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Se trata de un trastorno muy frecuente que puede localizarse en cualquier zona del abdomen, aunque también puede ser generalizado. La intensidad y las características son muy variables, desde la sensación de presión, de "nudo", hasta los típicos retortijones. El dolor puede presentarse de manera aguda, sin que haya antecedentes, o bien producirse de forma recurrente, también de forma aguda.
SUS CAUSAS
• Las causas de este trastorno son muy variadas. Pueden ser de origen extraabdominal, es decir, dolores referidos en el abdomen que tienen su origen en otra localización, como pueden ser las vías respiratorias superiores, sobre todo, las faringoamigdalitis agudas. Una afección de los pulmones o de la pleura, como una neumonía o una pleuritis, pueden manifestarse en forma de dolor abdominal de localización alta. También un dolor procedente de la propia pared abdominal (músculo- ligamentoso) puede referirse al interior del abdomen. Lo mismo ocurre con torsiones o traumatismos en los testículos, y traumatismos o lesiones en la cadera o en la columna vertebral.
• El dolor abdominal agudo puede tener también un origen intraabdominal, es decir, la causa está dentro del abdomen, y puede ser de tipo quirúrgico, cuyo tratamiento es la intervención, y no quirúrgico. En el primer grupo, debemos destacar la apendicitis aguda, la obstrucción intestinal y la sepsis, muy difíciles de diferenciar en el ámbito escolar y en el hogar. Los dolores agudos intestinales no
quirúrgicos pueden tener origen en el propio intestino, en el aparato genital intraabdominal, en el aparato urinario (riñones, uréteres, vejiga), en el hígado, en el páncreas, o tener un origen metabólico.
¿Y SI SE PRODUCEN CON FRECUENCIA?
• Puede ser que el dolor abdominal agudo sea recurrente, es decir, el niño o la niña han sufrido episodios semejantes con mayor o menor frecuencia. Estos dolores recurrentes pueden deberse al estreñimiento, a una transgresión alimenticia, así como a la existencia de un colon
espástico, intestino grueso especialmente sensible que sufre espasmos dolorosos. También se describe la llamada migraña o jaqueca abdominal y, con mucha más frecuencia, el dolor abdominal de origen psicógeno.
Este tipo de dolor se caracteriza por su localización periumbilical; su intensidad es variable y no suele durar nunca más de media hora. Por este motivo, ante un dolor abdominal, sobre todo, recurrente, se ha de atender al niño, palpar suavemente el abdomen, para valorar que no haya
contracturas que puedan orientar en otro sentido, y esperar media hora, en reposo. Si cede sin más, se quita importancia a ese dolor abdominal.


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