Mi bebé y yo

¿Qué límites a los dos años?

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Imaginad esta situación con la que muchos padres nos podemos sentir identificados. Ricardo, de dos años y medio, siempre se muestra caprichoso y, cada día que pasa, es más difícil tratar con él.

No obedece, siempre quiere hacer lo que él quiere y, si se le contraria, empieza a gritar y a llorar hasta que se le contenta. Incluso la hora de la comida es crítica con él porque sólo quiere comer aquello que le gusta: macarrones con tomate y ¡nada de ofrecerle otra cosa! Los padres se preguntan hasta qué punto tienen que seguir dándole la razón y, sobre todo, cómo encauzar esta situación.

Se lo hemos preguntado a los expertos y esto es lo que nos han contestado. Los niños deben ser guiados de forma necesaria y con afectuosa decisión, sobre todo, a partir de los dos años, cuando empiezan a mostrarse caprichosos y se pone de manifiesto el primer sano, pero, sin lugar a dudas fastidioso, intento de afirmar su propia voluntad y autonomía. En este momento, se necesita una buena dosis de paciencia, sentido común, sensibilidad y mucha atención, porque se debe encontrar el punto justo de equilibrio entre dos necesidades que tienen una importancia idéntica: ponerle ciertos límites razonables y, al mismo tiempo, no someterle hasta el punto de inducirle a que renuncie a la afirmación de sí mismo.

Por lo tanto, los “no” deben ser pocos pero justos y los padres deben mostrarse inamovibles en su opinión sólo cuando el caso lo requiere: por ejemplo, cuando se trata de irse a dormir, de ponerse los zapatos o de mantenerse lejos de un peligro. En circunstancias de este tipo, mostrarse seguros de lo que se quiere conseguir es la mejor estrategia frente al niño caprichoso. Si el pequeño sigue rebelándose, por ejemplo, se le tiene que decir: “Entiendo que en este momento no te apetezca hacerlo, pero se tiene que hacer…”.

En relación a la comida, los padres pueden mostrarse más conciliadores, porque forzar a un niño a comer siempre es contraproducente. En general, los caprichos no deben reprimirse con actitudes agresivas, que dan el peor de los ejemplos, sino utilizando un tono y una actitud conciliadora. También está prohibida cualquier forma de burla: el niño siempre debe ser respetado, si lo que de verdad se quiere es que aprenda a respetar las reglas y a las personas, en primer lugar, a sus padres.

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Comentarios (2)

Rosario, igual el helado le calma las encias porque está frío.

Mi hija tiene 26 meses y come muy bien, pero h pasado fases de todo: de repente no quería su comida favorita, o de no querer nada de fruta, o sólo comer potitos cuando siempre ha comido todo entero... He leído el libro de Carlos González "mi hijo no me come" y ahí te explica muy bien todo esto. De todas formas, tampoco t preocupes mucho, sigue con la lactancia, q es el mejor y más completo alimento. Nosotras también seguimos. Además, cuanto más pasa en tiempo, la leche se vuelve más grasa, como si pasara se leche a mantequilla.

No te preocupes, lo de dejar de comer "x " o comer menos, o... Son fases. Los dientes les dan muuuucha guerra, y a nosotras también.

Mucho ánimo!!
Mi pequeña tiene 18 meses y de la noche a la mañana dejó de comer variado, ahora solo quiere comer helado de limón, es obvio que se lo ofrecemos cuando come su comida y alguna vez cuando no comió nada más que pecho en todo el día. Tiene sólo 5 dientes y con la dentición lo esta pasando fatal. De repente se ha vuelto muy caprichosa y grita y pega sino se sale con la suya. Estoy agotada. A que se deben estos cambios y que puedo hacer?