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Yoga para niños: beneficios y posturas

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El yoga para niños es un excelente ejercicio físico y mental. Te explicamos sus beneficios y te ofrecemos unos sencillos ejercicios para que el niño y la mamá descarguen las tensiones y se relajen.

El yoga es una disciplina psicofísica con la que se alcanzan condiciones de gran bienestar para el cuerpo y la mente. Las posturas del yoga se inspiran en los elementos de la naturaleza, según explican los expertos. Animales, plantas, formas, que permiten a quien las practica entrar en sintonía con el propio cuerpo y, también, como reflejo, con las manifestaciones energéticas que estas posturas recuerdan.

Los niños, más recepetivos y dúctiles que los adultos, reciben muchos beneficios a través del yoga: una musculatura, en general, y una columna vertebral, en particular, más fuertes, una postura correcta que reduce las desviaciones y el dolor de espalda, una elevación de las defensas inmunitarias y un estado de ánimo más sereno y equlibrado.

El secreto está en la respiración. El niño aprende a respirar de forma correcta y profunda, con la nariz, y no con la boca abierta; con la barriga, y no sólo con el tórax. Esta ténica mejora el funcionamiento del aparato respiratorio y calma la mente, porque cuanto más tranquila y regular es la respiración, más se aplacan los pensamientos.

Para practicar los ejercicios, el niño debe llevar camiseta y pantalones cómodos y de algodón, un par de calcetines o con los pies descalzos. Una vez apredidos los ejercicios, se pueden practicar en casa: por la mañana, para prepararse y afrontar el día con energía; por la noche, para favorecer la relajación y descargar tensiones.

Yoga para niños: de 3 a 7 años

A esta edad, el niño aprende a concentrarse en su cuerpo y a no perder su flexibilidad innata. El cerebro necesita juego y movimiento para desarrollar plenamente el intelecto. En las clases para niños de 3 a 7 años, se explican cuentos, mediante los cuales los pequeños se convierten en animales y símbolos de la naturaleza. De este modo, a través del juego, se les enseña a respirar y a relajarse.

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Yoga para niños: de 8 a 12 años

Entre los 8 y los 12 años, los niños tienen mayor capacidad de concentración. Durante esta etapa del crecimiento, el yoga ayuda a equilibrar el sistema hormonal y contribuye a aplacar el mal humor. Un niño que practica yoga pasará una adolescencia más equilibrada.

En estas clases, se hacen posturas para adoctrinar al niño hacia una correcta postural corporal, al tiempo que se realizan ejercicios de respiración y relajación. También se trabaja la concentración para fomentar el silencio interior y estimular la creatividad de los pequeños, aportándoles seguridad y autoestima.

En general, los principales beneficios del yoga para niños en todas las edades son los siguientes:

- Favorece la concentración y la atención.

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- Estimula la fantasía.

- Da una mayor estabilidad emocional.

- Ayuda a superar frustraciones e inseguridades.

- Mejora las relaciones interpersonales con los coetáneos.

- Permite a los niños filtrar los mensajes violentos procedentes de la televisión y de los juegos interactivos (videojuegos).

- Elimina el estrés.

- Mejora las posturas corporales.

La postura del árbol

De pie, con las piernas juntas y los brazos estirados y apoyados en las caderas, concentrad la mirada en un punto que esté frente a vosotros. A continuación, elevad el pie derecho y apoyad la planta sobre la parte interna del muslo izquierdo, en el punto más alto posible. Una vez que hayáis alcanzado el equilibrio, levantad los brazos, uniendo las palmas de las manos sobre la cabeza. Bajad el pie derecho y repetir el ejercicio con el otro pie. Cuando hayáis terminado, relajaos durante unos minutos.

Beneficios

- Tranquiliza a los niños tensos o agitados. Sin embargo, este ejercicio no es aconsejable para los pequeños que son hiperactivos, ya que tendrían dificultades para permanecer inmóviles.

- Favorece la concentración y la calma mental.

- Contribuye a alcanzar el equilibrio y la estabilidad del cuerpo.

La postura de la llama de la vela

- Sentaos en el suelo, con la espalda recta y las piernas cruzadas. Antes de comenzar el ejercicio, enciende una vela y colócala sobre una silla o un taburete, a unos 40 centímetros de la cara, a la altura de los ojos. Dirigid la mirada al centro de la llama.

- Mantened los músculos de la cara relajados y la mirada inmóvil, sin cerrar los párpados (si no conseguís mantener los ojos abiertos durante un tiempo bastante largo, podéis parpadear de vez en cuando). Debéis realizar el ejercicio respirando profundamente durante cinco minutos. Después, cerrad los ojos; seguiréis viendo la llama delante de vosotros.

- Si os cae alguna lágrima, no os preocupéis; es algo absolutamente normal e indica que el ojo se está limpiando.

Beneficios

- Este ejercicio calma las preocupaciones de la mente, así como las tensiones del cuerpo.

- Es muy bueno para los ojos, ya que relaja las pupilas. De hecho, está recomendado para aquellas personas que tienen defectos visuales, pues refuerza los músculos oculares y mejora la calidad de la visión.

La postura del zumbido de las abejas

Sentaos en una posición cómoda, con los pies bien apoyados en el suelo. Inspirad profundamente y, después, espirad con la boca cerrada, manteniendo los dientes ligeramente entreabiertos, de manera que se produzca un sonido similar al zumbido de una abeja ("zzz…"). Debéis repetir el ejercicio varias veces y, después, taparos los oídos con los dedos y continuar produciendo este sonido, respirando en silencio y escuchando con atención el zumbido y la vibración que produce en la nariz, el paladar y la cabeza.

Beneficios

- El sonido y las vibraciones del zumbido tienen el poder de tranquilizar y aplacar la ansiedad y las tensiones. Esto es así porque los sonidos dirigen la atención a la cabeza, permitiendo al cuerpo que se relaje.

La postura del leñador

De pie, con las piernas bien separadas y los dedos de las manos entrelazados, inspirad profundamente y elevad los brazos. A continuación, con una espiración rápida, bajad las manos y ponedlas entre las piernas, flexionando también la espalda. Notaréis como, al bajar, la voz libera un sonido espontáneo y natural. Después, recuperad la posición y realizad el ejercicio varias veces.

Beneficios

- Este ejercicio libera las tensiones y el cansancio.

- Además, hace que se contraigan los músculos del cuerpo, para después relajarlos profundamente.

La postura del rugido del león

- Poneos uno enfrente del otro, a cuatro patas, con los dedos de las manos separados y bien apoyados en el suelo. A continuación, abrid la boca todo lo que podáis y, como si quisieseis hacer una mueca, sacad la lengua cuanto os sea posible.

- Al mismo tiempo, hay que liberar la voz, como para rugir o emitir cualquier otro sonido espontáneo. Descansad durante unos segundos y volved a repetir el ejercicio, tantas veces como se quiera.

Beneficios

- Este ejercicio permite liberar todas las tensiones y relajar las pequeñas contracturas de los músculos faciales, debidas al nerviosismo o al estrés.

- Es perfecto para los niños que tienen dificultades para expresar su agresividad, o bien para los más introvertidos o reservados, pues ayuda a vencer la timidez y aporta una sensación de coraje.

- Además, es muy eficaz para superar la tartamudez y reforzar la mandíbula.

 

 

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