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Seguramente, hay fases del crecimiento en las que es más fácil para el niño abrirse a nuevos afectos y aceptar la renuncia a la exclusiva dedicación de mamá y papá.
• Antes de los dos años. El primogénito es demasiado pequeño para entender con claridad qué significa la llegada de un bebé a la familia, así como para calcular cuántas ventajas y desventajas derivan de ello. Los celos, por tanto, no encuentran un terreno fértil. Si los padres quieren, es un buen momento para tener un segundo hijo.
• Entre los dos y los cuatro años. El niño atraviesa una fase de egocentrismo a la que acompaña una actitud de desafío hacia los padres. En este período tan delicado de su desarrollo, es necesario mostrarse muy paciente y tolerante, en espera de que los celos, inevitables, desaparezcan por sí solos.
• Hacia los cinco-seis años. El niño ya tiene intereses y actividades extrafamiliares que le hacen sentirse más autónomo y maduro. Los celos no están ausentes, pero ceden más terreno a las ganas de compartir con mamá los meses de espera y, después, el placer de convertirse en el "canguro" del pequeño. Los celos del niño. Cómo evitarlos Los celos: cuándo darle la noticia Los celos: cómo explicar al niño que llega un hermanito Las claves para evitar los celos
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