Mi bebé y yo

Mamá, ya no quiero ir a Kárate

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¿Se quería apuntar a Kárate y ya se ha cansado? ¿Tu hijo quiere apuntarse a actividades extraescolares y se cansa en unos meses? Te explicamos cómo debes actuar.

Según las estadísticas, una tercera parte de los niños que empiezan un curso lo dejan antes de que termine. Lo primero que los padres piensan es que el niño les ha tomado el pelo y también se preocupan porque creen que es un inconstante, que no sabe aplicarse o que no hay nada que le guste.

En la mayoría de los casos, no se considera el hecho de que, a menudo, el niño no sabe lo que irá a hacer. Enamorarse del violín que un amigo toca, no es lo mismo que practicar con el arco durante horas antes de ser capaz de arrancarle un sonido aceptable.

Para evitar esta reacción, que además es muy normal, los expertos sugieren:
- El niño tiene que ser consciente de que hacer un curso quiere decir comprometerse. Antes de apuntarle, explicadle las dificultades con las que se va a enfrentar sin minimizar.
- Definid un pacto: "Yo me comprometo a acompañarte dos veces a la semana y a comprarte lo que necesites para la actividad. Tú te comprometes a terminar el curso".
- Si el niño expresa el deseo de dejar la actividad, antes de escuchadle. Podría querer dejarlo por alguna razón banal, por ejemplo, porque tiene miedo de preguntar al monitor si le deja ir al servicio.
- Hablad luego con el entrenador o con el monitor, como si se tratara de profesores de la escuela, para entender las razones por las que el niño quiere abandonar.
- Si tenéis la impresión de que quiere dejarlo, no por una razón real, sino porque quiere hacer otra cosa como su amigo, y estáis convencidos de que es mejor persuadirle para que se quede, no habladle de dinero, de vuestros esfuerzos y de vuestras renuncias, sino reconoced sus razones: "Entiendo que te gustaría dejar el tenis para apuntarte a baloncesto con Pedro. Sería una pena. Eres muy bueno...".

A menudo, un cumplido ayuda mucho más que las acusaciones. No excluyáis la posibilidad de cambiarle de curso, cuando haya terminado el primer año. Al sentirse comprendido, a menudo, el niño decide continuar con lo que hace. En la mayoría de los casos, una vez superadas las primeras dificultades, se adapta al ambiente y se siente a gusto.

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