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El niño se muerde las uñas

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El hecho de que el niño se muerda las uñas puede ser una forma de descargar tensiones o, en algunos casos, un simple gesto automático. No hay que dramatizar en ningún caso, pero es conveniente tomar algunas medidas.

Onicofagia: así se denomina en términos científicos a la costumbre de morderse las uñas y las pieles, que parece afectar a cerca del 44 por ciento de los niños y adolescentes y que suele darse en la infancia a partir de la entrada en la guardería. En el acto de morderse las uñas, existen dos componentes: por un lado, la necesidad de tranquilizarse, que se satisface a través del contacto dedo-boca, que puede incluso recordar a experiencia del pecho materno; y, por otro lado, la necesidad de desahogar un impulso agresivo, que encuentra respuesta en la posibilidad de utilizar los dientes, mordisqueando. No por casualidad, la onicofagia siempre se practica en los momentos de tensión, ansiedad o rabia, o, en cualquier caso, ante situaciones que requieren un gran esfuerzo mental. Normalmente, se trata de un comportamiento que se abandona espontáneamente en el camino del crecimiento. Tanto es así, que se estima que sólo persiste en el cinco por ciento de los adultos.

Por qué se muerde las uñas


A veces, se tiende a dramatizar sobre los motivos de la onicofagia. No hay que dar por hecho que morderse las uñas sea el síntoma de un trastorno psicológico.

-    Es cierto que la onicofagia se asocia a características como la timidez, la tendencia a sufrir crisis de ansiedad y la escasa seguridad en uno mismo. Sin embargo, también es cierto que esta costumbre a veces se transforma en un simple automatismo, tanto que, en algunos casos, basta con decir al niño: “¡Te vas a estropear las uñas!”, para llamar su atención sobre lo que está haciendo e inducirle a desistir. En otros casos, comerse las uñas es un hábito que se realiza de forma mecánica, por la pereza de utilizar la lima o las tijeras. Para ayudar al chico, se le puede recordar que tiene que cortarse las uñas y ofrecerle todo lo necesario para la manicura.

Qué hacer y qué no hacer

En líneas generales, no es aconsejable obsesionarse por eliminar este comportamiento. Dicho esto, la onicofagia se puede solucionar enfocando el problema en el aspecto estético, es decir, subrayando lo bonitas que serían las manos si las uñas estuviesen bien cuidadas. El uso de esmaltes con sabor amargo puede funcionar en algunos casos.

 

 

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