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¿Tiene un problema en los pies?

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¿Cuáles son los problemas en los pies más comunes entre los niños? ¿Es posible corregir cuando andan hacia fuera o de puntillas? ¿Cómo se pueden solucionar todas estas anomalías?

No es necesario que el niño tenga un problema en sus articulaciones para que tuerza un pie o los dos. Normalmente, se trata de posturas y hábitos que podemos ayudarle a modificar para que sus huesos, músculos y posturas se desarrollen como deben.

En niños menores de tres o cuatro años, lo que se observa con más frecuencia es una rotación interna de las tibias (uno de los huesos de las piernas). Esto se puede valorar porque las rótulas (los huesos prominentes de las rodillas) están bien orientadas hacia delante, pero los pies están dirigidos hacia dentro. Si investigamos la manera de sentarse del niño, en un alto porcentaje de ocasiones, veremos que se pone de rodillas y se sienta sobre los talones, con los pies rotados hacia dentro, bajo las nalgas o inmediatamente por fuera de ellas. Si el resto de la exploración es normal, se trata de un hallazgo benigno condicionado por la torsión de la tibia, que evolucionará de forma favorable si se corrigen los malos hábitos del niño al sentarse.

No es necesario que el niño tenga un problema de rotación anormal de sus huesos para que, a esta edad, camine con las puntas de los pies dirigidas hacia dentro. Muchos zapatos llevan un tacón, denominado tacón de Thomas, que es más largo en su parte interna que en la externa, con lo que se fuerza al pie a dirigirse hacia dentro. Por este motivo, es muy importante que el pediatra, ante una consulta de este tipo, haga andar al niño descalzo y calzado, porque, en muchas ocasiones, el problema no estará en el niño, sino en el calzado que utiliza.

En los niños más mayorcitos, de al menos cinco o seis años, muchas veces, encontramos unas rótulas “bizcas”, es decir con sus ejes perpendiculares convergentes. Este problema suele estar condicionado, también, por malos hábitos al sentarse, en este caso, en la llamada posición de “rana”: el niño se sienta en el suelo, llevando las piernas y los pies hacia fuera, que adquieren la forma de “W”. Será la corrección de esos “vicios” posturales lo que ayudará a corregir el trastorno de la marcha.

Andar con los pies hacia fuera o de puntillas

La marcha con los pies en rotación externa es más rara. Puede estar condicionada por malas rotaciones de los huesos, inversas a las de la marcha con los pies dirigidos hacia dentro. También puede deberse a auténticas enfermedades neurológicas, neuromusculares u óseas, como el deslizamiento de la cabeza del fémur sobre el cuello femoral. Andar de puntillas es un trastorno temporal durante la adquisición del aprendizaje de la marcha; se considera absolutamente normal hasta que el niño lleva unos seis meses andando, a no ser que ese hallazgo forme parte de una sintomatología que haga sospechar de una alteración neurológica.

 
Dr-Trapote

 

Presidente del Grupo de Investigación y Docencia en Pediatría Extrahospitalaria (GRINDOPE).
Especialista en alergología.

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