Mi bebé y yo

El sueño de Eneko

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Sonia es la mamá de Eneko, un niño de tres años con necesidades especiales. Le escribe cartas a través de su blog Diario de un sueño, con el deseo y la esperanza de que, algún día, Eneko pueda leerlas. Conoce la historia de este pequeño luchador.

Nuestra historia es la historia de muchas familias, más de las que imaginamos; historias especiales que tienen a niños únicos como protagonistas. En nuestro caso, esa personita tan especial es nuestro hijo pequeño, Eneko. Pero comencemos por el principio.

Eneko nació prematuro, a las 30 semanas de gestación y, debido a eso, o a alguna otra circunstancia que ni los médicos conocen, tiene un retraso psicomotor, que hace que su evolución sea distinta a la de los niños de su edad. Tiene tres años y no camina, no habla y padece de pie equino, por lo que necesita de toda nuestra ayuda, pero es un niño inmensamente feliz, que desprende amor y ternura con su sonrisa.

Aceptar que tu hijo tiene una discapacidad no es fácil, y es que, cuando nació Eneko, enseguida mi instinto me decía que algo no iba bien. Me pasé los primeros seis meses calculando su edad corregida, pero pronto empezaron las pruebas, las terapias, y me fui dando cuenta de que Eneko no sería como sus hermanos. Tan difícil fue asimilarlo como hacérselo entender a los demás; la familia y los amigos no querían ver la realidad, y se empeñaban en decirme que estaba obsesionada. Yo lo acepté, y creo que mi hijo es así porque tenía que nacer así. No vale de nada, ni le ayuda, que busquemos respuestas a por qué ha sucedido o por qué nos ha pasado a nosotros. Tengo el firme convencimiento de que Eneko nos eligió a nosotros, todavía no sé con qué fin, pero estoy segura de que tiene algo que hacer y decir. Eneko es un regalo que me ha dado la vida porque, desde que ha nacido, soy mejor persona. Sin embargo, no voy a negar que han sido unos años muy duros, trabajando día a día con él, intentando que sea feliz sobre todas las cosas. ¿Que si me gustaría que todo fuese distinto? Claro. Me encantaría verlo correr, gritar mi nombre, saltar... Pero no estoy triste. Eneko es como es, y eso le hace único y especial. Y no es especial por lo que no hace, sino por todo lo que es capaz de conseguir sin necesidad de hacer esas cosas; por arrancarnos tantas y tantas sonrisas todos los días; por enseñarnos a disfrutar de cosas pequeñas; y por hacernos felices con los abrazos más tiernos del mundo. Tenemos por delante muchas cosas que hacer, mucha lucha y sacrificio, porque un niño especial hace a una familia especial. Te cambia las prioridades, y tu mundo gira en torno a él, en hacer que sea feliz y en mejorar día a día su calidad de vida y su autonomía. Acepto que mi hijo es especial, pero no renuncio a conseguir grandes cosas junto a él.

Un día, sentí la necesidad de escribir para él un diario en el que quedasen reflejados todos mis sentimientos, miedos y emociones, con la intención de que, algún día, Eneko pudiera llegar a leer estas cartas escritas desde lo más profundo de mi corazón, llenas de risas y de alguna que otra lágrima. Es así como nació el blog Diario de un sueño, un diario dirigido a mi pequeño Eneko, y que se ha convertido en una emocionante aventura. Y es que plasmar sentimientos en palabras, en letras, no es sencillo, sobre todo cuando van dirigidas a un hijo. Después, y gracias al perfil en Facebook, hemos tenido la oportunidad de conocer a muchas personas de todo el mundo, a padres con niños especiales que, como nosotros, un día, despertaron y descubrieron que ya no eran una familia como las demás. Se ha convertido en una responsabilidad muy grande, y es que, en cierta forma, ya no eres sólo una madre o un padre, te conviertes en fisioterapeuta, médico, enfermero y psicólogo. El propósito del blog no es otro que intentar compartir una situación difícil y, en ocasiones, dolorosa, pero que también aporta felicidad y paz. Nadie es responsable de las trampas que nos pone el destino, pero sí somos responsables de la manera que tenemos de gestionarlo. Yo decidí hace tiempo que mi responsabilidad era ser feliz, aunque fuese a ratitos. Se puede sonreír en medio de una guerra. Se pueden plantar jardines en los desiertos. Se puede, y se debe, ser feliz a pesar de las adversidades. Porque la felicidad, que nos visita en pequeñas dosis durante la vida, hace más fácil la vida de nuestros hijos, que no se merecen unos padres tristes.

Mi pequeño Eneko es un guerrero, mi tesoro más preciado y, dando a conocer su día a día, quizás, ayudemos a otros niños y a sus familias a disfrutar y a normalizar la discapacidad. Queremos trasmitir esperanza y alegría, y nos gustaría que aquellos que nos lean, cuando vean a un niño con necesidades especiales, vean más allá de sus limitaciones, le miren a los ojos y no se compadezcan de él. Todos los niños, sin excepción, se merecen ser felices. Ayudémosles a ser felices.

Cartas-EnekoSonia es la mamá de Eneko y autora del blog
Diario de un sueño. Cartas a Eneko. 
Desde que nació, la familia de Eneko lucha
día a día para asegurarle un mundo mejor.
¿Les acompañas en este sueño?



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