayudará a soportar mejor los inevitables “madrugones”.

5. Una dieta variada, rica en vegetales y frutas, pescados (entre ellos los azules) y legumbres, con un consumo moderado de carnes grasas y azúcares simples, junto con una adecuada hidratación, son las claves.  La etapa escolar es la época ideal para la adquisición y afianzamiento de hábitos alimentarios adecuados

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