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Rasguños en los niños

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Los rasguños en los niños son debidos, en general, a los perros o gatos, y más raramente a otros animales domésticos o de granja.

Los rasguños y los mordiscos en los niños, y también los arañazos, pero también los mordiscos, son debidos, en general, a los perros y gatos, y más raramente a otros animales domésticos o de corral (conejos, gallinas, hámster, conejillos de indias, etc.). En cualquier caso, sea cual sea el animal "culpable", la herida del niño pueda degenerar en una infección a causa de las numerosas bacterias presentes en los dientes y en las uñas de los animales.

Mientras que los rasguños de los animales tienden a curarse espontáneamente sin complicaciones, las heridas más profundas necesitan un tiempo para cicatrizar y se pueden infectar fácilmente. Cuando la herida está infectada, aparece un enrojecimiento e hinchazón alrededor de la misma, y a menudo ésta desprende un mal olor y segrega un líquido amarillento (pus).

A veces, después del rasguño o mordisco de un gato, puede surgir una infección, llamada enfermedad del arañazo del gato, causada por una bacteria, la Bartonella henselae. Se manifiesta con fiebre, irritación e hinchazón local y de los ganglios. La fiebre en el niño aparece pasados unos días del momento del arañazo (de tres días a algunas semanas) y puede prolongarse durante un par de meses, acompañada de cansancio y una persistente sensación de malestar. Los ganglios linfáticos próximos al rasguño se engrosan y en la zona puede formarse una pústula. La infección se cura fácilmente con la administración de antibióticos adecuados. Si el animal tiene la rabia, la enfermedad puede manifestarse incluso de uno a dos meses después del mordisco. Los síntomas son un exceso de saliva, fiebres, convulsiones y rigidez en el cuello. Al niño también le cuesta mucho tragar.

Cuando un animal araña o muerde al niño, es necesario limpiar rápidamente la herida, lavándola con agua y abundante jabón, y dejándola bajo el chorro de agua durante diez minutos, dejándole que sangre, de modo que los gérmenes nocivos se alejen del flujo de sangre. Después, hay que desinfectar la herida con una gasa empapada en una sustancia desinfectante.

Si el niño ha sido mordido por un perro, por un gato o por un animal vagabundo, hay que llevarlo al hospital para que le ponga la vacuna contra la rabia. El efecto de la vacuna dura diez años, por lo que si el niño ya ha sido vacunado anteriormente, no es necesario repetirla.

Cuándo hay que dirigirse al pediatra

Hay que llamar al pediatra si:

- La herida es profunda (penetrante o con laceración).

- El animal parece enfermo, es vagabundo o bien ha agredido al niño sin motivo.

- Se sabe que el animal no ha sido vacunado contra la rabia.

- Tenéis cualquier duda.

- La herida parece estar infectada.

- El dolor y el enrojecimiento aumentan después del segundo día.

- Aparece fiebre debida al arañazo del gato.

 

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