Mi bebé y yo

Cocinar juntos: ¡cuántos beneficios!

( 14 votos) load

Que los padres y los niños cocinen juntos constituye una buena práctica para estimular los sentidos y adquirir una auténtica educación alimentaria. Pero ¿cómo descubrir juntos la "magia" de la cocina?

En general, para los niños la cocina es el lugar donde se "consumen" los alimentos. Pero, en realidad, es algo bien diferente: la cocina es el lugar en el que se transmite a los niños el entusiasmo por una de las más antiguas y fundamentales actividades humanas, la preparación de los alimentos. Descubrir juntos la "magia" de la cocina, crear nuevos sabores y nuevos equilibrios, modificar la forma, la consistencia y el aspecto de los alimentos, constituyen ocasiones para la práctica de una auténtica educación alimentaria. Por lo tanto, involucrar y ayudar a los niños en su recorrido hacia el descubrimiento de los alimentos y, como consecuencia, hacia la conquista de la propia autonomía, es un importante paso para su crecimiento personal.

La cocina: un auténtico laboratorio

La cocina es un laboratorio donde el aprendizaje se realiza a través del ejercicio de lenguajes diferentes y de distintas habilidades. Medir, pesar, calcular, planificar, observar, seguir procedimientos, amasar, probar, utilizar la lógica y los sentidos, y ser capaces de proyectar y de practicar son todos aspectos que entran en juego cuando nos encontramos frente a los hornos de la cocina. Por otro lado, hoy en día, la cocina suele ser muy a menudo un lugar reservado a los adultos, del cual se suele alejar a los niños. Es comprensible: los padres tienen poco tiempo para cocinar y, aún menos, para involucrar a los niños en esta actividad. Sin embargo, en la historia del hombre, la preparación de los alimentos siempre ha sido una ocasión muy importante de contacto entre generaciones, fundamental para la transmisión del saber y para la construcción de una parte muy importante de nuestra cultura, no sólo alimentaria. Aunque sólo sea desde el punto de vista de la educación alimentaria, coger confianza con las pequeñas tareas de la cocina, o incluso sólo jugar a imitar a la mamá y al papá cuando amasan los ingredientes, ayuda a los niños a mejorar su relación con la comida.

El gusto por la cocina

Demasiado acostumbrados a la dinámica del virtual televisivo, los niños no están muy acostumbrados a utilizar sus sentidos para relacionarse con la realidad y formar su propio gusto y preferencias. Por desgracia, los actuales modelos de consumo tampoco estimulan un uso consciente de los sentidos, sino que tienden a excluirlos de la relación con los alimentos. Comer mirando la televisión, por ejemplo, distrae la atención de lo que hay en el plato, impidiendo saborearlo y apreciar su sabor. Del mismo modo, los gustos fuertes y homologados de muchos alimentos industriales son un obstáculo para la experimentación de los diferentes sabores y para la adquisición de unos hábitos alimentarios correctos. En este sentido, cocinar también se revela como una actividad muy valiosa: manipular los ingredientes significa prestar atención a su aroma, a su sabor, a su consistencia, y ayuda a los niños a mejorar su capacidad sensorial y a vivir la alimentación infantil de un modo más rico y agradable.

 

 

INFORMACIÓN PATROCINADA

Te puede interesar

Cocinar juntos padres e hijos: ¡cuántos beneficios! Y tú ¿Qué opinas?

Tienes que estar registrada para escribir un comentario o votar. Puedes registrarte aquí o si ya tienes una cuenta, puedes acceder a ella.
ACCEDE A TU CUENTA
Recuérdame
Entrar
REGÍSTRATE GRATIS
ÚNETE A LA COMUNIDAD DE MI BEBÉ Y YO
REGÍSTRATE GRATIS
¿Por qué registrarme?

Comentarios (0)