La nefritis en el niño: ¿qué es? ¿cómo curarla?

PUB - Banner skin_top OAS_AD 'Top3'

login

¡Entra en la comunidad!

PUB - Banner skin_left OAS_AD 'Frame1'

PUB - Banner skin_right OAS_AD 'Frame2'

PUB - Banner OAS AD 'Top' Debajo de logo

Google search

La nefritis en el niño: cómo curarla

1 1 1 1 1 4(39 Votos)
La nefritis en el niño: cómo curarla


La nefritis es una inflamación aguda o crónica que afecta a los riñones del niño. Veamos cuáles son las causas, los síntomas y cómo tratarla.

La nefritis es una inflamación aguda o crónica que afecta a los riñones del niño: en el segundo caso, no es fácil reconocerla y requiere la intervención del médico para ser curada. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se resuelve fácilmente. Los niños pequeños suelen sufrir nefritis a menudo: normalmente, se trata de glomerulonefritis, una inflamación de los glomérulos, constituidos por una red de vasos capilares, cuya función es eliminar las sustancias de rechazo de los riñones. En muchos casos, la enfermedad aparece después de sufrir una escarlatina, una amigdalitis o un resfriado. La "culpa" es de la bacteria responsable de estas enfermedades, que, cuando se produce la curación, se deposita en los riñones. Algunos síntomas son muy comunes a todos los tipos de nefritis. Sin embargo, para facilitar la identificación, es útil describir separadamente los síntomas.

1. Pielonefritis aguda: al principio, se manifiesta con una fiebre, que llega a alcanzar los 40 grados y que, según los casos, evoluciona de manera diferente. A veces, permanece alta durante varios días o bien sube y baja durante el mismo día. Además de fiebre, el niño puede tener dolor de cabeza, dolor en las articulaciones y problemas digestivos. También es típico el dolor en la zona de las lumbares.

2. Pielonefritis crónica: presenta síntomas muy confusos, que hacen difícil su identificación. El niño acusa malestar general, está débil, se cansa fácilmente y puede tener trastornos intestinales. La fiebre, aunque esté presente, es leve. En este caso, incluso los análisis de laboratorio resultan a menudo díficiles de interpretar.

3. Glomerulonefritis aguda: suele estar precedida de dolor de garganta, amigdalitis, otitis u otras infecciones que afectan a las vías respiratorias. El niño está cansado, la orina es escasa y tiene un color rojizo, debido a la presencia de restos de sangre, los párpados, los tobillos y, en algunos casos, todo el cuerpo, están hinchados, sobre todo por la mañana, a causa de la acumulación de líquidos debido a la pérdida de proteínas. En casos muy raros, al niño le duelen los riñones. A menudo, no hay fiebre, pero, a veces, ésta puede llegar a alcanzar los 40 grados produciendo escalofríos, dolor de cabeza, pulso acelerado y dificultad en la respiración.

4. Glomerulonefritis crónica: como en el caso de la pielonefritis, los síntomas no son evidentes y pueden pasar inadvertidos durante algún tiempo.

Entre las causas más frecuentes de nefritis se encuentra la predisposición hereditaria (debido a un defecto congénito, el tubito que conduce la orina de los riñones a la vejiga se inflama y, como consecuencia, la orina refluye hacia los riñones y provoca repetidas inflamaciones), una cistitis (es decir, la inflamación de la vejiga causada por bacterias de diverso género) y una infección por estreptococo.

El tratamiento de las nefritis no es fácil. En general, el niño debe evitar consumir carnes grasas, embutidos, mariscos, quesos fermentados y picantes, fritos, cacao, especias fuertes, té, café y sal. También se pueden desaconsejar los huevos en algunos casos de nefritis. Sin embargo, están indicados la patata, la fruta fresca, los cereales y las legumbres. Durante los primeros días del ataque, se aconseja, además, que el niño guarde reposo y evitar que haga esfuerzos, que podrían tener repercusiones negativas en la circulación sanguínea. El tratamiento también puede prever el uso de antitérmicos o antibióticos, según los casos. En los casos más graves, se puede llegar incluso a hospitalizar al niño.


Cuándo dirigirse al pediatra

Hay que dirigirse al pediatra en los siguientes casos:

- El niño tienen los ojos y los tobillos hinchados y el pipí es de color oscuro.

- Sospechais que el niño sufre una nefritis.

- Suele estar muy cansado, débil y sufrir febrícula de forma recurrente.

- Después de curarse, el niño sigue débil, con febrículas recurrentes y con los párpados y los tobillos hinchados.

0
0
G+
0
12 Comentarios Comentar

¿Necesitas ayuda? Pregunta a otras mamás como tú en el Salvamamás

Y tú ¿Qué opinas?
Comentarios (12)
Cargar Comentarios Previos
ACTIVIDAD RECIENTE

login movil

¡Entra en la comunidad!

PUB - Banner OAS AD 'Bottom2' Articulo Patrocinado

PUB - Banner OAS AD 'Bottom1' Articulo Patrocinado