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Según la mitología griega, Electra era hija de Agamenón, quien fue asesinado por el amante de su mujer. Años después de la pérdida de su padre, Electra convenció a su hermano para que vengara su muerte y asesinara al asesino de Agamenón y a su cómplice, su madre.
A principios del siglo XX, el psicólogo Jung utilizó el nombre de Electra para denominar lo que sería la versión femenina del complejo de Edipo. Pero, ¿por qué aparece este complejo en las niñas? Hacia los cuatro años, las niñas empiezan a descubrir que ellas no son igual a los niños. Es decir, empiezan a descubrir la diferencia entre sexos y, en muchas ocasiones, su papá es el único ejemplo conocido del sexo opuesto. "El papá es mío", seguro que en más de una ocasión le has escuchado esta frase. La niña empieza a sentir predilección por el padre, unida a un sentimiento de rivalidad frente a la madre.
Para gestionar el complejo de Electra como se debe, hay que dejar claro a la pequeña que su papá es su papá, pero es la pareja de su mamá. Hacia los siete años, la niña empezará a aceptar esto y empezará a identificarse más con su mamá. Se iniciará así, la época en la que la niña empezará a imitar a su mamá, porque será ella la que se convertirá en el modelo a imitar.


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