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La televisión puede favorecer el crecimiento y la educación, informar e incluso formar, a través de programas de calidad, es decir, de las transmisiones concebidas especialmente para los más pequeños, que ofrecen dibujos animados, animaciones de muñecos y secciones llenas de actividades para realizar en casa, con el fin de estimular el aprendizaje de nuevos conocimientos y el desarrollo de las capacidades del niño. Para los niños en edad escolar, en cambio, existen formatos televisivos innovadores, como las noticias para chicos, los documentales juveniles (que, a menudo, son animados), con temas de historia, geografía o ciencias naturales, o bien los programas de entretenimiento de sobremesa, concebidos para estimular el desarrollo de las capacidades cognitivas, lógicas y lingüísticas. ¿Cómo debe ser un programa televisivo adecuado para los niños? • De buena calidad y de agradable entretenimiento. • Debe satisfacer las principales necesidades de los pequeños (capacidad de realizar experiencias reales y propias, aumentar la autonomía, etc.), así como proponer valores humanos y cívicos positivos y el respeto hacia la dignidad de las personas. • Debe potenciar la capacidad crítica de los niños. • Ha de favorecer su participación, ofreciéndole un espacio para expresar sus problemas y sus puntos de vista.
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